El decente

Cuentan de Garzón en la Audiencia Nacional que, cuando a este juez le tocaba pagar el café, tenía siempre la virtud de desaparecer. Lo que da una idea de sus complicadas relaciones con el dinero, problemillas, en cualquier caso, al lado de los datos y sospechas que penden sobre él en el auto del Supremo sobre sus cursos en Nueva York … «Me considero una persona decente», declaraba solemnemente Garzón. Claro que no reivindicaba su decencia en relación con los oscuros cobros neoyorquinos sino con sus investigaciones sobre el franquismo, parapeto tras el cual Garzón pretende enmascarar lo que es la vulgar historia del hombre que perdió el sentido de la medida y de los límites de su función …

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