En su larga carrera en PRISA ha sido director de la SER, de Cuatro y jefe de Nacional de El País

[VÍDEO ENTREVISTA] Daniel Gavela: «Que Cuatro apareciese al mismo tiempo que laSexta nos perjudicó a ambos»

"Cuatro nació cuando PRISA se encontraba en su peor situación"

Daniel Gavela es una de las figuras más importantes del Grupo PRISA durante las últimas decádas, tanto en El País, como en el canal Cuatro o la Cadena SER. Asumió la dirección de la SER en 1994, cuando la emisora no lideraba tantas franjas de audiencia como cuando abandonó la dirección, en que lideraba todas.

«No liberábamos ninguna franja, Iñaki ganaba alguna vez a Luis del Olmo, pero esa pelea casi siempre Luis, y cuando yo llego la SER viene precedida de un liderazgo histórico de la radio, y justo en el momento que yo me incorporo la SER pierde liderazgo, yo me incorporo en marzo y el primer EGM que sale lo pierde, y lo gana la COPE. Luego ya fue la primera y la última vez que ganó la COPE.»

COMIENZOS EN PERIODISMO

«Yo hago prácticas en el ‘Pueblo Gallego’ de Vigo siendo estudiante de segundo de la facultad, luego en cuarto entro en la ‘Riva’ como estudiante en prácticas, y me quedé como un año allí en un puesto muy interesante, de redactor de cierre del periódico. Y de aquella corta experiencia, porque a los 24 años entro en ‘Guadiana’ a trabajar, saqué mucho provecho, porque tuve un buen redactor jefe que se llamaba Paco Sáez, y que si tengo una habilidad en el periodismo es que no era malo titulando, y ese esfuerzo lo aprendí al lado de este hombre.»

LLEGADA A EL PAÍS

«Yo estaba en Guadiana cuando sale ‘El País’, y recuerdo haber sufrido un impacto como no sé si en mi vida ha habido alguna persona que me haya impresionado tanto como me impresionó el periódico. Es verlo, quedarte prendado de aquella oferta tan moderna, tan valiente, tan interesante. Habíamos vivido más allá de otros proyectos menores muy voluntariosos como la propia ‘Guadiana’, que eran revistas de oposición, pero de menor cuantía frente a ‘Cambio16’, que era un proyecto profesional que había precedido a ‘El País’. Realmente cuando llega ‘El País’ para mí es un flashazo enorme. Me incorporé allí feliz, perdiendo la mitad de mi dinero, nunca he perdido tanto dinero con tanta satisfacción.»

«El proyecto que me encargan cuando llego, aunque ya existían algunos corresponsales en provincias, es el de montar la red de corresponsales, donde he conocido a gente que luego ha tenido mucho brillo en la vida periodística y literaria española. Y muchos de ellos han triunfado en otros campos de la comunicación.Luego estuve de subdirector de la sección ‘Pronto’, y luego me haría jefe en los años calientes».

«ERA JEFE DE NACIONAL DE EL PAÍS CUANDO HABÍA UNA INESTABILIDAD POLÍTICA PAVOROSA»

«Para mí fue un momento, te diría que la prueba de fuego periodística más fuerte que me tocó, llevar en aquellos momentos desde las páginas de nacional y política del peródico, el juicio y las intentonas previas, que realmente fue un momento de una inestabilidad política pavorosa».

«Recuerdo un sábado por la noche con el periódico prácticamente cerrado ya, que yo había estado en la redacción y tuvimos que volver apresuradamente porque se había producido un episodio que se menciona poco hoy, pero que fue muy muy alarmante, que se llamó ‘El manifiesto de los 100’, que era una sublevación mediante un manifiesto. Era una presión para evitar el juicio, fue un tema muy serio. Recuerdo una redacción en una España muy apagada, en crisis como en estos momentos.»

LA PRIMICIA SOBRE LA SENTENCIA DE LOAPA

Cuando era jefe de nacional, El País protagonizó un momento célebre cuando adelantó la sentencia sobre la LOAPA (autonomías). Una primicia, que el resto de periódicos criticó por ser una filtración interesada:

«Yo puedo certificar que aquello no fue una fuga, sino que el periodista que obtuvo esa información vive, es un periodista que no ha trabajado nunca en Madrid, siempre ha trabajado fuera. Nosotros sabíamos que las fuentes que en Madrid se cierran se abren más cuando viajan a provincias, y por ahí vino la primicia.»

