Quiere mudarse de su casa de Ginebra que alberga demasiados recuerdos, y España y la ciudad suiza ya no son por ahora lugares 'amigables' para la familia

La drástica decisión que ha tomado la fiel infanta Cristina con ayuda del descendiente de Mahoma

El Aga Khan IV, Imán de los musulmanes chiitas ismaelíes nizaríes, puede proporcionarle en Lisboa una lujosa e histórica residencia para que pueda cambiar de aires

La drástica decisión que ha tomado la fiel infanta Cristina con ayuda del descendiente de Mahoma
Los hermanos Cristina, Felipe y Elena con su padre TW

No hay nada mejor que tener un buen padrino por si vienen las vacas flacas, o si a uno le apetece cambiar de aires sin renunciar a ciertos privilegios. Y la infanta Cristina cuenta con uno de mucho peso, y para quien trabaja en Ginebra: Shah Karim al-Hussayni -más conocido como el Aga Khan IV-, Imán para más señas de los musulmanes chiitas ismaelíes nizaríes y amigo de don Juan Carlos.  Estos días el mentado príncipe, cuyo padre se casó con Rita Hayworth, celebra su jubileo en Lisboa, con honores de Estado. (El corte de mangas del hijo mayor de Urdangarin que deja a la infanta Cristina hecha un trapo).

Considerado como una especie de rey y Papa simultáneo por sus fieles, es visto como el representante de Mahoma en la tierra, y sucedió a su abuelo en esta posición en 1957. Pese a no gobernar sobre un territorio geográfico, su influencia política se extiende por medio mundo a través de la Red de Desarrollo que lleva su nombre. (Los audios secretos de doña Letizia que pueden aplaudir con las orejas los enemigos del rey Felipe VI).

Ahora, parece dispuesto a trasladar la sede de su fundación en Suiza -dedicada a proyectos de cooperación internacional -al Palacio Henrique Mendoça, que compró en el año 2011 por 12 millones de euros, y destinar una parte del edificio a su uso personal y como posible residencia de la hija del rey emérito, que quiere mudarse de su casa suiza. La ciudad suiza alberga demasiados recuerdos y España no es, por ahora, un lugar ‘amigable’ para la familia.

Según da cuenta ‘Look‘ haciéndose eco el programa de Tele 5 ‘Socialité‘, un cambio de aires podría suponer un alivio para la esposa de Iñaki Urdangarin y, además, es un lugar idóneo ya que el lugar elegido es una hermosa casa señorial de principios del siglo pasado ubicada en el eje español de la ciudad, frente al Corte Inglés y a un par de calles del Palácio Pahlava, residencia del embajador de España

A pesar de que antaño fuentes diplomáticas revelaron que la Casa Real habría vetado esta opción, considerando que no era deseable tener a la Infanta desgraciada tan cerca de España, parece ser que las tornas han cambiado vistas las actuales circunstancias.

Además, en caso de que su marido fuera trasladado a otra prisión, por ejemplo Badajoz, doña Cristina tardaría apenas hora y media en llegar para visitarle. Sin embargo, por ahora, no hay movimientos y el clan Urdangarin permanece en su fuerte de Ginebra.

Aga Khan

La relación entre don Juan Carlos y el Aga Khan se remonta a los tiempos escolares. Los dos príncipes coincidieron en el prestigioso internado Le Rosey de Gstaad y ya desde entonces se hicieron inseparables. (Es el colegio más exclusivo del mundo y conocido como «la escuela de los reyes». Entre sus muros, quizá, es donde más poder económico se concentra por metro cuadrado, ya que durante décadas los hijos de las élites mundiales -desde príncipes hasta hijos de multimillonarios- han sido educados en este centro).

Por eso, cuando saltó el escándalo Nóos, el entonces Rey no dudó en pedirle ayuda al líder religioso para que ofreciera una ‘vía de escape’ a su hija, que resultó ser un trabajo coordinado entre la Fundación La Caixa y la Fundación Aga Khan.

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