Ónega, en 'La Vanguardia': 'El gran perjudicado de las urnas catalanas es precisamente Zapatero'

Garea, en ‘El País’: “Los candidatos autonómicos y municipales del PSOE empezarán a temblar”

El editor de ‘Público’ dedicaba en una emisora sus elogios al partido serio y democrático de Artur Mas

Garea, en ‘El País’: “Los candidatos autonómicos y municipales del PSOE empezarán a temblar”
Zapatero y Montilla en un mitin

El editor de Público dedicaba en una emisora sus elogios al partido serio y democrático de Artur Mas

Primera debacle electoral del socialismo en esta legislatura. “Primera en la frente”, como lo definía el mismo día de las elecciones Gonzalo López Alba en ‘Público’. Las expectativas se cumplieron, y no por esperadas el duelo es menor. Tañen las campanas por José Montilla y el PSC después de la costalada del “increíble hombre normal” y su partido. Pero las misas de réquiem también se entonan a seiscientos y pico kilómetros del Palacio de la Generalitat por un José Luis Rodríguez Zapatero en caída libre y sin paracaídas. Los análisis son muy parecidos, ya verán. No hay mucho campo para matices. Ni siquiera para novedades. Bueno, no es cierto del todo, porque ayer mismo, a primera hora de la mañana, el editor Jaume Roures aseguraba en una emisora económica que “ojalá hubiera muchos partidos democráticos tan serios como CiU”. ¿Se reubicaba Roures ante el nuevo panorama catalán?

En la prensa de la Ciudad Condal, el director de ‘La Vanguardia’, José Antich, titulaba por lo obvio: “Mas arrasa; el PSC se hunde”. En su relato de terror, Antich apuntaba que “la cruz es, sin paliativos posibles, para el PSC y el ‘president’ Montilla” porque la derrota marca un “punto y aparte en los anales del socialismo catalán”, al que se le presenta un “inquietante horizonte para las municipales del mes de mayo”. Fernando Ónega se sumaba a la fiesta, aunque con mayor altitud de miras: “El gran perjudicado de las urnas catalanas es precisamente Zapatero”, –Zapatero, tocado-. Para el gallego, “la caída del respaldo a Montilla será leída como la primera muestra en las urnas del cansancio o la decepción del zapaterismo”.

Lluvia de obviedades

En ‘El Periódico’ sus columnistas parecían tomarse un respiro antes de valorar el asunto, y por eso lo más destacado era un editorial que descubría la pólvora al mencionar, respecto al PSC, “los peores resultados de su historia”, –Victoria amplia, derrota indiscutible-. Uno de los nombres del diario del Grupo Zeta, Joan Tapia, también reconocía la “gran derrota” del socialismo catalán en los micrófonos de RNE. En la SER, Margarita Sáenz Díez intentaba ejercer de ‘majorette’ y elevar los ánimos buscándole el punto flaco al vencedor Artur Mas: “CiU es un partido al que el Estatut se le ha quedado pequeño y sus objetivos van mucho más allá”. Pero ni por ésas. Salvador Cardús, también en la radio de Prisa –o de Liberty, como gusten–, atajaba cualquier intento de echar agua al vino de la derrota: “Lo que ha habido es una respuesta al fracaso del proyecto del Estatut, que se ha llevado por delante a Montilla y al PSC”. Si sólo hubiera sido eso…

Horas bajas

El ‘bajón’ era de tal calibre que hasta Enric Sopena se rendía a la evidencia al señalar que el aumento del número de votantes “contribuyó a humillar a los socialistas catalanes”, –Más de 23 años de nacionalismo made in CiU nos contemplan y ahora vuelve-. Al tertuliano no le quedaba más que reconocer en su medio que “este ‘subidón’ del PP apunta directamente a la Moncloa” y que “el PSC también ha batido su récord histórico, aunque en sentido estrictamente opuesto”. “El primer tripartito, de 2003, fue el primer triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Serán éstas las urnas que empujarán a Mariano Rajoy a la Presidencia del Gobierno?”, se preguntaba Sopena.

Segundo ‘round’

Las cosas, he ahí el problema, no habían terminado con lo del domingo, pues al PSC le queda una segunda vuelta. Ignacio Escolar, en ‘Público’, también reconocía el “peor resultado de su historia” (el del PSC, claro) y recalcaba que ese partido “se juega en unos meses su suelo, el Ayuntamiento de Barcelona”, que también peligra después de años en su poder, –Entre el cielo y el suelo del PSC-.

Una excepción

Tan sólo Isaac Rosa intentaba consolarse del fracaso huyendo de la realidad y centrándose en “la manera en que la derecha política y sobre todo mediática trituró la experiencia de Gobierno catalana”. ¡Vaya por Dios! Si la culpa será de esa derecha, y no de las pifias del tripartito. Buena capacidad de influencia tiene entonces esa “derecha” si ha conseguido llevarse por delante al trío calavera. Ya se sabe que siempre es mejor buscar enemigos exteriores que mirarse la desnudez al espejo: “Sí habrá quien eche de menos al tripartito: los directores de periódico, columnistas, tertulianos y redactores de argumentario, que a ver en qué se van a entretener ahora”, –Los que sí añorarán al tripartito-.

Tembleque socialista

Y en ‘El País’ era Fernando Garea quien firmaba el análisis de lo sucedido: “Zapatero ha medido por primera vez en las urnas hacia dónde va su partido y tendrá que tomar nota de que se evita su presencia en los mítines y que es menos aclamado que Felipe González en los actos del partido. Y los candidatos autonómicos y municipales del PSOE empezarán a temblar al pensar que ellos pueden sufrir en sus carnes el desgaste”, –El PSOE atisba su negro futuro-.

Horizonte pesimista

Por salir de lo estrictamente catalán, aunque recurriendo a un periódico de allí, Carlos Elordi, en ‘El Periódico’, revistaba la prensa internacional, que “es mucho menos optimista que José Luis Rodríguez Zapatero”: “La impresión de medios como el ‘Finantial Times’, ‘The New York Times’ o el ‘Wall Street Journal’ es que a España le será muy difícil no sucumbir a la presión de los mercados. Lo que ninguno de estos medios tiene tan claro es qué ocurrirá a partir de entonces”, –España puede estar sucumbiendo-.

Originalmente publicado en La Gaceta.

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