LA GUERRA DE ACCIONISTAS DEL DIARIO EL PAÍS

Como miembro de la redacción, Gavela fue testigo de la guerra de accionistas del diario El País, en la que se mezclaron los ‘fraguistas’, los partidarios de García Trevijano y el empresario Jesús Polanco, que fue quien logró el apoyo de la redacción y se hizo con la victoria.

«Yo creo que ‘El País’ vivió una tensión que es propia de aquellas sociedades donde no hay una mayoría de control clara, y donde no hay luego un estatuto muy claro que regule esas dinámicas entre los accionistas. Entonces ‘El País’ nace con cerca de 1.000 accionistas, está muy fragmentado el capital, entonces hay un primer momento de tensiones políticas que protagoniza Fraga y un sector que él había traído, porque piensan que el proyecto que ha puesto en marcha en ese momento ‘El País’ se está alejando de sus presupuestos, de las ideas que ellos concebían. Pero yo creo que el éxito de periódico se establece de una manera definitiva y acaba con esa discusión muy pronto».

«LA OPERACIÓN DE TREVIJANO ERA OCULTA Y FRACASÓ»

«Cuando esa operación está resuelta, se produce una operación soterrada de García Trevijano, que es tratar de hacer una agrupación de accionistas fragmentados, compradores el derecho político, para hacerse con el control del periódico. Es una operación oculta, que está fuera de los estatutos de la sociedad, y que al final queda condenado al fracaso porque no logra hacer avanzar más esa operación y tampoco le ha dado el control, y al final creo que obtiene una extraordinaria plusvalía, creo recordar que del 1 al 5, o del 1 al 6. Y curiosamente eso le da el poder a Jesús de Polanco y al grupo de accionistas que respaldaba el periódico en ese momento.»

«PRADERA ERA EL INTELECTUAL, PERO EL RESPONSABLE EDITORIAL ERA CEBRIÁN»

Gavela recuerda a varias figuras destacadas de los primeros años de El País, como Javier Pradera:

«Una gran integridad personal, intelectual, cosa que es muy importante, parece que eso es gratis y a mí me parece que la enfermedad que padece el mundo es la crisis de integridad y de compromiso social. Yo creo que esos valores Javier los representaba, era un intelectual brillantísimo, era un hombre intercontectado con el mundo de la política y de la cultura. Fue un soporte argumental para el periódico espectacular, de todas formas yo creo que es una verdad poner a Javier donde se merece, pero al final la responsabilidad editorial siempre es del director del periódico. Al final el responsable último de las líneas editoriales era el director, aunque Javier Pradera era la figura más destacada de todo el equipo del pensamiento del periódico.»

EN LA RUPTURA ENTRE CEBRIÁN Y MARTÍN PRIETO HABÍA ASPECTOS PERSONALES

Sobre José Luis Martín Prieto, que pasó de ser subdirector de El País a archienemigo de El País, considera lo siguiente:

«Yo recibía sus crónicas, que era un monumento periodístico y de calidad literaria, son unas crónicas de una belleza espectaculares y yo era el que recibía y encajaba en nuestras páginas aquellas crónicas. Para todos fue muy sorprendente porque él y Cebrián eran íntimos amigos, y yo supongo que ahí habrá aspectos de ruptura personal que a mi se me escapan. Yo creo que es un episodio muy del pasado, que él se va a Argentina, de nuevo vuelve a hacer un trabajo espectacular, El País juega un papel impresionante y las crónicas de Martín Prieto circulaban en fotocopia por los ámbitos clandestinos. José Luis se convierte en una figura muy relevante porque sobre él se focaliza toda la energía del periódico, es la visibilidad del periódico en América Latina en ese momento. Cuando él regresa supongo que con alguna idea que no había atendida y supuso una ruptura personal.»

