Alcohol, violencia y saltos

Los saltos de esquí son algo más que una postal navideña de tipos que desafían a la gravedad. Es una actividad en la que el 90% del ejercicio es una cuestión mental. Deportistas sometidos a las tensiones de la competición, las obsesiones, las presiones, el éxito o la fama mal digerida. Un caldo de cultivo que ha deparado, en las últimas décadas, una extensa nómina de saltadores convertidos en juguetes rotos, y no precisamente por ninguna espectacular caída …

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