El escritor franco-libanés Amin Maalouf, Premio Príncipe de Asturias de las Letras

– El Jurado destaca en su obra «una línea propia hacia la tolerancia y la reconciliación»

OVIEDO, 9 (OTR/PRESS)

El escritor franco-libanés Amin Maalouf ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010. Su obra, traducida a más de 20 idiomas, le sitúa como uno de los escritores contemporáneos que más ha profundizado en la cultura mediterránea, representada como un espacio simbólico de convivencia y tolerancia. El Jurado ha destacado la labor que ha realizado con su obra para trazar «una línea propia hacia la tolerancia y la reconciliación» y «un puente que ahonda en las raíces comunes de los pueblos y las culturas», frente «a la desesperanza, la resignación o el victimismo».

El fallo se hizo público este miércoles a las 12.00 horas en el Hotel de la Reconquista de Oviedo, tras las deliberaciones del jurado que lleva reunido desde el martes en la capital del Principado.

Amin Maalouf (Beirut, 1949) trabajó como periodista en Beirut y fue enviado especial en Vietnam y Etiopía. El libanés recibió el Premio Goncourt en 1993 por su novela ‘La Roca de Tanios’. Su literatura mezcla la realidad histórica con la ficción, y actúa como un puente entre oriente y occidente.

El galardón de las Letras está dotado con 50.000 euros y una estatuilla diseñada para los Premios por el artista Joan Miró. En la edición del año pasado, el premio recayó en el escritor albanés Ismail Kadaré.

Su obra, traducida a más de 20 idiomas, le sitúa como uno de los escritores contemporáneos que más ha profundizado en la cultura mediterránea, representada como un espacio simbólico de convivencia y tolerancia.

Amin Maalouf nació en Beirut, en 1949, en el seno de una familia de origen cristiano. Estudió Economía Política y Sociología en la Universidad Francesa de Beirut y ejerció el periodismo en el diario An-Nahar. En 1976 se exilió en Francia a raíz de la guerra civil libanesa. Allí continuó su carrera periodística como redactor jefe de Jeune Afrique, cubriendo numerosos acontecimientos como la guerra de Vietnam o la revolución iraní. Desde 1985, Maalouf se dedica plenamente a la literatura, en la que ha cultivado la realidad histórica y la ficción, el ensayo y la novela.

En 1983 publicó su primer trabajo, ‘Las cruzadas vistas por los árabes’, un libro sobre este período histórico planteado desde la perspectiva musulmana. Con su primera novela, León el africano (1986), trazó a modo de diario una panorámica del mundo mediterráneo de comienzos del siglo XVI a través de la vida de un viajero.

Entre sus libros de ficción figuran Samarcanda (Premio Maison de la Presse, 1988) y Los jardines de la luz (1990). Posteriormente publicó El primer siglo después de Beatriz (1992), una alegoría acerca de la división norte-sur, al tiempo que un alegato a favor de la mujer. En 1996, presentó en España Las escalas de Levante, una metáfora de la crisis de Oriente Medio, pero también del desgarro personal de su autor.

En su segundo ensayo, Identidades asesinas (1999), Maalouf analiza la noción de identidad y las violentas pasiones que provoca. El escritor se interroga acerca de la dificultad de asumir las diversas formas de libertad y por qué la afirmación de uno mismo ha de conllevar la negación del otro. Por este trabajo obtuvo el premio europeo de ensayo otorgado por la Fundación Charles Veillon.

El viaje de Baldassare (2000) es, en cambio, un canto a la tolerancia y al encuentro entre las diferentes culturas. En 2004 publicó Orígenes y, en su último ensayo, El desajuste del mundo (2009), Maalouf se cuestiona si el convulso período actual podría llevar a elaborar finalmente una visión adulta de las creencias y de las diferencias de cada uno, así como del destino del planeta compartido por todos.

Además, ha escrito el libreto de la ópera L’amour de loin, de la compositora finlandesa Kaija Saariaho, estrenada en el Festival de Salzburgo del año 2000. Ha recibido, entre otros galardones, el Premio Goncourt por La roca de Tanios (1993), el Prix Mediterranée y la Medalla de Oro de Andalucía. Es doctor honoris causa por la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.

DESTACAN SU LABOR EN FAVOR DE «LA RECONCILIACION» DE CULTURAS

El Jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010 ha galardonado al escritor por la labor que ha realizado con su obra para trazar «una línea propia hacia la tolerancia y la reconciliación» y «un puente que ahonda en las raíces comunes de los pueblos y las culturas», frente «a la desesperanza, la resignación o el victimismo».

Así lo indicó el Jurado en su acta, dada a conocer en el Hotel de la Reconquista de Oviedo. Igualmente, destacó que «desde la ficción histórica y la reflexión teórica, ha logrado abordar con lucidez la complejidad de la condición humana».

Del mismo modo, el Jurado destacó que lo hace «con un lenguaje intenso y sugerente, que nos sitúa en el gran mosaico mediterráneo de lenguas, culturas y religiones para construir un espacio simbólico de encuentro y entendimiento».

El Jurado de este Premio estuvo presidido por Víctor García de la Concha e integrado por Andrés Amorós Guardiola, Luis María Anson Oliart, J. J. Armas Marcelo, Blanca Berasátegui Garaizábal, Carmen Caffarel Serra, Pedro Casals Aldama, Antonio Colinas Lobato, Milagros del Corral Beltrán, Jacobo Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, José Luis García Martín, Pilar García Mouton, Olvido García Valdés, Manuel Llorente Manchado, Rosa Navarro Durán, Berta Piñán Suárez, Fernando Rodríguez Lafuente, Fernando Sánchez Dragó, Diana Sorensen y Román Suárez Blanco (secretario).

Los Premios Príncipe de Asturias están destinados, según los Estatutos de la Fundación, a galardonar «la labor científica, técnica, cultural, social y humana realizada por personas, instituciones, grupos de personas o de instituciones en el ámbito internacional». Dentro de este espíritu, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras «será concedido a la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor creadora o de investigación represente una contribución relevante a la cultura universal en los campos de la Literatura o de la Lingüística».

En esta edición concurrían un total de 27 candidaturas procedentes de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Estados Unidos, Guatemala, Holanda, Líbano, Macedonia, Marruecos, México, Perú, Portugal, Reino Unido, Rumania y España.

Junto a Amin Maalouf, habían resultado finalistas en este galardón la catalana Ana María Matute, y el poeta chileno Nicanor Parra. Este ha sido el quinto de los ocho Premios Príncipe de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su trigésima edición.

Anteriormente, fueron otorgados el Premio Príncipe de Asturias de las Artes al escultor estadounidense Richard Serra, el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales al equipo arqueológico de los Guerreros de Xi’an (China), el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades a los sociólogos francés y polaco, respectivamente, Alain Touraine y Zygmunt Bauman, el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica a los bioquímicos David Julius, Baruch Minke y Linda Watkins. La próxima semana se fallará el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. Los Premios Príncipe de Asturias de Deportes y Concordia se fallarán en el mes de septiembre.

Cada uno de los Premios Príncipe de Asturias, concedidos por primera vez en 1981, está dotado con cincuenta mil euros, la escultura creada y donada expresamente por Joan Miró para estos galardones, un diploma y una insignia acreditativos. Los galardones serán entregados en otoño en Oviedo, en un solemne acto presidido por S.A.R. el Príncipe de Asturias.

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