Vecinos y amigos despiden a las dos víctimas del incendio de Lalín

Vecinos y amigos despiden a las dos víctimas del incendio de Lalín
. EFE/Archivo

Las dos víctimas mortales del incendio ocurrido el pasado viernes en una vivienda rural del municipio pontevedrés de Lalín, Sonia Mouriño, de 22 años, y Amador Vázquez, de 89, han recibido sepultura esta tarde en el cementerio de la parroquia de Barcia, donde residían.

El padre de Sonia, José Mouriño, ha declarado hoy en los juzgados de Lalín como presunto autor junto a su esposa, Carmen Reboredo, del incendio que causó las dos víctimas mortales.

Esta tarde cientos de vecinos y amigos han querido mostrar sus condolencias a la familia de las víctimas acudiendo al funeral, que fue oficiado por el sacerdote Eliseo García junto a otros cuatro párrocos, entre ellos el de Barcia, donde residía la familia.

Entre los asistentes al acto religioso estuvieron numerosos amigos de Sonia Mouriño, así como el joven de nacionalidad rumana que trabajaba en la explotación agraria de la familia.

Fue precisamente esta persona la que dio la voz de alarma cuando llegó a la casa, a primera hora de la mañana del viernes, y la vio envuelta en llamas.

También acudieron esta tarde al sepelio los tres hermanos de José Mouriño, el padre de la joven fallecida, que han querido acompañar los féretros.

En representación del gobierno municipal de Lalín asistieron el alcalde, José Crespo, y dos concejales.

Hasta el tanatorio también se han acercado personas relacionadas con el cooperativismo agrario, con el que José Mouriño está vinculado.

La llegada de los féretros a la iglesia parroquial se produjo entre un profundo silencio poco antes de las cuatro y media de la tarde.

En ese momento, la Policía Local, por expreso deseo de la familia, impidió la toma de imágenes a los reporteros gráficos dentro del atrio de la iglesia.

Este suceso tiene conmocionado a toda la comarca donde vivía la familia.

La principal hipótesis de la investigación apunta a que los padres de Sonia, acuciados por las deudas económicas, habrían prendido fuego a la vivienda y posteriormente habrían planificado suicidarse escondiéndose en la fosa séptica del establo anexo a la vivienda.

Fue en este lugar donde, tras más de seis horas de iniciado el fuego, José Mouriño y Carmen Reboredo, que habían sido dados por desaparecidos y se trataba de localizar sus cuerpos entre los escombros de la casa incendiada, fueron hallados por un agente de la Guardia Civil que les oyó hablar.

Además de las dos víctimas mortales, en el incendio resultaron levemente intoxicados la abuela y un tío de la joven Sonia Mouriño.

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