Mientras todos están con la probable victoria del PP en Castilla-La Mancha, Público abre con su "xenophobia"

A Zapatero ya sólo le queda acusar a Rajoy de robo con escalo, nocturnidad y alevosía

El País, como buen mamporrero del poder, prepara ya la campaña de la eutanasia que se nos viene encima

Que cada cual ve la feria según le va en ella es cosa sabida, y aun diría que debería ser el lema de la prensa en campaña electoral. Los últimos sondeos auguran tal catástrofe para los socialistas que a veces me da por pensar que son un medio de la izquierda para espabilar a sus votantes.

La debacle es primera plana, naturalmente, en varios periódicos, aunque no todos con un titular tan dramático como el de El Mundo: «Los últimos sondeos dejan al PSOE al borde de la catástrofe». Parece como si se alegraran. Deberían aprender de El País, todo mesura y comedimiento: «El PP desbancará al PSOE por primera vez en Castilla-La Mancha».

Luego está, naturalmente, la opción de Público de salir por peteneras, como seguramente mi inteligente lector habrá supuesto: «El discurso xenófobo entra en campaña». No es demasiado ingeniosa esta fórmula de Público de convertir en noticia de primera lo que no es más que una salida de pata de banco de su señorito, don José Luis. La supuesta xenofobia que supuestamente entra campaña la mete él, parte de los disparates demagógicos que se está marcando el ex candidato socialista y presidente de nuestros pecados.

Ya había dicho antes que el PP era la derecha más a la derecha de Europa, lo que no es decir poco con la que está cayendo de Pirineos arriba. Y ahora viene con que «Al PP solo le faltó decir que los inmigrantes apestaban». De ahí a la acusación de robo con escalo no puede quedar mucho.

La supuesta xenofobia a la que se refiere el presidente sale de unas palabras de Alicia Sánchez-Camacho, en referencia a «informes de salud pública en Barcelona en los que se ha detectado que enfermedades erradicadas se están reproduciendo». Si la xenofobia existe como tara mental, deberá ser, como todas las fobias, un temor irracional, y si este es el caso, la cosa será tan sencilla como demostrarle a Sánchez-Camacho que tales informes no existen. Pero, curiosamente, aún no he leído en ninguna parte a nadie reivindicando esa investigación.

No hay nada xenófobo en el hecho de que los inmigrantes traigan enfermedades nuevas. Es un hecho, verdadero o falso. No es culpa de los extranjeros, por supuesto, ni se pretende. Pero la verdad es la primera baja en cualquier guerra, y una campaña electoral es una guerra.

INTEGRACIÓN

«El discurso xenófobo continúa dentro del PP catalán» –El discurso xenófobo continúa dentro del PP catalán-, insiste Público, sin advertir de que lo que ha dado alas a los xenófobos en media Europa -y España no es inmune al contagio- ha sido precisamente silenciar con gritos de «¡xenofobia!» cualquier debate civilizado sobre medidas racionales que regulen la inmigración, a pesar de que no queda líder sensato en nuestro entorno que no haya denunciado el fracaso de las políticas de integración, desde Angela Merkel a David Cameron.

«El candidato del PP a la Alcaldía de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, y su homólogo en Badalona, Xavier García Albiol, continúan el discurso que han mantenido durante la campaña y anuncian que dejarán sin ayudas sociales a los inmigrantes y expulsarán a aquellos que delincan». Estas palabras con las que empieza el texto de Público son un ejemplo de lo que digo, además de serlo de falsedad y absoluta vileza. Porque ni Fernández Díaz ni García Albiol van a dejar a los inmigrantes sin ayudas sociales, algo que, para empezar, no podrían hacer.

«Albiol ha avisado a aquellos inmigrantes ‘que han venido a delinquir, a robar, a hacer la vida imposible a los vecinos y a aprovecharse de las ayudas sociales’, que no les dará ‘ni una ayuda más». Pero esto es otra cosa, ¿no, señores de Público? ¿O es partidario de incentivar a quienes hayan venido a robar y delinquir? La demagogia es facilísima cuando se hace desde una redacción.

ESQUEMA IDEOLÓGICO

Ese es el grave problema de la prensa de izquierdas: no les interesa tanto la realidad como su esquema ideológico. Por ejemplo, El País hacía ayer de mamporrero del poder en otra campaña de las que se nos avisa desde hace tiempo: la eutanasia. Como con el aborto o el ‘matrimonio’ homosexual, primero hay que sembrar, y de eso se encargan los medios dóciles.

«¿Quién teme a la eutanasia?», titula en uno de varios reportajes sobre el particular –¿Quién teme a la eutanasia?-. La respuesta se me ocurre enseguida: yo. La idea de millares de doctores Montes sueltos por nuestros hospitales y con licencia para «acelerar el tránsito» me pone los pelos tan de gallina como a don Pascual Sala las blasfemias contra el Constitucional. «La realidad es que la eutanasia -la esperanza del hombre en tener al final de la vida un buen morir- se va abriendo camino en muchos países porque, pese a las execraciones de los jerarcas del catolicismo, aparece en el imaginario popular en positivo, como una palabra hermosa y sin tacha moral».

Tan hermosa que, llegando a determinada edad, muchos holandeses se van a hacerse las revisiones médicas en la vecina Alemania, no sea que el médico les encuentre pachuchos y el vástago necesite urgentemente sus ahorrillos. Ya sé, ya sé: todo se hará mediante una reglamentación rigurosa. Tan rigurosa como lo del «grave riesgo para la salud psíquica de la madre» en caso de aborto, que de todos es conocido que es normal que un 98% de las mujeres que desean abortar sean diagnosticadas como enfermas mentales sin que salte la alarma sanitaria.

Lea el resto de este artículo en La Gaceta.

Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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