Menudo concejal

Carlos David García Fernández tiene una cualidad: no se comporta como un político al uso. Héroe o pirómano (ha merecido ambos calificativos estos días), desprende naturalidad. Y eso explica cómo y por qué ha llegado hasta donde está. Es un hombre de 32 años, menudo, delgado (ha perdido más de 10 kilos en los últimos tiempos) que en apariencia hace la vida de cualquier joven de su edad, hecho que se puede corroborar en un paseo por Bilbao, donde puede afirmarse, sin riesgo a equivocación, que conoce a un buen número de camareros …

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