La familia de Couso, más esperanzada en conseguir una sentencia «justa» ahora que cuando empezó el proceso

La familia de José Couso, el cámara muerto en 2003 cuando cubría la guerra de Irak, ve «más cercana» una sentencia «justa» en la batalla legal que libran desde hace años para demostrar la culpabilidad del ejército de Estados Unidos en la muerte del reportero gráfico.

«Lo vemos más cerco en el sentido de que hemos podido demostrar y comprobar que hay indicios de delito», ha explicado en declaraciones a Europa Press Javier Couso, hermano del cámara, cuando se cumple ocho años de su muerte en el Hotel Palestina de Bagdad en el momento en que filmaba la entrada de los tanques del ejército estadounidense en la ciudad.

Couso ha explicado que, a diferencia de otros momentos del proceso judicial, desde que el Tribunal Supremo reabrió el caso en junio de 2010 se ha conseguido «por lo menos encauzar una instrucción normal» gracias al respaldo del alto tribunal y de Consejo General del Poder Judicial que autorizó al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz a viajar a Irak.

«Estamos muy contentos de que, a pesar de las intervenciones que ha habido hasta ahora, de la Fiscalía y el Gobierno, como nos desveló los cables de Wikileaks, estamos llevando una instrucción normalizada que es lo que siempre hemos querido y no nos dejaban», ha señalado Couso en referencia al papel que jugó la Fiscalía General del Estado y el Gobierno en el caso, de acuerdo a las filtraciones de los cables de la embajada de Estados Unidos desvelados por Wikileaks.

La familia está pendiente ahora del juicio oral y «ver lo que va a hacer EEUU». «Nos tememos que no va a hacer caso del convenio bilateral que tiene suscrito con España y va a seguir comportándose como un gob gamberro, pero por lo menos hay una magistrado español que está investigando lo que pasó», ha subrayado Couso.

La familia, amigos y compañeros de José Couso han convocado para esta tarde, como cada año desde 2003, una concentración a las 20.00 frente a la embajada de Estados Unidos en Madrid «contra la impunidad» con el lema ‘frente a gobiernos lacayos y fiscales sumisos ¡La justicia avanza!’.

La defensa de la familia ha solicitado al Pedraz que cite para tomar declaración como testigo a la sargento del Ejército de EE.UU. Adrienne Kinne, que era la que se encargaba de «espiar» a los periodistas alojados en el Hotel Palestina cuando el 8 de abril de 2003 el cámara español fue disparado presuntamente desde un carro de combate cuando se encontraba en un balcón del edificio.

Según han informado los abogados de la familia, Enrique Santiago y Leopoldo Torres, la sargento Kinne era conocedora de que el hotel Palestina estaba señalado como objetivo potencial por parte del Ejército estadounidense. La militar declaró este dato durante una entrevista del programa televisivo ‘Democracy Now’ a preguntas de la periodista Amy Goodman, cuya comparecencia en la Audiencia Nacional también ha sido solicitada por esta parte.

Asimismo, la familia ha presentado un informe pericial realizado por los doctores en ciencias Físicas Julio Serna y Juan Manauel Rodríguez Parrando en el que se reproduce fielmente la visión del lugar del hotel donde se encontraba Couso al ser disparado a través de un visor con aumento máximo con los que están equipados los carros de combate Abrams M1 A1, uno de los cuales presuntamente realizó el disparo al cámara español y a su colega ucraniano Taras Protsyuk, quien también murió en el ataque.

VIAJE DE PEDRAZ

Pedraz viajó en enero a Bagdad y entró en el Hotel Palestina, donde acompañado de los periodistas Jon Sistiaga, Olga Rodríguez, Jesús Quiñonero y Carlos Hernández -compañeros del cámara cuando se produjo el ataque-, inspeccionó los restos de lo que fue la habitación de Couso en el piso 14 del edificio. Allí colocó varios trípodes simulando los que usaban los cámaras el día de los hechos.

En julio de 2010 Pedraz reabrió por segunda vez la causa por orden del Tribunal Supremo y ordenó la busca y captura del teniente coronel Philip de Camp, el capitán Philip Wolford y el sargento Thomas Gibson, todos ellos de nacionalidad estadounidense, por un delito contra la comunidad internacional, en concurso con un delito de homicidio.

Según sus resoluciones judiciales, De Camp fue la persona que «dio la orden directa de disparar» contra el hotel Palestina a pesar de que sabía se encontraba en una zona civil y era ocupado por periodistas. Wolford, por su parte, transmitió la orden y Gibson fue «quien materialmente efectuó el disparo» que mató a Couso y a Prtosyuk y provocó heridas graves a otros tres reporteros.

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