LA SEGUNDA DOSIS

“Podemos, la impunidad y el asalto al paraíso…inmobiliario”

Parecen una eternidad, pero en realidad sólo han transcurrido siete años y medio desde que Podemos, que se había amalgamado con los comunistas de Izquierda Unida apenas dos meses antes, pegó el campanazo en unas elecciones europeas, sacando cinco escaños y más de un millón de votos.

Desde aquel 25 de mayo de 2014 y encabezados por Pablo Iglesias al grito de ‘el cielo se toma por asalto, los podemitas iniciaron una alocada peripecia, que les llevó en algún momento a acariciar la posibilidad de rebasar al PSOE y convertirse en la fuerza hegemónica de la izquierda española.

Llegaron en su momento a cosechar más de tres millones de votos en unas elecciones y a sumar 42 diputados.

Ahora solo tienen 35 escaños y van a la baja, pero como son esenciales para que el socialista pueda seguir durmiendo en La Moncloa, mantienen cinco ministros en el Gobierno de coalición PSOE-Podemos y siguen intentando colar leyes estrambóticas y censuras orwellianas.

Del cielo, el político, parece que se han olvidado y para siempre. Se centran y con esmero en otros paraísos más terrenales, como es el inmobiliario.

No hay un dirigente, un ministro, un alto cargo, un asesor de postín y hasta un diputado de Podemos que, siguiendo el ejemplo que les han dado en la materia Pablo Iglesias e Irene Montero, no se haya lanzado con denuedo a la compra de un chalet, un piso de lujo o un ático con vistas.

Para vivir y para especular.

El último caso que hemos conocido es el de la diputada Beatriz Gimeno, hasta hace escasamente tres meses directora del Instituto de la Mujer, en el Ministerio de Igualdad que regenta Irene Montero, quien posee la friolera de cuatro pisos en Madrid, otro en Segovia y un chalet en Guadalajara.

Vaya por delante que esta potentada es la misma que recetó penetrar analmente a los hombres para lograr la verdadera igualdad.

Gimeno, quien hasta hace tres meses era directora del Instituto de la Mujer, en el Ministerio de Igualdad que regenta Irene Montero, dice que le interesa mucho «el culo masculino como lugar de vergüenza y como espacio altamente simbólico donde se concentra la pasividad entendida como feminización (degradante) y como lugar de placer inasumible para los hombres heterosexuales».

Lo de la penetración anal a los hombres para lograr la igualdad es dudoso, pero de lo que no cabe duda es de que Beatriz Gimeno ha logrado la la igualdad por la vía de la penetración inmobiliaria.

¡Virgen Santa!

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