Cuando Rubén Lodi acudía a clase en su instituto de Talavera de la Reina (Toledo), a mediados de los años ochenta, sus profesores jamás nombraron, al hablar de Federico García Lorca, que este era homosexual. «Y el maestro que habló de Luis Cernuda casi le llamó maricón, provocó una risotada general en la clase», recuerda este chico, activista gay y coordinador de la asociación universitaria Arcópoli …
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