Estamos en manos de gente peligrosa.
Por dos razones: la primera es que estos del Gobierno PSOE-Podemos son malos y sectarios.
La segunda, más importante, es que encima son muy tontos.
Si aceptamos como válida la definición de Forrest Gump y ‘tonto es aquel que hace tonterías‘, es inevitable concluir que el multitudinario gabinete que ha montado a su alrededor el socialista Pedro Sánchez, está lleno de majaderos.
Y un tonto, en el lugar preciso, puede causar un daño enorme, como se acaba de demostrar con el comunista Alberto Garzón, a la sazón ministro de consumo y enemigo feroz de la carne y las vacas o vimos hace una semana con Irene Montero y su ‘Ley Trans’ y comprobamos periódicamente cuando Carmen Calvo se va a desenterrar huesos al Valle de los Caídos.
Tendemos a reverenciar al poder y a las personas que lo ostentan.
Si ha llegado tan alto, nos decimos, por algo será.
Pues no. Echen un vistazo a los historiales de personajes como José Luis Ábalos, Irene Montero, Ione Belarra o Alberto Garzón y verán cómo es posible en la España de Sánchez llegar a ministro con menos luces que un barco pirata.
O siendo más vago que la chaqueta de un peón caminero, como prueba Manuel Castells, ministro de Universidades.