Los que no esperan al Papa

Hay una ciudad que aguarda al Papa con los brazos abiertos, consciente del reclamo que supondrá para católicos, viajeros y curiosos, que pasarán por la caja de bares, restaurantes y hoteles. Pero la llegada de Ratzinger también ha motivado el rechazo de asociaciones de diverso pelaje y de compostelanos de a pie, acostumbrados durante este verano a tener que esquivar a peregrinos y visitantes en las atiborradas callejuelas del casco histórico de Santiago, convertido en un parque temático del turismo religioso y espiritual …

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