La red social tampoco cierra la del etarra Arnaldo Otegi o la de los golpistas catalanes

Twitter cierra la cuenta a Trump, pero no la del dictador Maduro ni la de los narcoterroristas de las FARC

El Big Tech es ya más poderoso que cualquier Gobierno

Twitter cierra la cuenta a Trump, pero no la del dictador Maduro ni la de los narcoterroristas de las FARC

Lo del cierre de la cuenta en Twitter de Donald Trump no es más el último y más chusco episodio de una larga historia de control censura y manipulación.

En España, hace ya muchos meses que estamos acostumbrados a ver como Youtube clausura por unas semanas la cuenta oficial de Estado de Alarma, aparentemente con la excusa de que el periodista Javier Negre ha entrevistado a alguien que habla de vacunas o MENAS delincuentes y jamas hemos visto que la plataforma tome medida alguna sobre los tertulianos que afirmaban rotundos en prime time que no había que preocuparse por el coronavirus, y era crucial salir en masa a manifestaciones feministas.

Y lo de Youtube es aplicable a todo el resto de los gigantes tecnológicos del llamado Big Tech: Amazon; Apple; Google; Facebook; Microsoft; Twitter

En esas cadenas de televisión, RTVE incluida, que han aplaudido la censura al todavía presidente de EEUU, no ha habido una sola voz que se haya atrevido a preguntarse en voz alta como es posible que esos mismos Facebook o Twitter, que cierran  la cuenta a Trump, mantienen abierta la del dictador Maduro, torturador y asesino, según el propio Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

O la de los narcoterroristas de las FARC, a quien se atribuyen mas de 35.000 muertos y la recluta forzosa de niños para convertirlos en sicarios, ademas de estimular el turbio negocio de la cocaína.

O la del etarra Arnaldo Otegi o las de los golpistas catalanes del proces.

Ni siquiera han osado etiquetar como lo son cualquiera de las mentiras, múltiples y reiteradas, de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y su cuadrilla.

No hablamos de los jerarcas chinos de Pekín o del ruso Vladimir Putín, porque entendemos que dan mucho miedo, como pasa con los ayatolas iraníes, financiadores de Podemos y ahorcadores de homosexuales.

Y basta releer la nota con la que Twitter ha justificado su decisión, para concluir que se aplica una doble vara de medir, en aras de lo políticamente correcto:

«Después de una revisión detallada de los tweets recientes de la cuenta @realDonaldTrump y el contexto que los rodea, hemos suspendido permanentemente la cuenta debido al riesgo de una mayor incitación a la violencia».

Los lapidadores iraníes, los terroristas etarras, los xenófobos catalanes, los torturadores chavistas, los narcoguerrilleros y toda esa patulea no sólo incitan a la violencia, sino que la practican. Y con saña.

Como subraya en Periodista Digital este 10 de enero de 2021 la la periodista y politicologa estadounidense Helen Buyniski, quien manda ahora en el mundo no son los jerarcas chinos desde Pekín, ni el inquilino de la Casa Blanca en Washington, sino  el ‘Big Tech’.

Y frente a ese impresionante entramado con maneras ‘fascistas‘, los políticos, los periodistas y los intelectuales actúan como simples ‘testaferros’:

«Gracias a un control férreo de la narrativa política y la represión con mano dura de cualquier voz disidente influyente, estas empresas increíblemente ricas y sus socios en el ‘establishment’ de los medios han logrado hacer añicos con éxito lo que quedaba del proceso democrático de EEUU».

«Las compañías tecnológicas tienen motivos para festejar… han ayudado a ganar al candidato ‘correcto’ en EEUU y van camino de silenciar cualquier voz discrepante».

ALFONSO ROJO

DIRECTOR DE PERIODISTA DIGITAL

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Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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