Hace poco, dos amigos se divorciaron. Me lo contó una conocida en común y lo confirmé por Facebook cuando vi que en donde antes decía «casado» ahora no había nada. Como se consideraban dos personas sabias y tenían dos hijos en común, decidieron seguir siendo «amigos» y tomarse la ruptura no como una pelea sino como «una bifurcación en sus caminos» …
Lea el artículo completo en www.lanacion.com.ar