Un exasesor de Ibarra ve «imprescindible» que el PP gobierne Extremadura para desmontar un «régimen corrompido»

Francisco García Ramos, exportavoz de Desarrollo Rural del PSOE de Extremadura y en su día asesor personal del expresidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, considera «imprescindible» que el PP gobierne en la comunidad para desmontar el «régimen absolutamente corrompido» que estima que han instaurado en ella los socialistas.

Así lo expuso a Servimedia este histórico militante del PSOE, que fue durante 12 años alcalde de Villanueva de la Serena y acabó expulsado del partido en abril de 2009 tras un enfrentamiento personal con su sucesor, Miguel Ángel Gallardo.

El exasesor de Rodríguez Ibarra llegó a ponerse en huelga de hambre durante 48 horas delante de la Presidencia de la Junta en protesta, según él, por la corrupción del PSOE extremeño. El 22-M fue el cabeza de lista de Convergencia por Extremadura, formación que no ha obtenido representación parlamentaria.

Para García Ramos, el PSOE ha dejado de ser un partido para convertirse en una sociedad limitada, que ha promovido el uso de fondos públicos «en beneficio de una casta», y es necesario que deje de ser «una estructura incrustada en todos los sectores de representación económica y social», para proceder a una regeneración. Entre los casos más vergonzosos, citó el de los contratos blindados con indemnizaciones de 300.000 euros en Feval y la Oficina del Presidente, a la que Ibarra habría cargado facturas «hasta de lencería».

De acuerdo con su testimonio, el presidente en funciones de la Junta, Guillermo Fernández Vara, se comprometió con él y otros a «hacer una limpia, pero, cuando vio las orejas al lobo de que le iban a zarandear el árbol, eligió la comodidad y no se complicó la vida, hasta que se le ha caído todo encima». Así explica el que el PSOE haya perdido 70.000 votos y ocho diputados de 38. «Les ha podido la creencia de que eran inmunes e impunes», sentenció.

García Ramos, que asegura que morirá siendo socialista y recuerda con ironía la época en la que veían impensable una victoria del PP y decían que «el día que Extremadura caiga, la derecha gobernará en toda España», confía no obstante en ese partido porque «le va la vida en limpiar la mierda de la Administración; si el PP fracasa en esto, volverá el PSOE o lo que sea, pero el PP tardará muchos años en que la gente le tenga como referente ético».

Además, este exasesor de Rodríguez Ibarra da mucha importancia al factor personal del virtual nuevo presidente autonómico, José Antonio Monago, bombero de profesión e «hijo de guardia civil y de madre en sus labores», que «no parece del PP» y con quien coincidió siendo ambos portavoces en el Parlamento extremeño. «Tiene mucha tela que cortar y viene limpio de polvo y paja, no tiene un pasado que le puedan achacar en el que haya hecho tal cosa o ha metido mano en la caja», destacó.

Por último, García Ramos se refirió a IU, cuya abstención es necesaria para investir a Monago: «Ha hecho unos cálculos a mi juicio correctos. Si se desmonta el régimen del PSOE, habrá muchos afectos al PSOE que se van a sentir huérfanos, avergonzados de la foto que se va ver del otro PSOE», el de la corrupción oculta.

Según su diagnóstico, IU Extremadura ha pensado que peor que como estaba no va a estar, y que, si mantiene un discurso tan claro como ha hecho en las últimas semanas, «puede convertirse en el referente ético y estético de la izquierda».

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