EL RETORNO DE LAS TERTULIAS A LA CADENA SER

Entre las primeras decisiones de Daniel Gavela tras ser nombrado director de la Cadena SER fue recuperar las tertulias, suprimidas en 1985 y de las que siempre había sido detractor Juan Luis Cebrián:

«Sí, yo fui el que las propuse que volvieran. Desde la convicción absoluta de que no era posible hacer la radio sin ellas. La historia es la siguiente. PRISA entra en la radio en el año 84, empieza a meter un poquito la mano, pero realmente se hace con el control en el 85, se produce la fusión con Antena 3 y justo en el momento en el que yo llego, Javier Díez de Polanco como consejero delegado y Augusto Delkader como director general, estaban en una fase muy avanzada ya de la fusión con Antena 3 -era el segundo año- y se había decidido romper el modelo del primer año en el que seguían dos cadenas, Antena 3 y la Cadena Ser, y se decide recomponer y reestructurar todo. Cuando yo llego, ese es el momento. El momento en que se está lanzando. Yo llego justamente para replantear esa nueva Ser una vez que se ha recolocado todo el puzzle con Antena 3».

Entre 1992 y 1994 el grupo PRISA había mantenido dos emisoras que se hacían la competencia entre ellas: la Cadena SER con Iñaki Gabilondo o Carlos Llamas y Antena 3 Radio con Hilario Pino o Concha García Campoy.

«Sí. Eso se acaba en un año porque se ve que no lleva a ningún sitio y se vuelve al proyecto inicial que había diseñado Augusto Delkader con su equipo. Y yo no sé si Javier Díez de Polanco estaba ya en ese momento. Lo que sí recuerdo es que un año después Javier y Augusto son, cuando yo llego, los que están culminando el proceso de reestructuración y recomposición de la cadena. Ahí llego yo. Yo llego sin saber nada de radio. Mi vida tiene mucho que ver -subrayo este punto porque igual es interesante para estudiantes de periodismo y periodistas que pueden estar siguiendo esto-… Yo he ido a los sitios empezando desde cero, con cero conocimientos».

«Lo que sabes de un periódico no te sirve para una revista. Lo que sabes de un magacín político no te vale para un magacín de un periódico, seguro. Cuando yo llego a la radio, nunca había trabajado en la radio, no había hecho prácticas, no tenía ni idea de radio. Me proponen esto, vengo de ser director de comunicación de PRISA durante seis años. En ese momento ha nacido PRISA como hólding y ahí me proponen ir de director de comunicación, dependiendo directamente de Jesús de Polanco, y ahí estuve seis años. Coincidió además con el lanzamiento de Canal+, que es una parte muy interesante de mi etapa profesional. Y luego me piden que me vaya a la SER».

«Al principio me asusta mucho porque éramos conscientes de que venía un cambio potente en la radio y eran palabras mayores. Entonces bueno, recuerdo que la primera vez que me sondean no muestro mucho entusiasmo, yo creo que entonces me puede el pánico. Y la segunda vez me lo dan como una cosa prácticamente… «Venga, te tienes que ir para allá». Yo creo que cuando una empresa te pide eso, debes de suponer que la empresa te va apoyar en cualquier circunstancia. Entonces yo lo pensaba así, hoy lo dudaría un poco más, no sé si las empresas te apoyan en cualquier circunstancia. Desde luego a mí me apoyaron, pero también es verdad que se dieron circunstancias malas. Entonces cuando yo llego pongo una condición que es que yo, durante tres meses, voy a aprender radio porque no sé nada».

«Monté un gabinete de dos personas y yo que nos dedicábamos a seguir todas las radios, a analizar todas las radios, y a analizar muy bien la Cadena Ser y todo lo que hacían los demás. Es verdad que partíamos de un punto de vista difícil, que es que Juan Luis Cebrián, consejero delegado,… Juan Luis, en esa parte de gurú que siempre ha tenido -o de prescriptor, desde la autoridad que tenía como triunfador de El País- siempre había sido muy crítico con el mundo de las tertulias como un sucedáneo del periodismo».

UN EDITORIAL DE EL PAÍS LO LEE EL 15% DE LOS LECTORES, UNA OPINIÓN EN SER LLEGA A MILLONES

«Yo creo que hay fundamento para despotricar contra las tertulias, fenómeno por cierto extendido por todo el mundo. No sé si han mejorado la calidad del periodismo, no lo sé, pero digamos que yo llegué a la conclusión de que era absolutamente imprescindible introducir el análisis en la radio por una razón muy sencilla: cuando a mí me toca ponerme al frente de la SER han nacido tres grandes cadenas, dos comerciales más las autonómicas. Es decir, que por ejemplo, pongámonos en la noche. El maravilloso Hora 25 que hacía la Ser que era realmente un programa espectacular en el sentido informativo, tenía un problema».

