Cataluña y los millones de catalanes que se sienten españoles

Los gitanos plantan cara a Puigdemont: «No permitiremos la independencia»

Entraron en el colegio, se llevaron las urnas y las tiraron por encima de la valla

Los vecinos del barrio de Vilarroja (Gerona) explican por qué boicotearon el referéndum en su barrio, rompieron las urnas y se aliaron con la Guardia Civil

Tú no serás de la independencia, ¿no? Porque aquí no queremos la independencia.

Es la primera pregunta que se le hace a un forastero en Vilarroja (Gerona). Tal vez este barrio de 1.200 habitantes sea la zona de Cataluña con menos esteladas en los balcones, con un total de cero.

En su lugar, alguna constitucional y una pintada enorme en un muro que pone «Viva España» advierten de que entramos en zona de resistencia contra el independentismo. Curioso que esto suceda en la provincia más independentista de Cataluña y en la ciudad que gobernó Carles Puigdemont, según recoge David López Frías en El Español.

Rebelión gitana

Vilarroja es el barrio gitano por antonomasia de Gerona, el más pobre y el más beligerante con el separatismo. Saltó a la popularidad el domingo, cuando un grupo de unos 15 vecinos asaltó el colegio en el que se estaba votando el referéndum. Rompieron las urnas, se pelearon con los organizadores, con los Mossos d’Esquadra y provocaron el cierre del centro.

La Policía Nacional y la Guardia Civil les protegieron, lo que provocó una extraña alianza entre gitanos y Benemérita de la que hoy habla todo el barrio.

¿Qué fue lo que sucedió el domingo?

Raúl, uno de los protagonistas, asegura que los problemas empezaron la noche de antes:

«Había mucha gente de madrugada en la calle, haciendo los preparativos, hablando y molestando. Les llamé la atención desde un balcón pero se rieron de mí. Esa gente no es de aquí, no los conocemos, pero vienen de otros sitios a votar aquí, como si fuese su barrio. Y encima molestan».

A las 9 de la mañana siguiente, Raúl salió a la calle y recibió, según asegura,

«Provocaciones por parte de esa misma gente. Me aplaudían y se metían conmigo. En mi propio barrio».

Ahí se produjo, según asegura, un primer altercado, con enfrentamiento verbal.

«Pegué una voz y empezó a bajar gente a defenderme».

Fue cuando se caldearon los ánimos. En torno a las once y media de la mañana, un grupo de 15 jóvenes del barrio decidieron boicotear el referéndum. Entraron en el colegio, se llevaron las urnas y las tiraron por encima de la valla.

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