no pedirá a Felipe VI ser candidato

La nueva estratagema de Pedro Sánchez: dar vía libre a Núñez Feijóo para ganar tiempo con los ‘indepes’

El socialista permitirá que el candidato ganador de las elecciones 23J intente la investidura mientras resuelve los pactos con los secesionistas

Nueva estratagema socialista.

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, no pedirá al rey Felipe VI ser candidato a la investidura, lo que despeja la vía del candidato ganador a las elecciones, Alberto Núñez Feijóo para intentar formar gobierno.

La acción, definida desde fuentes cercanas al PSOE como un gesto para restar presión a su Majestad, en plena ronda de contactos, en verdad tiene poco de buena intención y mucho de cálculo político.

Primero, evitan caer en una discusión en la que no llevan razón con Núñez Feijóo. El popular como «como primera fuerza política, tiene el derecho y el deber, la obligación, de presentar su investidura al Congreso de los Diputados». Estas fueron las palabras que empleó el propio Sánchez en 2016 sobre otro candidato popular, Mariano Rajoy, que ganó las elecciones aunque había dudas de que lograría formar gobierno.

Además, el que el gallego se presente a la investidura, cuando tiene pocas o nulas probabilidades de salir adelante, solo redunda en un desgaste en el popular que tendría que afrontar una tercera derrota política en poco tiempo: primero, la elección del 23J, que aunque ganó no obtuvo la mayoría para gobernar ni en solitario ni con VOX; y la segunda, la presidencia del Congreso, derrota mucho peor porque su candidata solo obtuvo los votos de su partido.

En lo único que esta acción le resta presión al Jefe de Estado es en nombrar a un candidato, Sánchez, que no es el que tiene la mayoría de votos duros ni puede acreditar en estos momentos el respaldo del resto de formaciones. En especial, porque los partidos independentistas, cuyos votos son decisivos para su investidura, no se reunirán con el rey. Cabe recordar que es la primera vez que dos candidatos se proponían al rey.

Pero hay un tercer elemento, y el más importante, para este gesto de ‘buena gente’ que hace Sánchez: el ganar tiempo. Pese a que logró salvar el primer escollo para seguir en La Moncloa, el tener control del Parlamento, no es menos cierto que todavía no tiene amarrado todos los apoyos necesarios. Por algo salió el PNV a quejarse de que esta ronda de contactos iniciada por el rey Felipe VI, calificándola de «apresurada».

Los partidos independentistas, en especial Junts, han afirmado que entregar la presidencia de la Cámara baja a Francina Armengol es una cosa pero la investidura, otra. Y el precio de la ‘subasta’ solo subirá, con la amnistía a los golpistas del 1-0 como el precio mínimo que tendrá que pagar Sánchez.

Y es complicado que lo haga.

No porque el líder del PSOE tenga “líneas rojas”, algo de moral o sentido de Estado. No. Como ha quedado más que demostrado, nunca las ha tenido. No las tuvo para apoderarse del partido socialista, cuando fue pillado haciendo fraude, y menos todavía para seguir en La Moncloa. Entregando a su familia si es necesario para ello.

La dificultad viene porque la amnistía es una medida inconstitucional.

Y lo es, porque aunque en la Constitución no pone expresamente que la prohibe -al igual que tampoco lo hace con la esclavitud, por ejemplo-, su aplicación contraviene la normativa.

En la Carta Magna se niega la posibilidad de aplicar los indultos generales, una medida similar pero de alcance menor. Si no cabe una, menos la otra que es de mayor alcance. Por lo tanto es absurdo justificar la posibilidad de implementar la acción legal porque sencillamente no es compatible con el texto vigente.

Pero además, la amnistía cuando se aplica, se reconoce que el Estado que juzgó y condenó a los culpables era un régimen dictatorial o en el que no existe Estado de derecho. Por tanto, se aplica cuando hay cambio de régimen, aunque eso forma parte del proyecto de los independentistas y de la extrema izquierda. Como bien advirtió Juan Carlos Girauta, la democracia española nació con una amnistía y puede morir con una amnistía.

Y por esto, el socialista necesita tiempo. Para poder encontrar el resquicio, la argumentación, la maniobra para poder aplicar o empezar a tramitar la medida que aseguraría el sí de los independentistas y su asiento en La Moncloa.

Este y otros asuntos serán tratados en La segunda Dosis de este lunes 21 de agosto, junto a la periodista Elena Berberana y el historiador y escritor, César Vidal.

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