«Llegaba detrás de cinco telediarios, y cuando tú llegabas no tenías nada que contar. Tú profundizabas en los contenidos, o te metías al análisis o no llegabas. Es verdad que nosotros tratamos también de encontrar un camino que dotara a las tertulias de… Yo decía: «Más que ser divertidos vamos a ser interesantes». Ese fue nuestro enfoque. Lo trabajamos durante años, nos costó dar con la fórmula, pero creo que lo hicimos muy bien, yo estoy satisfecho de ese trabajo, a la SER le fue muy bien. Yo creo que no hay nadie que se atreva hoy a mover las tertulias».

«Tengo que decir una cosa sobre esto: pienso que un buen editorial tiene una idea; y si es malo no tiene ninguna, tiene mucho «chau-chau». Si es bueno, tiene una idea, una tesis, la defiende con unos argumentos. Esa idea cabe perfectamente en un análisis de radio, absolutamente. Con una diferencia. Que un editorial de un periódico lo lee el 15% de los que compran el periódico y una idea bien expuesta en la radio la oye 1, 2, 3 millones de personas. Y si la persona tiene una capacidad expresiva suficiente no tiene por qué ser confuso. Si El País es un generador indiscutible de pensamiento, que era para el grupo, yo creo que la Ser fue un amplificador espectacular. En los mejores tiempos de El País no llegó a 2 millones de usuarios, y la Ser llegó a 5.7 millones. Extendimos las fronteras mucho más lejos.

EL LIDERAZGO ABSOLUTO DE LA SER VENCIENDO EN LA MAÑANA, LA TARDE Y LA NOCHE

«El primero que llega de verdad a establecerse es Iñaki, el que empieza a ganar poco a poco. Llega un momento en el que ya gana ‘Hoy por hoy’. Yo cuando llego y hago mi propuesta en una asamblea -la SER celebra anualmente, en otoño, una reunión en la que se propone el proyecto- yo llevo una diapositiva, una transparencia, que fue muy recordada por mucho tiempo, en la que decía que la Ser tenía que ser en tres años líder de cadena y líderes en los cinco principales programas. Y la gente pensó que yo estaba loco».

«Este chico es muy atrevido pero de esto no sabe». Y sin embargo, no solamente fuimos líderes en los cinco principales programas sino las 24 horas del día, algo que no había sucedido nunca en ninguna radio. ¿Qué pasó? Todo se hizo con el equipo que estaba de antes. Yo creo que era un equipo que venía de una reestructuración muy fuerte de las etapas anteriores, que con la llegada de PRISA la sombra de El País era demasiado alargada para ellos. Y entonces fue fundamental entender que el periódico era una cosa y la radio otra. Y que cada medio necesita su técnica y su forma de dirigirse al público. Es absolutamente impracticable las técnicas del periodismo escrito aplicadas a la radio. Darles la seguridad a esos equipos de que lo íbamos a intentar de otra manera y como ellos sabían y buscando lo mejor y recuperando un poco de espontaneidad en la radio -que yo creo que se había perdido- y, sobre todo, desmelenándose, apostando, asumiendo riesgos, tratando de hacer mejor que los demás lo que ellos hacían muy bien, porque la competencia era estupenda».

LA BASE DEL PROGRESO DE LA SER ES GABILONDO, QUE SE QUEDÓ PESE A LAS TENTACIONES

«Yo tuve claro que era una oportunidad de dar un salto generacional. Siempre tuve claro que el liderazgo de la Ser tendría recorrido en la medida en que fuéramos apostando hacia abajo. La SER progresa sobre dos bases: Iñaki Gabilondo, que tuvo tentaciones muy golosas para irse hacia otras cadenas».

«La opción de Iñaki de quedarse y apostar por un proyecto profesional fue decisiva. Gracias a ese ensanchamiento que él iba haciendo de la cadena iban llegando los demás. El primero en llegar fue José Ramón [de la Morena]».

EL ÉXITO DE LA VENTANA DE SARDÁ

«Más tarde triunfó Sardá en la tarde… Sardá gana un martes y el jueves se marcha a la tele. Fue uno de los éxitos más fugaces que habíamos tenido nunca. Y Sardá se había enamorado de la televisión, era un animal televisivo. Aunque bueno, radiofónicamente Sardá es memorable. Era un derroche de talento realmente espectacular. Era un show. Creo que había tanto talento que le metía se le hacía complicado. Recuerdo una conversación con él: «Sardá, no las des todas liftadas, da alguna vez un drive». Era un hombre genial. Y luego ya José Ramón, y luego Carlos Llamas, que fue otro espectáculo».

