La ‘guardia roja’ de Gallardón

Ricardo luce, a las diez de la mañana, un aspecto lozano. No pasa por un bombero que acaba de terminar su turno de 24 horas en el Parque 5, ubicado en la calle Santa María de la Cabeza, a un puñado de paradas de metro de la plaza de la Villa. Todavía tiene el nervio en el cuerpo, esa lucidez enflaquecida que proporciona la vigilia y le impulsa a seguir en pie hasta la hora de comer …

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