LA SEGUNDA DOSIS

«Los jueces pueden darle la puntilla a Pedro Sánchez»

Tienen razón Pedro Sánchez y los tertulianos de plantilla que pueblan las cadenas de televisión: el indulto de los golpistas catalanes resuelve un problema.

En realidad, resuelve dos:

Uno, el de Junqueras y compinches, que se van tranquilamente a casa a hacer lo mismo que antes y seguir conspirando contra España.

Otro, el del socialista Sánchez quien, con el apoyo mayoritario del PSOE y sus presidentes autonómicos, además del de los proetarras y los golpistas, seguirá durmiendo en La Moncloa hasta 2023.

Empezó con Zapatero, pero ha sido bajo el liderazgo de Sánchez, cuando el PSOE se ha convertido en una penosa caricatura de sí mismo.

No voy a subrayar aquí, tirando de esa Memoria Histórica que tanto gusta a la vicepresidenta Carmen Calvo, que el PSOE tiene entre sus antecedentes la motorizada socialista que asesinó a Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936 o la gestión de 50 de las chekas que los rojos montaron después en Madrid, para torturar y asesinar a mansalva, porque mirar con odio ocho décadas atrás no me parece sano, pero les voy a explicar porque no votaré nunca al PSOE y no creo que ahora o en las elecciones que vienen sea decente hacerlo.

A mí no me espanta del PSOE su política económica, aunque me parecen confiscatorios muchos impuestos y sepa que los socialistas siempre meten al país en una ruina.

Ni siquiera me irritan sus ideas sobre la educación y las memeces sobre el lenguaje inclusivo o sus obsesiones sexuales.

Tampoco que financien a sus amigos de la farándula o impongan la censura en televisión.

Lo que me indigna, me repugna y provoca mi rechazo es que haya dejado de ser un partido español.

Que se haya convertido en una empresa que hace apaños con los terroristas vascos o se abraza a los separatistas catalanes.

Que olvide que somos una nación milenaria y que el todo, el conjunto, es más importante que las partes.

El Gobierno Sánchez tiene en su agenda la reforma del delito de sedición para dar cobertura a sus indultos y es un error trágico.

Reformar el Código Penal, lo mismo que indultar a Junqueras y compañía, no apaciguará al independentismo; lo ratificará en su estrategia contra España.

La normalidad nunca vendrá de la mano del desarme del Estado y de la claudicación, sino de perseverar en la firmeza.

Y ahí estamos todos implicados, sobre todo los jueces, que si se atreven pueden darle la puntilla a Sánchez.

Te puede interesar

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Los vídeos más vistos

Lo más leído