La nave comenzó a hundirse en el puerto, antes de zarpar. Ese es el aspecto de la ley de servicios audiovisuales después del fallo que ayer dictó la Corte Suprema. Es una impresión política. No jurídica. Desde que la enviaron al Congreso, los Kirchner justificaron esa reforma en la necesidad de desmontar el monopolio que, hacia fines del año 2008, ellos descubrieron en el Grupo Clarín …
Lea el artículo completo en www.lanacion.com.ar