Episodios que ocurrieron, algunos, durante su metamorfosis de plebeya a noble

Los datos confidenciales sobre la reina Letizia que muy pocos conocen fuera de Casa Real

Los datos confidenciales sobre la reina Letizia que muy pocos conocen fuera de Casa Real
Juan Carlos I, Letizia y Cristina RS/PD

Han quedado secretos que la Reina quiso esconder bajo siete llaves, pero no lo consiguió. Ocurrieron, algunos, durante su metamorfosis de plebeya a noble. Nos los cuenta ‘Cotilleo.es‘. (El comprometido álbum de fotos de la reina Letizia y don Juan Carlos que oculta Casa Real).

El accidente

Cuando Letizia Ortiz aceptó la petición de matrimonio que le hizo don Felipe ni lo dudó. El noviazgo de la pareja pudo mantenerse alejado de los medios debido a la Operación Silenzio. Se trataba de que nadie pudiera filtrar la noticia antes de que el heredero hubiera atado todos los cabos. (El secreto sobre Felipe VI que desvela Pilar Urbano y que hiela la sangre a doña Letizia).

Él mejor que nadie conoce a sus padres y sabía que su novia no iba a contar con su aprobación. Sin embargo, todo estuvo a punto de irse al traste por una jugada imprevista del destino. (Las amargas miserias de la reina Letizia que nunca se han contado: ¡plato de acelgas para desayunar!).

A Letizia Ortiz le gustaba conducir. Un día, sufrió un accidente: «Al salir del túnel que enlaza la M-30 con la calle O´Donnell la sorprendió una tromba de agua. Los vehículos se agolpaban en la vía. Ella intentó frenar, sin poder evitar el aquaplaning, y provocó una colisión múltiple. ‘Está usted viva de milagro, se podría haber matado’, le recriminaron los efectivos del SAMUR.

Antes que a ellos, Letizia hizo una sola llamada telefónica. Fue al príncipe Felipe. Él la calmó y envió hasta el lugar de los hechos a dos agentes de la Guardia Real, que la condujeron en moto a Torrespaña. Al llegar estaba muy nerviosa. Se tomó una tila y siguió trabajando toda la tarde. Aquello le podía haber costado un disgusto», explicó Alfredo Urdaci para Vanity Fair.

Conducción temeraria

Tendría que pasar el tiempo para que Urdaci revelara la verdad que el accidente escondía. Doña Letizia, enterada de que el periodista escribía un libro donde ella tenía protagonismo, le telefoneó para pedirle que no incluyera el pasaje del accidente: «Me llamó y lo quité de mi libro por los problemas que le podía ocasionar aquel choque. Ella desde el coche llamó al príncipe y le mandaron motoristas.

Tal vez no quería que se publicara ese episodio, porque le incomodaba que se supiese que iba sin cinturón y su afición a correr. A ella le gusta pisar el acelerador», reveló Alfredo Urdaci en entrevista concedida a Vanitatis.

Durante la época en que trabajaron juntos en TVE, Alfredo y Letizia mantenían una buena entente. Sin embargo, desde el mismo momento en que se anunció el compromiso con don Felipe, se cortó la relación. Tendrían que pasar años hasta que volvieran a verse.

Esta fue la sensación que tuvo el periodista tras el reencuentro: «Fue un encuentro que hablamos de asuntos que estaban pasando en la actualidad. Ella ya no es la Letizia que yo conocí. No tiene nada especial. La Letizia que encontré era una mujer muy cambiada y creo que hasta ella misma reconoce ese cambio. Hay una evolución tremenda y un cambio significativo».

Una dolorosa renuncia

Para Letizia Ortiz no fue fácil tener que decir adiós a su trabajo de periodista. De hecho, intentó seguir llevándolo a cabo una vez convertida en princesa de Asturias: «Ella intentó seguir ejerciendo como periodista. Durante tres semanas realizó llamadas insistentemente, proponiendo incluso ocupar puestos sin gran relevancia. El entonces director de RTVE, José Antonio Sánchez, y yo nos reunimos con La Zarzuela para valorar las opciones, una de las cuales consistía en habilitar un despacho desde el que Letizia dirigiese programas especiales.

Pero era casi imposible mantener en secreto en qué iba a estar trabajando la princesa de Asturias. Todo acabaría por magnificarse. El asunto se llegó a consultar con otras Casas Reales europeas. Finalmente, la idea se desechó», reveló una persona que trabajó con ella en TVE.

Quizás influida por la pena de no poder seguir ejerciendo su profesión, Letizia, en sus primeros tiempos, intentó trasladar su experiencia en televisión a su tarea en la Casa Real. No escuchó a quien le aconsejó que se equivocaba. A fuerza de errores, captó el mensaje aunque no lo haya puesto en práctica, formar parte de la familia real requiere cercanía y espíritu de sacrificio. Por tanto, colisiona con un horario fijo. La Corona por encima de todo, como siempre ha practicado doña Sofía.

La princesa imprudente

Durante los primeros meses de matrimonio, doña Letizia llevaba una libreta donde apuntaba todo lo que sucedía durante el día. Se trataba de una costumbre que adquirió siendo una niña. Ese diario pudo haber puesto a la Corona en serio peligro. Así se lo hizo ver don Felipe cuando se enteró. Lo descubrió de forma casual. Entonces, alarmado, advirtió del peligro que eso significaba en caso de pérdida o sustracción.

Hasta entonces, Letizia no veía nada malo en anotar en su libreta lo que acontecía en su vida diaria. Sin embargo, tras la explicación de su esposo, tomó conciencia y jamás volvió a poner en práctica semejante actividad. Enterados don Juan Carlos y doña Sofía, pusieron el grito en el cielo y tildaron de irresponsable a su nuera.

El mayor enemigo de Letizia

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarín fueron muy cercanos a doña Letizia. Se daba la circunstancia de que el ex deportista mantenía una buena entente con don Felipe. Aunque se ha dicho que los Reyes cortaron con los Urdangarín tras el estallido del Caso Noos, la historia sucedió antes. Una auténtica vendetta de Iñaki, tan desalmada como innecesaria.

El ex duque de Palma se dedicaba a poner a don Felipe en contra de doña Letizia. Para ello, explicaba historias truculentas que tenían como protagonista a una princesa malvada. El Rey, para no desatar un tsunami, al principio calló. Hasta que un día se hartó y le paró los pies a su cuñado. Para entonces, Letizia Ortiz ya había descubierto el doble juego de Urdangarín.

Para ella fue muy duro conocer que uno de los suyos, pues ambos eran plebeyos, la ridiculizaba y criticaba con vehemencia ante todo el que quisiera escuchar. Sin duda, el Iñaki que hoy duerme entre rejas puede considerarse como el mayor enemigo de la Reina Letizia en sus primeros años como miembro de la familia real.

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