Es de manual.
Cuando un progre critica algo, no tengan la menor de las dudas de que en cero coma segundos hará exactamente lo contrario de lo que estaba poniendo a caldo.
Un ejemplo claro lo conforman Javier Bardem y su pareja, Penélope Cruz.
En mayo de 2026, desde la alfombra roja del Festival de Cannes, el actor español volvió a erigirse en juez de la masculinidad.
Ante los micrófonos, denunció con rotundidad la «masculinidad tóxica» que, según él, sigue dominando en España —un país «muy machista»—, vinculándola a la violencia de género y a líderes internacionales como Donald Trump, Vladimir Putin o Benjamin Netanyahu.
Palabras grandilocuentes, dedo acusador y el habitual tono de superioridad moral que ya es marca de la casa en la pareja Bardem-Cruz.
Pero la realidad, como siempre, se empeñó en dar un bofetón a las lecciones de moralina.
Javier Bardem odia la masculinidad tóxica española, no la portorriqueña. pic.twitter.com/O7zqwGoloi
— MartaSevilla (@MarBalCas) June 2, 2026
Y en un mundo donde las redes sociales son una especie de Caja de Pandora, a Bardem y compañera les cayó un baño brutal gracias a una indeleble hemeroteca:
Meses antes, en agosto de 2025, las cámaras captaron a Javier Bardem y Penélope Cruz en la ‘Casita VIP‘ del concierto de Bad Bunny en Puerto Rico.
No solo estuvieron allí como invitados de lujo: bailaron, perrearon, rieron y se marcaron momentos de complicidad más que evidentes mientras sonaban los temas más explícitos y subidos de tono del puertorriqueño.
Penélope llegó incluso a subir al escenario para introducir una canción con el famoso ‘¡Acho, PR es otra cosa’”, desatando la locura del público.
Varios vídeos virales mostraron a la pareja entregada al reggaetón más callejero y sexual, sin complejos.

