‘24X7’

Sánchez se agarra como guacamayo a la percha y despliega una nueva estrategia para salvar a Begoña

Huyendo hacia adelante. Y con la chorra afuera. Pedro Sánchez se encuentra desplegando la «operación aguante»: resistir como sea y sin importar los escándalos que estallen y que hacen todavía más inviable no solo la legislatura, sino su vida política.

El presidente de la corrupción está sepultado por los casos que salpican a su Gobierno, su partido y su círculo íntimo. No hay contorsión posible ni por parte de Moncloa, ni de Ferraz, ni de sus medios y periodistas palmeros que conforman la «Brunete Pedrete» para poder, ya no disculpar, sino explicar, al menos, cómo es posible que bajo su nariz se hayan establecido múltiples redes de chanchullos, tráfico de influencias, enchufes y operaciones políticas para acabar con rivales, jueces y medios críticos sin que él, el «number one», lo supiera.

Sin embargo, el hermano del músico imputado David Sánchez se encuentra agarrado como un guacamayo a la percha y no está por la labor ni de dimitir ni de adelantar elecciones. Al contrario, sabe que cuanto más tiempo pase, más posibilidades tendrá de hacer triquiñuelas, reformas por detrás y, por qué no, algún que otro indulto.

Aunque, al paso que va, tendría que hacer una amnistía a todo su círculo íntimo porque, de indulto en indulto, acabarían con los folios que hay en España. Folios de papel, no los de Ábalos y Koldo.

Y como Sánchez está convencido de que puede aguantar, ahora impulsa una nueva —vieja— estrategia para capear el temporal: la de la conspiración. Tanto Moncloa como Ferraz y sus terminales mediáticas han avanzado desde ayer eso de que sí, hay cosas que «huelen mal», pero que detrás hay «actores» que quieren «tumbar» al Gobierno por vías «no democráticas», como señaló el perro de presa de Sánchez, Óscar Puente.

Por eso gritan «lawfare» cada vez que señalan a Begoña, al hermano músico, al condenado fiscal general Álvaro García Ortiz, a Ábalos, a Cerdán, a Zapatero, a la gerente del PSOE Ana María Fuentes, a Gaspar Zarrías y a más nombres. Misteriosamente, no hay conspiración y esos mismos magistrados son seres de luz cuando juzgan los casos del PP, como la Kitchen o la Gürtel.

Es un relato que apela a esos militantes ultra, que son incapaces de racionar y de afrontar la realidad. Y todavía quedan muchos que son capaces de seguir tragando con todo lo que está pasando.

En el «24×7» de este viernes, 29 de mayo, analizamos este y otros asuntos de actualidad junto al empresario Mariano Calabuig.

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