Horroroso

El espanto de una sordomuda apaleada sin piedad mientras moría su hijo pequeño

Alejandra sufrió el ataque de los agresores en la casa de su pareja, en Elda

El espanto de una sordomuda apaleada sin piedad mientras moría su hijo pequeño
Alejandra Redes Sociales

Las banderas del Ayuntamiento ondean a media asta y en las inmediaciones del lugar del crimen se ha instalado el desconsuelo.

Los vecinos vivieron momentos de angustia al ir conociendo las noticias relacionadas con el crimen. Los familiares de las víctimas se debaten en el desconsuelo: «quién» y «por qué» son las preguntas que no pueden quitarse de la cabeza.

Si Dani, deportista de élite y entrenador de atletas, es una persona admirada, «incapaz de hacer daño a nadie»; Alejandra, que «es un cielo», siempre atiende con una sonrisa en la tienda de ropa en la que trabaja.

Y el niño: «¿Por qué el niño? ¿Qué culpa tendrá de nada ese angelito?», señalan los conocidos de la pareja, según recoge El Español.

«La calle se llenó de policías»

Tras la barra del bar Rellims, a dos manzanas del lugar del suceso y en la misma calle Quijote, de Elda, atiende un camarero aún sobrecogido.

Es el mediodía de este miércoles y apenas han pasado unas horas desde el crimen, que tuvo lugar a las 20.30 de este martes:

«Los que mataron al crío debían de estar por la zona desde por la mañana. La Policía ha venido a preguntarnos si habíamos visto a dos hombres vestidos de motoristas por la zona. Por lo visto, estuvieron esperando por aquí hasta que finalmente cometieron el crimen. Conocemos mucho de vista a la pareja: tienen unos 40 años, son muy simpáticos y se dejan ver a menudo».

«Esperaron en el rellano»

Una vecina que ronda los 60 años, pelo moreno y vestida con un batín claro, se asoma desde la ventana de un portal próximo. Asiste curiosa al revuelo de periodistas que se agolpan frente al número 26 de la calle Quijote:

«Aquí se armó una tremenda. Eran las nueve de la noche. Dicen que fue una vecina de ellos la que avisó a la Policía. Y que los ‘malos’ esperaron en el rellano de la casa a que salieran la mujer [en referencia a Alejandra] y al niño. Los debieron de meter a empujones en la vivienda y allí hicieron lo que hicieron».


«Una videollamada de socorro».

Alejandra, sordomuda, fue golpeada, maniatada y los agresores le vendaron los ojos. Al chico se lo llevaron a otra habitación, donde los agentes policiales lo encontrarían debatiéndose entre la vida y la muerte.

En un momento dado, la mujer consiguió acceder a su teléfono móvil y enviar una videollamada de socorro a sus padres, también vecinos de Elda. A continuación extendemos extractos informativos del diario Valle de Elda:

«[Los padres de Alejandra] están esperando que la Policía Nacional o la Judicial les informe sobre las averiguaciones que están realizando y que su hija, que es sorda, les hizo una vídeo llamada de auxilio para alertarles, por lo que ellos se encaminaron hacia el domicilio de la joven».

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