Prevenir mejor que lamentar

Los diez lugares de Madrid donde Carmena debería poner bolardos para evitar atentados

Recorremos algunas de las calles más emblemáticas de la ciudad para comprobar si cuentan o no con la debida protección para evitar el paso de vehículos

La ausencia de bolardos en determinadas zona está siendo una de las polémicas de las que se está hablando estos días tras el atentado de Barcelona. También, en los últimos años, están siendo habituales los llamados atentados terroristas low cost, en los cuales no se precisa más material que el que cualquier persona puede tener al alcance de la mano: un vehículo, un cuchillo, un machete… Algo más complicado de vigilar para las autoridades.

Pero, ¿cómo está la situación en Madrid? Durante una mañana, realizamos un itinerario por las calles más concurridas para comprobar la protección de la que gozan los viandantes, según recoge Brais Cedeira en el Español.–Diez lugares de Madrid donde Carmena debe poner bolardos para evitar atentados-

1. Plaza de España

Comenzamos el recorrido en Plaza de España. Once de la mañana. Llueve en Madrid, pero el gentío sale y entra de los bares y los edificios repletos de oficinas de la zona. Es día laborable. Un extenso paso de peatones comunica el parque central de la plaza con la subida hacia Gran Vía.

2. Gran Vía parte uno.

Continuamos el recorrido ascendiendo a la derecha por la calle Gran Vía. En buena parte del recorrido, los laterales de la gran avenida están flanqueados por el mismo vallado metálico y de mediana altura. Sin embargo, en algunos puntos de la enorme y céntrica calle, este vallado brilla por su ausencia, facilitando el paso de vehículos a las aceras. Es el caso del cruce con la calle Doctor Carracido, al principio de todo, a 200 metros de la plaza de España.

3. Plaza de Callao

Continuamos el recorrido y llegamos a Callao, plaza céntrica, un descanso a la mitad de Gran Vía. Al lugar se puede acceder en vehículo con facilidad. Pero esta mañana la protección en el lugar es máxima. Pese a la lluvia, los agentes patrullan la zona atentos a todo. Hay 13, algunos de ellos con ametralladoras. Descansan también, uno delante de los cines y el otro al lado del Starbucks, dos furgones de la unidad. Para completar el equipo, dos coches de la policía local. algún agente más.

4. Puerta de Sol

Bajamos por la calle Preciados, transitada a más no poder a las doce de la mañana. Ahí patrullan, armados, mezclados en medio de la multitud. Los seis enormes bolardos, seis maceteros hexagonales, colocados en dos filas al principio de la estrecha calle suponen un importante obstáculo que impide el paso de ningún tipo de vehículo. Por ahí solo se puede transitar a pie.

5. Calle Arenal

Inmediatamente después de Sol, la calle Arenal, que conduce a la zona de Ópera, tampoco cuenta con la protección de los bolardos en el extremo de la calle que desemboca en la Puerta del Sol. Hay apenas tres locales, un solo edificio, que separa la calzada de la Calle Mayor cuando entra en Sol de Arenal, su paralela. En un breve giro, un coche se sube a la acera de la plaza por el paso de peatones y en apenas tres segundos está ya enfilando dicha calle.

6. Ópera

En la plaza de Isabel II, zona conocida también como Ópera, hay escasa protección en el perímetro que bordea la plaza. Mirando desde el Teatro Real hacia la calle Arenal, no hay un solo bolardo en todo el lateral que conduce a este espacio desde la Calle Arrieta. Son más de cincuenta metros de contorno.

7. Plaza Mayor

Todas las entradas a la antigua plaza construida y diseñada entre finales del XVI y principios del XVII por los arquitectos Juan de Herrera y Juan Gómez de Mora están clausuradas con dos enormes bolardos en cada una que impiden el paso de los vehículos. ¿Todas? Todas no. Uno de los arcos que dan acceso al espacio arquitectónico está completamente abierto. Se trata de la calle de Ciudad Rodrigo, que desemboca, metros más allá, en la Calle Mayor.

8. Gran Vía parte dos; entrada a Fuencarral

Subimos de nuevo hasta Gran Vía, esta vez para comprobar el estado de la segunda parte de la enorme avenida. En el recorrido, comprobamos que todo tramo, desde Callao hasta la intersección a la izquierda con Fuencarral, es bastante complicado que un coche se suba a la acera. El vallado metálico lo protege.

9. Fuencarral

A lo largo de toda la calle Fuencarral, repleta de todo tipo de comercios con árboles a un lado y a otro de la calle, no hay un solo bolardo. 400 metros de paseo. Desde la esquina de Gran Vía con el edificio de Telefónica. Este tramo se puede cubrir perfectamente andando.

10. Plaza del Dos de Mayo

Proseguimos un poco más hacia arriba de Fuencarral, buscando otro lugar emblemático del centro de Madrid. Se trata de la Plaza del Dos de Mayo. Hay cinco terrazas diferentes en las que sentarse a tomar algo tanto en invierno como en verano. También un pequeño parque. Los coches bajan desde la calle San Andrés, y tan solo en ese sentido.

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