Crónica negra en España

Rocío y José se suicidaron con medicamentos y sus 4 hijos pequeños creyeron durante 5 días que dormían

El hijo mayor de ella, de 14 años, cuidaba de sus hermanos durante el tiempo en el que convivieron con los cadáveres de su madre y su pareja

Rocío y José se suicidaron con medicamentos y sus 4 hijos pequeños creyeron durante 5 días que dormían
Rocío y José PD

El sábado al mediodía el casero, alertado por el olor de la descomposición, entró a la casa y descubrió a la pareja acostada sin vida

Los niños creáin que dormían y como habían estado tantas veces abandonados a su suerte, se las arreglaron durante cinco días para malcomer, vestirse y hasta ir a clase.

La pareja, Rocío y José, que apareció muerta este sábado 23 de septiembre de 2017 en una casa de La Zarza (Huelva).

 Ella y el padre de tres de los chavales ingirieron medicamentos a los bestia y se encerraron el cuarto y se metieron en la cama, donde fallecieron.

La Guardia Civil, que ha enviado muestras al Instituto Nacional de Toxicología para determinar las sustancias que ingirieron, consideraba antes de la autopsia que Rocío, de 32 años, y José Antonio, algo mayor que ella, podrían haber muerto por una sobredosis accidental, pero la gran cantidad de pastillas que tragaron y el hecho de que lo hicieran los dos a la vez indica sin dudas que quisieron quitarse la vida adrede.

La autopsia también indica que llevaban muertos desde principios de la pasada semana, según recoge Eduardo del Campo en El Español.

A Rocío y José Antonio no se les veía desde el martes, lo que indica que los niños estuvieron conviviendo con los cadáveres de sus padres (él no era su progenitor biológico, pero le llamaban «papá») toda la semana sin saber que no estaban dormidos en el dormitorio principal, como creían, sino muertos.

El sábado al mediodía el casero, alertado por el olor de la descomposición, entró a la casa y descubrió a la pareja acostada sin vida.

Rocío tenía cuatro hijos de dos padres distintos: el mayor, Javier, de 14 años, y tres pequeños de entre 5 y unos 8 años, Yeray, Jairo y Jaime, fruto de una relación posterior con un hombre del vecino pueblo de Tharsis (Huelva) del que se separó antes de irse a vivir con José Antonio.

El primogénito, que iba a cumplir 15 años en diciembre, no alertó a nadie en todo ese tiempo porque era habitual para él que la pareja pasara largos periodos ausentes en el hogar debido al efecto de, aparentemente, los somníferos.

En esos periodos, Javier se ocupaba a solas de sus hermanos pequeños.

«Mi madre se toma pastillas para dormir y hay días que está todo el día y toda la noche durmiendo», le había dicho el chaval días antes a Bella Vázquez, una vecina de La Zarza que junto a su cuñada Isabel Hermoso, dueña del hostal La Coneja, alojó y dio de comer a toda la familia cuando hace unas tres semanas llegaron «sin nada» a este pueblo de 1.260 habitantes en la comarca minera del Andévalo.

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