EL COMIENZO DE LA GUERRA RADIOFÓNICA

Si la guerra entre periódicos está presenta durante todo el siglo XX, la guerra entre radios no fue hasta los años noventa:

«Yo creo que ha habido unas guerras empresariales que han contaminado a los profesionales que llevaban mal el éxito de los demás porque pensaban que eso afectaba a su cuenta de resultados, a su caja. Para mí lo más lamentable que ha pasado en la radio es que determinados profesionales usurparon la propiedad y la autoridad a las empresas. Eso me parece que es el final de todo».

Recordado por los ataques que la COPE de Antonio Herrero y José María García lanzaba a la cadena SER y también la SER (y el propio Gavela) contra Herrero y García, opina lo siguiente:

«Cuando el profesional suplanta a la propiedad, de ahí no sale nada bueno y esas luchas de intereses y de vanidades… Hay gente que piensa que ha nacido para ser el líder toda su vida y que nadie le puede quitar, como la nobleza y los señores feudales. Tiene que ver con eso y luego también se empezó a cruzar la política. Hay un hecho concreto que es el episodio de lucha interna por el poder dentro de Antena 3, tanto en Antena 3 TV como en Antena 3 Radio, y el resultado de esa batalla influyó…»

«EL EQUIPO PROFESIONAL DE ANTENA 3 RADIO QUISO DAR UN GOLPE DE ESTADO EN EL CONSEJO»

«Esencialmente, hubo para mí un momento en que el equipo profesional se sintió que estaba haciendo una gestión muy exitosa de la radio, se sintió con el derecho poco menos que de dar un golpe de Estado en el Consejo de Administración. Entonces, la propiedad invocó a la autoridad judicial para que repusiera sus funciones y cargárselos a todos. El señor Godó opta por -como obviamente va a haber muertos en esa batalla- opta por vender la cadena e integrarla en una operación mayor, que fue la operación de Unión Radio, que yo creo que ha sido muy acertada para él y para la empresa porque de ahí salió algo muy racional en cuanto a la explotación de la radio convencional y musical. Me sorprende que lo que la SER creó en el año 94 todavía no haya sido replicado por el sector. En la tele han tardado cuatro años en volverse a la misma alineación. Pero en la radio, el gigante que crea PRISA no entiendo por qué no ha sido capaz de concentrarlo la competencia».

LA OPERACIÓN DE AZNAR CON TELEFÓNICA FUE CANALLA

En 1999 Telefónica compró Onda Cero dentro de su intento por crear un holding que venciera a PRISA bajo la tutela del Gobierno de José María Aznar, en una operación con la que Gavela se muestra muy crítico.

«Esa es una de las operaciones más canallas que se han podido jugar en los medios, que es utilizar una empresa pública para tratar de frenar a Canal+ y Digital+. No era la radio el objetivo. En parte lo consiguió. A Telefónica le costó 500 mil millones de pesetas de pérdidas, que se dice pronto, el servir a una operación política que el gobierno le estaba pidiendo, y luego parte de esa deuda pasó a Sogecable, y ha lastrado durante muchos años las cuentas».

SABER DISCULPARSE

Daniel Gavela también recuerda cuando profesionales del Grupo PRISA han tenido que pedir perdón públicamente por errores, como José Ramón de la Morena en 1994.

«Yo eso lo he aprendido en El País. Tiene un libro de estilo donde teníamos un derecho de rectificación y una fe de errores además de erratas y a mí me parece que eso es sanísimo, el papel que juega el defensor del lector de El País. Hubo otro episodio parecido en Cuatro, también en un acontecimiento deportivo un error en directo de una persona que está interviniendo desde fuera de España [Manolo Lama] e inmediatamente le pedimos una rectificación por ese asunto, y además emitimos una nota. Creo que cuando te equivocas la única manera de enmendar el error es pedir perdón. Es un error garrafal, es equivocarse dos veces y además con mucho daño, porque pierdes mucha credibilidad. Puede que pierdas credibilidad equivocándote la primera vez, pero pierdes mucha más si no rectificas. Y si rectificas creo que es comprensible, todos cometemos errores y en el directo, más».

