En lo que solo puede describirse como un festival del progresismo global en decadencia, los líderes de la izquierda iberoamericana —Claudia Sheinbaum (México), Gustavo Petro (Colombia), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Pedro Sánchez (España)— se reunieron este 18 de abril de 2026 en Barcelona para la IV Cumbre “En Defensa de la Democracia”. Convocada por Sánchez y Lula, el evento reunió a una docena de mandatarios y figuras progresistas de Europa, América Latina y África bajo la bandera de frenar la “ola de la ultraderecha” y contrarrestar el influjo de Donald Trump.
Oficialmente, se trató de un encuentro para “proteger el multilateralismo”, reformar la ONU, promover la paz, combatir la desinformación y hasta proponer destinar el 10% del gasto militar mundial a reforestar el planeta. Criticaron implícitamente a Trump, a Israel en el contexto de Irán y al “autoritarismo” de derechas, mientras se autoproclamaban defensores de la democracia verdadera.
Pero la hipocresía es palmaria. Estos mismos líderes que se erigen en salvadores de la democracia presiden o han presidido gobiernos marcados por erosión institucional, clientelismo, inflación descontrolada, inseguridad rampante y coqueteos con regímenes autoritarios.
Para analizar esta y otras cuestiones, Josué Cárdenas aborda lo último de la actualidad política del momento en una nueva edición de ‘La Burbuja’.