‘Público' se preocupaba por el ‘discurso del odio' un día después de la agresión al consejero murciano de Cultura
ETA no está por la labor de abandonar las acciones terroristas. Al menos no en noviembre pasado, cuando se detectaron los hechos que servían a El País para titular que «La estrategia militar es incuestionable» y señalar que «el núcleo dirigente de ETA resiste la presión de Batasuna y, al menos de momento, no piensa asumir compromisos mayores que despejen el camino de la legalización a su ‘brazo político».
La tesis esbozada por el periódico de Prisa, tan cercano al vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba, era que el último comunicado de la banda terrorista «adquiere una significación mayor a la luz de esa proclama de reafirmación de que la estrategia político militar, esto es: la violencia terrorista, sigue siendo incuestionable». Además, de la actual cúpula de ETA, copada por radicales procedentes de los movimientos juveniles, «tampoco cabe esperar que ahora que ya están ahí decidan que ha llegado el momento de desmontar la organización». Mayor optimismo, según otra noticia del mismo diario, tiene el ‘brazo político’ de ETA a través de un «plan B», (Los ‘abertzales’ tienen un plan B) porque «Batasuna cree, en contraste con los análisis de las Fuerzas de Seguridad, que ETA está por el fin de la violencia, pero que necesita tiempo para asumirlo».
EL «ANIMADOR» ASSANGE
Los papeles de WikiLeaks volvían a aparecer en el diario de Prisa, aunque por otros motivos. Esta vez no se trataba de cables diplomáticos, sino de opiniones relacionadas con ellos. Entrevistado, el ex ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos escapaba sobre el ‘caso Couso’ afirmando: «El Gobierno trabajó, y yo como ministro, para sacar adelante su caso». («La Administración Bush buscaba mantener la relación bajo presión»)
El premio Nobel Mario Vargas Llosa opinaba que Julian Assange y WikiLeaks se habían dedicado a «satisfacer esa curiosidad morbosa y malsana de la civilización del espectáculo». «El señor Julian Assange más que un gran luchador libertario es un exitoso ‘entertainer’ o animador, el Oprah Winfrey de la información», opinaba el escritor peruano, al que las filtraciones de esa organización le merecían un juicio despreciativo: «Nuestros privilegiados contemporáneos se aburren y necesitan diversiones fuertes y un internauta zahorí como Julian Assange les da lo que piden». (Lo privado y lo público)
SANTA ALIANZA
Una vez pasados los furores de los incidentes de El Aaiún Juan Goitisolo —Reflexiones melancólicas a contracorriente— también acudía a impartir doctrina en el suplemento dominical de El País. Dos frases a destacar de por dónde circulaban sus planteamientos sobre el apoyo a los saharauis: «La santa alianza de la derecha más bruta y de la extrema izquierda que hoy presenciamos muestra el peso abrumador de nuestra herencia» y «Treinta y tres años después, la extrema izquierda y Falange Española marchan codo a codo en su apasionada defensa de la causa independentista sin que esa extraña convergencia induzca a la primera a plantearse preguntas».
AUTONOMÍAS EN PELIGRO
En Público la gran preocupación era el «asedio al Estado autonómico», que para Manuel Rico tenía autores: «La derecha política y mediática ha lanzado un ataque feroz contra el modelo territorial». También eran malvados, aunque un poco menos, los socialistas, porque «defienden las bondades del modelo autonómico, pero al mismo tiempo proponen medidas que invaden competencias de las autonomías (como la coordinación de los horarios comerciales) y, sobre todo, no quieren ni oír hablar de aquellos tiempos en que defendían un modelo federal de hecho». (El Estado autonómico, en la diana.
‘DISCURSO DEL ODIO’
Otra preocupación más del rotativo perteneciente a Jaume Roures se plasmaba claramente en un titular: «El ‘discurso del odio’ envenena la democracia». Debido a que «los medios más afines a Esperanza Aguirre llevan semanas amagando con la idea de enarbolar aquí la bandera del ‘Carajillo Party’ y compitiendo en metáforas violentas con sus hermanos de Estados Unidos». Lo que sonaba a una copia de intento de criminalización de ciertos medios tras la masacre de Tucson, olvidando los exabruptos de alguna izquierda, política y mediática, contra los «hijos de puta» votantes de un partido, las monjas que disfrutaban siendo violadas por milicianos sudorosos o las agudezas de algunos políticos, con sus insultos a las mujeres o a los ‘tontos de los cojones’. El ‘discurso del odio’ no es, sin duda, bueno. Ni para unos ni para otros. Y más aún cuando tres individuos han mandado al hospital al consejero de Cultura murciano, del Partido Popular, tras una salvaje paliza.
SOBRE NOSOTROS
Pinza PSOE – El País
En su edición del sábado el periódico de Prisa recogía las ‘acusaciones’ de la senadora y portavoz del PSOE en la Cámara alta, Carmela Silva, que estaba muy indignada por el programa de ‘El Gato al Agua’ que se desarrolló en el puerto de Vigo. El argumento de Silva era el de haber acogido a la «ultraderecha mediática». El País se unía a la fiesta calificando a La Gaceta como un diario «de tendencia también ultraderechista». Muy novedoso todo.
Originalmente publicado en La Gaceta





