Los Benedictinos critican su cierre

La comunidad benedictina del Valle de los Caídos critica en un vídeo el cierre al público de la Basílica ordenado por el Gobierno por motivos de seguridad y rechaza también los planes del Ejecutivo para restaurar la obra de La Piedad, decisiones que les han llevado a celebrar las habituales misas dominicales en la explanada exterior del recinto para asegurar la presencia de fieles.

En un vídeo ‘colgado’ en Internet, y recogido por Europa Press, el monje Fray Santiago Cantera explica la situación del Valle de los Caídos desde que el Gobierno decidió acometer obras de restauración y critica los progresivos pasos que se han dado hasta su cierre definitivo. Según confiesa, ha llegado a temer no poder volver a entrar en su «casa» cuando abandona el recinto para realizar diferentes gestiones.

El Valle de los Caídos se cerró al público el pasado mes de abril y, aunque en un primer momento los fieles podían seguir accediendo a las misas por la parte posterior del templo, la entrada se prohibió definitivamente el pasado día 3. Esta decisión ha llevado a los monjes ha celebrar los oficios religiosos fuera del recinto, como volverán a hacer el próximo domingo 21 de noviembre.

En el vídeo, Fray Santiago Cantera recuerda que el Gobierno presentó diferentes proyectos para restaurar La Piedad que fueron desautorizados por hasta siete técnicos, incluido el hijo del escultor Juan de Abalos, y finalmente comenzó a «desmantelar» una parte del manto de la Virgen, una operación que se paralizó cuando se advirtieron sus consecuencias.

CONGLOMERADO DE ALBAÑILERIA MAL PUESTO

«Más recientemente se han recolocado algunas de las piezas, pero ha quedado como un conglomerado de albañilería mal puesto –asegura el monje–. No se ha podido recuperar como estaba y esto demuestra que si se procede a su desmantelamiento completo, como quería el Gobierno, la obra se habría destrozado».

Según explica, la comunidad benedictina propuso una restauración ‘in situ’ colocando una plataforma a su alrededor y sin impedir la entrada de visitantes, como sucede en la catedral de Santiago con el Pórtico de la Gloria o la Sagrada Familia. Sin embargo, asegura que este proyecto fue rechazado por el Gobierno.

Además, advierte de las consecuencias para la economía de la zona que tiene el cierre del templo, en cuyo recinto estaban instaladas tiendas y restaurantes que han tenido que ir cerrando progresivamente. «El sector hostelero de El Escorial se ha resentido mucho y muy seriamente», ha asegurado.

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