EL PROYECTO DEL CANAL CUATRO
«Cuatro tenía la dificultad enorme de tener que abrirse paso en un mercado absolutamente copado, y frente a auténticos gigantes, como eran las dos privadas que se salían de dinero, de beneficios, de audiencia, más la pública que, durante la vida de Cuatro fue muy potenciada, descargada de deuda, descargada de trabajadores, es decir, la mejor cadena y con grandes personalidades al frente. Todo eso nos hizo entrar en un escenario de una competencia feroz. Cuatro no tiene más balas que una. Si te equivocas en la primera bala, no levantas cabeza ya. Yo creo que Cuatro hizo un excelente diseño de salida, de posicionamiento como cadena jóven, moderna…»

«Hago hincapié en el tema del diseño, de estrategia, porque estaba muy bien diseñada por el equipo que en ese momento liberaba Javier Díez como consejero delegado y Elena Sánchez como directora. Cuando yo llegué, había habido un momento en que se pensó que, posiblemente, hacía falta un director general, alguien con una visión más global de aquello y yo me encontré un proyecto espléndido que solo tuve que apoyar, que sólo tuve que reafirmar, e ir corrigiendo los errores, porque en la ‘tele’ se cometen muchos errores, pero yo creo que en esos cuatro años, hasta que llega su venta, Cuatro hizo un recorrido espectacular, del que yo me siento muy orgulloso de haber podido liderar un equipo absolutamente jóven».

«Cuatro se establece como una cadena joven, dinámica, muy moderna. Yo creo que tú te ponías delante de la pantalla de Cuatro y te dabas cuenta de que estabas viendo otro estilo, otra cadena. Tenía una dificultad enorme para abrirse paso porque disparábamos con menos de la mitad del presupuesto que aquellos con los que teníamos que luchar, y solamente los valores diferenciales son los que nos podían abrir camino. Era la única cadena que no tenía deporte estructural, porque todos los demás lo tenían. Todos, sin excepción. Incluso lo tenía nuestro rival».

«Me gusta muy poco a lo que van debajo y siempre miro a los que están arriba. Entonces, en algún momento, cuando teníamos la Ser muy clara, yo a la gente le decía: ‘Ahora vamos a mirar a El País, que es el líder de opinión. Vamos a medirnos con él’.

CUATRO LOGRÓ EL MOMENTO MÁS VISTO DE LA HISTORIA DE LA TELEVISIÓN EN LA EUROCOPA

«Si tú no das motivación la gente no se crece. Nosotros teníamos que mirar para arriba, y un buen día nos cae la Eurocopa, con una selección que se ha clasificado de milagro, y que venía de no pasar de octavos. Con aquella joya, decidimos meternos de lleno. Hicimos una estrategia de comunicación, de motivación, y de márketing para, ya que la empresa les va a costar tanto dinero ese derecho, tratar de rentabilizarlo. Puedo decir que en aquel momento tenemos el minuto récord de audiencia del a historia de España; lo tiene Cuatro. Ese es el minuto siguiente a los penaltis con Italia. Es el momento más visto de la historia de la televisión: 18 millones y medio. También es el ‘spot’ más visto de la historia de la televisión. Eso todavía lo tiene Cuatro. Sobre todo ganamos el corazón de la gente, que eso fue lo importante. Un medio es algo más cuando es capaz de establecer complicidades emocionales con la gente. Creo que eso lo hizo El País cuando salió, creo que al Ser lo hizo en algún momento, y yo creo que ahí es donde cambias de división. Creo que Cuatro, en el tema concreto del deporte, llegó a ser una marca emocional, que es lo que sueñan todas las marcas».

«LA APARICIÓN A LA VEZ DE CUATRO Y LASEXTA LES PERJUDICÓ MUTUAMENTE«

«Muchas veces le vi decir a José Miguel Contreras que dos abren más camino que uno. (…) Es indudable que para nosotros, que nacimos un poquito antes, y para ellos que nacieron después, era un problema. Estorbábamos porque íbamos a por unos públicos muy similares en gran medida. De hecho tanto ellos como nosotros, especialmente Cuatro, teníamos el mejor ‘target’ del mercado. Ellos también lo tuvieron y tenían el deporte que era un motor que nosotros nunca tuvimos, pero también es un motor que les lastró. Yo hubo un momento que aprendí que prefería no tener deporte a ese precio, y tener menos dinero, para poder dedicarlo a hacer otras cosas. Al final eso me iba a permitir construir más cadena».

