En medio del dolor por la muerte de dos guardias civiles en un trágico accidente durante una persecución a una narcolancha frente a las costas de Huelva, los ministros Fernando Grande-Marlaska (Interior) y Mónica García (Sanidad) han elegido, una vez más, la foto y la gestión mediática por encima del respeto institucional y humano a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Mientras Huelva enterraba este sábado a los agentes Germán y Jerónimo, fallecidos en acto de servicio tras el choque de sus embarcaciones en una operación contra el narcotráfico, Marlaska y García comparecían en rueda de prensa en Madrid y viajaban después a Tenerife para gestionar la llegada del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus. Ni el ministro del Interior ni la ministra de Sanidad, ni ningún otro miembro relevante del Gobierno -salvo la presencia testimonial de María Jesús Montero-, consideraron necesario estar presentes en el funeral. La excusa: el hantavirus.
Un “trágico accidente”, en palabras de Marlaska, que se produce en un contexto de creciente hartazgo en la Guardia Civil: cuatro agentes muertos en dos años en operaciones contra el narco en Andalucía, sin que el Ministerio del Interior haya avanzado de forma decidida en catalogar esta profesión como de riesgo, tal y como reclaman las asociaciones mayoritarias. Pero para el ministro, parece que el foco está en otro lado.
Para analizar esta y otras cuestiones, Josué Cárdenas pasa revista a la actualidad política del momento en una nueva edición de ‘La Burbuja’.