Felipe González redescubre el Gal.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Por el portavoz del PP, González Pons, y por ‘El Mundo’, las declaraciones de Felipe González efectuadas este fin de semana a ‘El País’ han servido, o están sirviendo, para «redescubrir» el Caso Gal, o actuaciones contra el terrorismo de ETA llevadas a cabo durante una temporada de los gobiernos del ex presidente socialista.

La frase de Felipe González -«tuve que decidir si se volaba la cúpula de ETA. Dije que no. Y todavía no sé si hice lo correcto. Habría ahorrado muchos asesinatos de inocentes»-, sirve a González Pons para llegar a la conclusión de que Felipe González «se ha colocado en la equis de los GAL», Grupos Antiterroristas de Liberación, y ha destacado que «las orillas de los GAL llegaban hasta la mesa del presidente del Gobierno».

Para Pons, que este domingo ejercía de portavoz, tal vez en ausencia de ninguna otra autoridad del partido, las declaraciones de González, en las que revelaba que pudo haber dado orden de acabar con la cúpula de ETA reunida en Francia, pero no lo hizo, evidencia que los GAL existían, y que el ex presidente sabe bien quién fue la persona que le propuso tomar la decisión de asesinar o no a más de una decena de personas en Francia. «Sabemos lo que decidió una vez, pero no si otras veces tomó una decisión distinta», dice Pons.

También Jaime Mayor Oreja, que fue ministro del Interior, ha censurado que «algunos gobernantes pasan de asesinar a negociar con los terroristas». Algo más lejos va ‘El Mundo’, periódico que tradicionalmente ha reclamado que se aclaren aquellas actuaciones, presuntamente del terrorismo del Estado, que protagonizaron los GAL.

Sostiene el periódico de Pedro Jota que las declaraciones de González no sólo revelan la condición moral del personaje que presidió el gobierno durante 14 años, sino que, sobre todo, suponen una confesión implícita de que él estaba informado y autorizó la guerra sucia contra ETA en el sur de Francia. Y dice en otro lugar del editorial que las confesiones de González plantean también crudamente los límites morales de la actuación del Gobierno y las responsabilidades políticas de quienes encubrieron o justificaron aquellas actuaciones delictivas.

«Entre otros, dice a continuación, destaca Alfredo Pérez Rubalcaba, de quien ‘El Mundo’ dice que jugó un importante papel en la ocultación de los hechos, y que defendió a personajes como Vera y Galindo con casi idénticos términos que los de González. Y reclama ‘El Mundo’ que Rubalcaba «debe una explicación, al igual que el PSOE debería algún día asumir públicamente ese capítulo negro de su historia y pedir perdón a los españoles. «Resulta urgente -termina diciendo El Mundo, saber si quien ahora controla los aparatos policiales del Estado sigue compartiendo los flexibles límites morales que exhibió su mentor».

Repetidamente, entiende ‘El Mundo’ que González da a entender que la última palabra en la guerra sucia de os GAL le correspondía a él. Curiosamente, nadie entra a responder a la duda que expone González, si acertó o no en su decisión de no volar a los terroristas de ETA reunidos en Francia. Las dudas de González de si hizo lo correcto al respetar la vida de los etarras parece algo más que una duda de conciencia. Parecería que aún no tiene resuelta esa gran duda y la correspondiente responsabilidad que le acompaña en su vida de ex presidente…

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