Savater tildaba de 'despistados habituales' y Aguilar de 'fuego fatuo' los análisis positivos sobre el comunicado

Un comunicado de ETA que no daba confianza a nadie (salvo a ‘El País’)

Público’ estimaba: 'ETA se queda corta' y tampoco se hacía ilusiones sobre la banda terrorista

Un comunicado de ETA que no daba confianza a nadie (salvo a 'El País')
Imagen de los tres etarras leyendo el comunicado.

ETA da un paso más hacia su final, titulaba en primera plana el diario de Prisa

Nadie parecía tomarse en serio u otorgarle crédito, independientemente de la línea editorial de cada cual, al último comunicado de la banda terrorista ETA, a excepción de ‘El País’, y con salvedades. Si su primera plana acogía un titular de alharaca, –“ETA da un paso más hacia su final”–, y sus páginas interiores una crónica en la que se valoraba el comunicado como “el mayor compromiso de ETA con el cese de la violencia respecto a treguas anteriores y un paso más del emitido el 5 de septiembre, limitado a una penalización de los atentados”, las opiniones de algunos de sus columnistas e incluso la de su editorial seguían líneas muy divergentes, –ETA se acerca a su fin con un paso «importante pero insuficiente»-.

El principal ejemplo es el de Fernando Savater: “Los despistados habituales se apresuran a indicar que se trata de un triunfo de Batasuna sobre ETA. Todo lo contrario: Batasuna sigue jibarizada por los que mandan de verdad, no se atreve a hacerles la mínima crítica o exigencia y además debe soportar que sea ETA la que marque la línea política”, –Despedida a plazos-.

Pruebas y escenarios

De “un fuego fatuo, un brindis a Brian Currin, que podría así pasar al cobro una nueva factura por sus vanos servicios a instancia de parte” lo consideraba Miguel Ángel Aguilar, quien también reclamaba que “la única prueba válida de que alguien controla ETA es que sea capaz de disolverla en orden”, –Sin noticias de ETA-.

La idea era compartida por Javier Tajadura: “El único comunicado de ETA que supondría un cambio de escenario significativo sería aquel en que la organización terrorista anunciase su autodisolución y la entrega inmediata de las armas”. Tampoco el editorial, ya lo señalábamos, acaba de creerse el titular de primera plana: “Contra lo que este [Arnaldo Otegi] había insinuado y la izquierda ‘abertzale’ pedido, el alto el fuego no es incondicional y el comunicado no incluye indicios que permitan suponer que lo consideran un paso hacia el abandono definitivo de las armas. Todo lo contrario: son los terroristas los que se consideran acreedores y exigen que se les conceda aquello por lo que han matado”, –El estado de dereho frente a ETA-.

Ningún aporte

Tampoco la opinión de los contertulios de la mañana en la SER se extendía mucho más allá. Para Enrique Aguirrezábal el comunicado “no aporta nada” y para Margarita Sáenz Díez “la última posibilidad que le queda para legalizarse” a la izquierda ‘abertzale’ pasa por cortar “cualquier hilo con la organización terrorista”.

«ETA se queda corta»

Público’ tampoco se mostraba especialmente entusiasmado con el anuncio de la banda terrorista. “ETA se queda corta”, llevaba a su primera plana, bañada en color rojo. Su director, Jesús Maraña, echaba de menos algunas cosas: “A este ‘alto el fuego’, sin duda el más convincente tras casi cinco décadas de terrorismo, le faltan dos apellidos: ‘definitivo’ e ‘irreversible’”, –Un (importante) paso más-. Y a Manuel Saco le daba por el análisis psicológico sobre los etarras, aquejados de “un trastorno bipolar que les lleva a ofrecer la paz mientras construyen la siguiente bomba con destino a la T-4” “Sabemos que mienten, pero actuamos como novios engañados que no pierden del todo la esperanza”, era su diagnóstico, –El cuento del lobo, otra vez-.

Novedad y decepción

“La gran novedad de esta nueva deposición es el pretendido carácter verificable del alto el fuego por parte de la comunidad internacional, aunque no se sepa bien qué significa exactamente”, escribía Juan Carlos Escudier en el periódico de Jaume Roures, –Sin novedad en ETA-.

Porque, según él, “forzada por la presión de Batasuna, ETA ha dado un nuevo paso, no por ello menos decepcionante […]. A la banda le hace falta más tiempo para asumir que debe echar la persiana y, ya de paso, un redactor de comunicados algo más original”.

Originalmente publicado en La Gaceta

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