Pablo Iglesias continúa quemando puentes con sus antiguos amigos y colaboradores en las terminales mediáticas que ayudaron a convertirlo en un personaje con un gran poder, incluso llegando a ser vicepresidente de España.
El último de sus antiguos ‘camaradas’ en recibir una dosis de “jarabe democrático” ha sido uno de los fundadores de Unidas Podemos, Ramón Espinar. Tras el discurso incendiario de Iglesias en el Universidad de Otoño 2022, donde se despachó contra la actual vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
En ese acto, Iglesias aseguró que habría que ser “estúpido” para pensar que si a Podemos le va mal en las municipales, en las generales a la izquierda le irá bien. Además, tiró de su machismo rampante al asegurar que gracias a él y Podemos, Díaz entró al Ejecutivo y es vicepresidenta, pese a que “ni siquiera habían compartido la estrategia negociadora para entrar en el Gobierno”.
Ante estas palabras, Espinar definió a Iglesias como “la caricatura de un liderazgo tóxico”, por su mensaje “mensaje agrio, agresivo y vengativo contra Yolanda Díaz”. Considera que esto se debe al “síndrome de la Moncloa (acritud y paranoia) pero sin Moncloa”.
La política es: tierra quemada, barbecho y volver cuando esté abonada al grito de “con Pablo vivíamos mejor”.
Que nadie levante la cabeza ni triunfe por encima suya.
La caricatura de un liderazgo tóxico.
— Ramón Espinar (@RamonEspinar) November 7, 2022
Espinar también se alegró porque “queda gente en Podemos, como en Asturias, que se defienden de convertir lo que fue un partido con 72 diputados y 5 millones de votos en el club de fans del podcast de su ex Secretario General”.
Ante esta reacción de su antiguo compañero de formación, Iglesias lo bloqueó de sus redes sociales, acabando con otro aliado y quedando cada vez más solo.
Me he encontrado esto. A ver si me bloquean también las cuentas que manejan y me dejan de enmerdar las notificaciones.
Yo le deseo mucha suerte en todo menos en su empeño de vengarse de todo y de todos en política. Menos rabia y más dar gracias a la vida, que ha sido generosa. pic.twitter.com/Au1Vv4HgRE
— Ramón Espinar (@RamonEspinar) November 7, 2022
Cualquier tribuna es buena para que el vicepresidente arremeta contra sus antiguos aliados: su podcast La base, sus columnas en Ctxt, la Cadena SER, TV3, Radio Euskadi, RAC1, Ara y Gara o más recientemente, el acto de Podemos.
Obviamente me han hecho varias preguntas sobre Yolanda Díaz en la SER. Creo que no se puede ser más claro en las respuestas. Van dos videos (1 y 2) ?? pic.twitter.com/mHnj0AwSRv
— Pablo Iglesias ? (@PabloIglesias) November 7, 2022
Y sus objetivos preferidos han sido, desde su salida del poder, las terminales mediáticas y periodistas que antes le hacían la bola. Quizás es que siga ‘sangrando por la herida’ al no poder hacerse con una plaza de profesor en la Complutense o porque muchos de los que conformaban su antiguo séquito se han dado cuenta de que es un personaje «tóxico» para la política española.
Contra Pedro Vallín
En su guerra contra el mundo mediático que en el paso tanto le apoyó Pablo Iglesias no ha hecho miramientos. Ni si quiera los ha tenido con Pedro Vallín, que hasta hace bien poco ejercía de periodista de cabecera del exvicepresidente del Gobierno. A él le concedió el scoop de su corte de coleta tas dejar la política en mayo de 2021, tras hundirse en las elecciones a la presidencia de la Comunidad de Madrid. En la foto que el propio Vallín le tomó, Iglesias aparecía leyendo precisamente un libro de este periodista de La Vanguardia: ¡Me cago en Gordard!.

Foto de Pablo Iglesias tomada por Pedro Vallín.
Iglesias escenificó su ruptura violenta con Vallín en un artículo en Ctxt donde le echaba en cara al periodista algunos de sus posicionamientos. «¡Qué vergüenza defender que [Victoria] Rosell vaya al CGPJ! Es mucho mejor reivindicar la nostalgia de la rendición una vez más, dónde va a parar. Se trata exactamente de la misma nostalgia de la rendición que reivindicaron cuando Podemos negociaba su entrada en el gobierno. Por seguir con los paralelismos italianos, si Romay Beccaría es de la escuela de Moro y Andreotti, a mi me tocaría ser de la escuela de Mario Moretti, brigadista asesino de inocentes democristianos. O traducido al Vallín vulgar; putinista, rojipardo, iliberal y con formas mafiosas», se podía leer en el texto de Iglesias donde, además, le acusaba de ser proruso y defender la actitud de este país contra Ucrania.
Contra García Ferreras
El fundador de Unidas Podemos presentó el 15 de septiembre de 2022 su libro ‘Medios y cloacas‘, editado por CTXT, en el Ateneo La Maliciosa, en Madrid, y lo hizo rodeado de sus acólitos.
Yo sé que mis compañeros de Podemos esto no lo pueden decir, pero yo sí lo puedo decir: aquí algunos han presentado como sofisticación política pactar con Ferreras para que te saque siete veces por semana en dúplex. Política inteligente, política sofisticada, política que busca consensos, política que busca a los que faltan, política que jamás diría que Felipe González tiene las manos manchadas de cal viva, política que jamás diría que Ferreras es un corrupto, política que jamás diría determinadas verdades… Políticas para una izquierda a la medida del régimen; yo sí lo puedo decir.
cargó contra el periodismo en general, al que acusó de estar protegiendo a Ferreras:
Es indignante lo que se ha hecho en este país en nombre del periodismo, el corporativismo que ha reinado incluso entre periodistas de izquierdas tratando de salvarle el culo a Ferreras después de que salieron esos audios es indignante, una maldita vergüenza que alguien se atreva a decir, después de dar lecciones de moralidad cada día que aparece en la televisión, que él no puede hablar mal de Ferreras porque Ferreras es quien le ingresa 3.000 euros todos los meses en su cuenta corriente; no debería volver a ejercer el periodismo en su vida, alguien que se presenta a sí mismo como un referente de la izquierda y que aparece en las televisiones diciendo a la izquierda lo que está bien y lo que está mal pero reconociendo que él no puede criticar a Ferreras porque es su jefe no debería ejercer el periodismo.
Mientras Iglesias sigue en su cruzada contra los medios de comunicación hay que recordar que una de sus tribunas habituales es en la cadena SER, la emisora del Grupo Prisa, dueño también de El País, que fue uno de sus objetivos preferidos en los años de su ascensión al poder.
