Van de frente y con la chorra afuera.
Pero no nos dejaremos amilanar.
A Pedro Sánchez no le gusta la disidencia y menos aún el periodismo crítico. Por eso se ha dedicado a atacar a la prensa desde su ascenso al poder y, especialmente, tras sus cinco días de ‘reflexión’ —y dejación de funciones— cuando se conoció la imputación de su mujer, Begoña Gómez.
«Pseudomedios», «máquina del fango», «fábrica de bulos» y «fachosfera» han sido algunos de los epítetos favoritos empleados por el presidente del Gobierno para descalificar a cualquier medio y periodista que tuviera la osadía de hacer su trabajo y publicar informaciones sobre la corrupción que carcome a su Ejecutivo, a su partido y al círculo íntimo del líder del PSOE.
La última triquiñuela de la izquierda y la extrema izquierda es intentar expulsar del Congreso al reportero de Periodista Digital Bertrand Ndongo. La razón es sencilla: porque incomoda. Y no por su estilo, sino por lo que pregunta.
No les gusta nada a esta casta política, que entona causas sociales y reivindica la importancia de la sanidad y la educación públicas mientras se refrescan la garganta con champagne —sí, en francés, porque para ellos lo otro sería de lumpen—, que les echen en cara su hipocresía y sus abusos.
La expulsión de Ndongo y de Vito Quiles, si bien es cierto que ha sido promovida por la extrema izquierda, especialmente desde Sumar, está legitimada por el Gobierno de Pedro Sánchez.
Y a la actitud totalitaria de Sánchez hay que sumarle la pasividad, cuando no la colaboración, de varios medios y periodistas que callan o aplauden directamente cada abuso contra determinados compañeros que son atacados por publicar informaciones contra el poder porque están subvencionados por el Gobierno.
No somos los primeros ni seremos los últimos.
Pero resistiremos.
El propio Bertrand Ndongo encabezará un ‘24×7’ caliente en el que abordará este y otros asuntos de actualidad junto al periodista Marcos Ondarra.