'El País', que se cebó con el dirigente del PSM, le colocaba en un reto a su liderazgo

De la «encrucijada» de Gómez al «grito en el suelo» de Sabina

Marçal Sintes daba un toque de atención sobre la persecución anticristiana en 'El Periódico'

'Público' se deshacía en elogios con la incorporación del cantante como columnista del diario

Tras apencar con carros y carretas de los ‘amigos’ en la carrera por las primarias del PSM, Tomás Gómez ahora tiene que afrontar la inhabilitación de su ‘número dos’, Trinidad Rollán, por prevaricación administrativa.

Como señalaba ‘El País’, que buenos cebollazos le pegó a Gómez en su momento, esto es la «encrucijada del PSM».

Pero no sólo el socialismo madrileño está en ese cruce de caminos.

La sumisión de los dos grandes sindicatos, CC OO y UGT, a los intereses del Gobierno despertaba la mordacidad de algún columnista ‘zurdo’ como Juan Carlos Escudier en ‘Público’:

«No del todo cautivos, pero sí completamente desarmados, los sindicatos han empezado a agitar una bandera blanca que tiene aspecto de pacto de Estado, lo que, sin duda, constituye una elegante manera de capitular».

Escudier desnudaba así la palabrería utilizada como excusa por unos y por otros:

«Entre suicidarse y seguir respirando, UGT y CC OO han optado por el oxígeno, y el Gobierno, tan necesitado de un pacto con el que legitimarse ante un electorado que le espera en mayo con las uñas afiladas, ha corrido a enchufarles a la bombona. La rendición siempre supone un acuerdo: las dos partes llegan al consenso de que hay un vencedor y unos vencidos».

Política de vodevil

Juan José Millás, en ‘El País’, descubría el viernes que la «política actual es un vodevil», si hasta «acaban de introducir en el guion la idea de que Zapatero se está inmolando por los parias de la Tierra, la famélica legión, etcétera».

Con lo majo que era en otros tiempos…

Fobias a la vista

Cada uno a lo suyo. Manuel Saco, en el diario de Jaume Roures, con su fobia anticristiana, que para la ocasión iba destinada al Papa, que «quizá asesorado por los del Tea Party», ha cambiado el concepto de Purgatorio, «otra fuente clásica de ingresos que fue un éxito absoluto de la imaginería cristiana, con el cepillo de los petos de ánimas por delante».

«¿Se ha puesto a pensar Benedicto XVI cuánto va a dejar de ingresar su empresa con la supresión del impuesto terrorista?», pregunta Saco.

Qué importancia le da a algo en lo que no cree.

Cómplices indiferentes

Una actitud en claro contraste con la que expresaba Marçal Sintes en otro diario de izquierdas, ‘El Periódico’, acerca de los últimos atentados contra cristianos en el mundo árabe:

«Cuesta mucho no quedar sorprendido por la insuficiente reacción del islam moderado, de sus intelectuales, de sus líderes religiosos. Y por la enfermiza indiferencia occidental ante matanzas como la de Alejandría. Resulta especialmente alarmante y desolador contemplar cómo una sociedad hipersensible a mil y una causas, grandes y pequeñas, serias y estrafalarias, como la catalana da la espalda a la persecución de los cristianos, cómo simula que la ve. ¿Hace falta recordar aquí, en Europa, que la indiferencia es pariente de la complicidad?»

Un buen toque de atención.

Llega Sabina

En ‘Público’ lo que interesaba de veras era el anuncio de la incorporación del cantante Joaquín Sabina a su contraportada, donde tiene previsto firmar ‘El grito en el suelo’, que alternará con un intercambio mensual de pareceres con otro columnista, Luis García Montero.

«cantante sin voz de cantante, un músico sin partituras, un poeta en desorden, un pirata sin parche, un científico sin laboratorio, un tambaleante malabarista de las palabras, un madrileño que nació en Úbeda, un radical sensible, un frágil gruñón e incluso un ‘sex symbol’ canijo y tirando a feo» lo calificaban el periódico de Jaume Roures.

 

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