«El hecho de que fuesen dos, yo creo que nos perjudicó a ambos. Respecto a Cuatro, yo creo que nunca se apartó de la línea de rentabilidad. Precisamente La Sexta, por los costes terribles del deporte, la sexta siempre tuvo unas pérdidas enormes. Yo creo que en solo un año cayó por debajo de los 100 millones. Cuatro se movió siempre muy cerca de la línea de rentabilidad, el primer año no recuerdo cuánto perdió, el segundo empatamos las cuentas, que es un milagro, el tercer año perdimos 32 por efecto de unos partidos que hubo, la Eurocopa, y en el último año ganamos dinero. El último año estaba previsto perder 32 millones y ganó 14.

LA VENTA DE CUATRO A TELECINCO

«Cuatro se vendió, no porque no fuera una cadena rentable, yo creo que se vendió porque PRISA necesitaba dinero, y en concreto hubo un comprador que estuvo dispuesto a pagar 600 millones de euros, que supuso un gran negocio para PRISA. Yo he calculado en algún momento que la inversión que hizo Prisa por Cuatro fue en torno a los 160 millones y la vendió por 600. Yo creo que ha sido uno de los mejores negocios de Prisa en las últimas décadas. Se vendió porque PRISA necesitaba vender activos y hubo un comprador para Cuatro y PRISA optó por vender Cuatro y no otros activos. Hubiera preferido vender El Pago, según manifestó reiteradas veces el consejero delegado, pero no fue posible. Son vidas diferentes».

«Yo creo que nacimos en unas malas circunstancias del mercado, pero sobre todo PRISA estaba en la peor de las circunstancias para sostener este proyecto. Yo también pienso, y eso lo manifesté incluso por escrito, que nosotros habíamos consolidado la etapa de salida, y que o había un nuevo empuje para Cuatro, para seguir dando la batalla, o que si no era mejor vender, porque si no yo intuía, que con el incremento de la competencia, la llegada de la TDT, o ibas realmente a dar la batalla más arriba, o te quedabas. En ese sentido yo creo que las empresas hacen lo que creen conveniente con sus activos. Para mí y para el equipo de trabajo de allí siempre nos quedó el recuerdo de habernos esforzado por hacer una tele interesante, diferente, y de la que nos sentimos orgullosos».

Como director de Cuatro, Daniel Gavela coincidió con profesionales como Pablo Motos (que en su marcha se despidió en antena de Gavela), Concha García Campoy o Eva Hache.

«Tengo una fortuna enorme. Uno está para hacer bien las cosas para los que nos ven, nos leen o nos escuchan. Esa es la misión de los medios de comunicación. No están sólo para darle resultados a la empresa que sostiene ese medio, porque si no ese medio nunca será bueno, porque no será independiente y no podrá, aunque lo desee, hacerlo bien. Para mí hay otra tercera causa, que es que yo no creo que haya que ser un desgraciado en las empresas. Donde quiera que he trabajado he tratado de crear climas laborales de felicidad, de bienestar, de reconocimiento, de valoración de talento, y eso hace que todas esas personas que has citado, cientos y cientos de personas con las que he trabajado, sean personas que creo que cuando recordamos los tiempos que nos ha tocado vivir, ya sea en El País, ya sea en la SER, todos hemos sido felices».

Con la colaboración de Irene Ramírez y Marina López.

CICLO DE ENTREVISTAS DE TRAYECTORIA EN PERIODISTA DIGITAL

Milian Mestre: «Fraga quedó deslumbrado por Cebrián y le nombró director de El País»

Eugenio Fontán: «Polanco se hizo con la SER con el favoritismo del Gobierno de González»

Fernando Ónega: «La SER hizo un gran servicio a la democracia el 23-F, fue un error de los golpistas no ocuparla»

García-Trevijano: «Provoqué que la dictadura cerrara el diario Madrid, porque el periódico iba a quebrar»

Luis María Anson: «No resulta exagerado decir que yo le conseguí Antena 3 a Lara»

Pepe Oneto: «El artífice del secuestro de Cambio 16 fue Alberto Ruiz Gallardón»

José Luis Gutiérrez: «Garzón y yo hemos sido víctimas del franquismo, aún sigue vigente la ley de prensa de Franco»

Manuel Martín Ferrand: «Mario Conde fue el general que dirigió la ocupación de Antena 3 del Gobierno de Felipe González»

Eduardo San Martín: «Dirigentes actuales del PSOE nos llamaron por publicar en ABC la reunión de Carod (ERC) con ETA»

Pablo Sebastián: «Cebrián me dijo que con lo de la OTAN algunos tendrían que enseñar el culo»

Consuelo Álvarez de Toledo: «Duré seis meses en El Socialista porque Alfonso Guerra era insoportable»

Miguel Ángel Gozalo: «Los socialistas han hecho creer que la TVE de ahora es buena»

José Luis Balbín: «En La Clave se pretendía que la gente opinara después de verlo, ahora al revés, empiezan opinando y acaban pegándose»

Manuel Cerdán: «Los regalos que llegaban a El Mundo en Navidad eran para Economía. A Investigación sólo llegan amenazas»

Mario Conde: «El ministro Solana (PSOE) nos adelantó que echarían a Pedrojota Ramírez de Diario 16»

Fernando Castedo: «Cesé a Gabilondo por un programa sobre el paro que no había revisado»

José María Carrascal: «Buruaga me echó de Antena 3 porque no era de confianza para Aznar»

José María Iñigo: «TVE suprimió Estudio Abierto por hablar de los fondos reservados»

Enric Sopena: «Una mano negra me vetó de Onda Cero».

Antonio Rubio: «Los servicios secretos españoles han actuado como Mortadelo y Filemón»

Isabel San Sebastián: «Sostres ya no participa en la tertulia de ‘Alto y Claro’

Amando de Miguel: «Cuando era consejero de RTVE, Rodrigo Rato me leyó la cartilla por no seguir sus órdenes»

Miguel Ángel Rodríguez: «Es imprescindible que la publicidad vuelva a TVE»

Nieves Herrero: «Presenté mi dimisión en RNE por la actitud de Piqueras»

Curri Valenzuela: «Le molesto a la extrema izquierda, porque razono y no doy gritos».

Daniel Gavela: «Que Cuatro y laSexta aparecieran a la vez nos perjudicó a ambas»

Hermann Tertsch: «Rajoy tiene en el Gobierno la misma arrogancia que Aznar»

Javier Ruiz: «Es un poco exagerado decir que Berlusconi me echó»

Juan Luis Galiacho: «La COPE intentó censurar una información sobre Rafael Vera, pero Encarna tiró hacia delante»

Díaz Herrera: «Si hubieran metido al padre de Urdangarín en la cárcel por estada, el hijo no habría robado»

Abel Hernández: «Sotillos me despidió mostrándome el carné del PSOE»

Francisco Frechoso: «Tras la salida del ‘Huffington Post’ podemos decir que Cuarto Poder es el primer periódico de blogs… que paga»

Fernando Sánchez Dragó: «Me alegré del cierre de Público, porque me atacó e insultó»

Raúl Heras: «El liderazgo de Rubalcaba en el PSOE es débil porque no manda ni en Andalucía, Madrid, Valencia y Galicia»

Germán Yanke: «No fue afortunada la broma de decir que fui menos de derechas de lo que me pidió Telemadrid»

Manuel María Bru: «Cuando critiqué a Losantos me dijeron que tosí a un dios y no me lo iban a perdonar en la vida»

Iñaki Gabilondo: «La COPE me ofreció mucho dinero por hacer las mañanas»

Ramón Gabilondo: «La SER se asustó con el programa sexual de Carlos Herrera»

Alfonso Rojo: «Las tertulias no son periodismo estricto, son mucho más show-business y espectáculo»

Manuel Marlasca: «La escencia del periodismo es que te paguen gratis»

Victoria Lafora: «Vasile nos insultó al poner Gran Hermano en el hueco de CNN+»

Isabel Durán: «Nunca he ido con el traje de camuflaje»

Manuel Campo Vidal: «La salida de Herrero y Losantos de A3 fue cosa de Asensio»

Paco Lobatón: «Una llamada a ‘Quién Sabe Dónde’ resolvió el asesinato de Anabel Segura»

José María Calleja: «Hoy los políticos no esperan al editorial de El País para que les digan lo que tienen que pensar»

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