Un asesino ha encontrado acomodo en el periódico de la izquierda rubalcabera

Publirreportaje etarra de El País: Rubalcaba convierte a Txeroki en protagonista de su negociación con ETA

El sanguinario jefe terrorista ha ordenado matar a decenas de personas

Publirreportaje etarra de El País: Rubalcaba convierte a Txeroki en protagonista de su negociación con ETA
Portada de El País. 19 junio 2011 PD

Txeroki, estrella en El País, habla de cambio de estrategia

Son dos enfermos terminales y los dos se necesitan. Un Gobierno con el agua al cuello y unos asesinos acorralados, cansados de llevar vida de zulo y deseosos de reciclarse -a ser posible, sin pasar por la cárcel-. Los primeros necesitan como el comer la foto de una paz en el País Vasco, aunque sea falsa e injusta; los matones y sus monaguillos necesitan limpiarse de salpicaduras de sangre y reconvertirse en concejales.

Eso explica los 123 consistorios de Bildu, eso explica la negociación, eso explica que los intereses de Gobierno y ETA hayan confluido en un publirreportaje, aparecido en El País, el diario rubalcabero, en el que Txeroki, ex sanguinario jefe militar de la banda, trocado poco menos que en Luther King, se vuelve razonable: «La lucha armada ya no procede».

Lo primero que debemos decir es que, deontológicamente, sorprende que el rotativo se ponga al nivel de Gara, bailándole el agua a un asesino con 22 causas pendientes. ¿Cómo han llegado las reflexiones de Txeroki en la cárcel hasta la portada de El País?

En segundo lugar, que no es creíble la caída del caballo de un personaje con un historial tan sangriento, y que llevó sus posiciones al extremo de ordenar la ruptura de la tregua- trampa con el atentado de Barajas o de preparar la voladura de las Torres KIO.

El diario se encarga de remachar el perfil irreductible de Txeroki para subrayar «la importancia de su testimonio» en contraste con la línea tradicional de veteranos presos de ETA como Pakito. Conclusión: si hasta un lobo como Txeroki dice que toca cambiar de estrategia después de 50 años de lucha armada, es que suenan ya los clarines de la paz.

Lo que suena es la voz de su señoría en la Audiencia Nacional, que pasado mañana, miércoles, comenzará a juzgar a Txeroki por intentar matar al presidente del Grupo Correo. Tiene su aquel que el etarra diga que el tiro en la nuca ya no procede, en vísperas de su primer juicio en España, por el que se enfrenta a 15 años de cárcel. Y lo que también suena, y de qué manera, es el interés del Gobierno por reforzar la tesis de que la izquierda abertzale, mutada en una suerte de Sinn Féin, está logrando traer al redil de la paz al sector más duro de ETA.

Y que todo ello es fruto de la política antiterrorista de Rubalcaba. Es innegable que ETA se encuentra profundamente debilitada. Pero el Gobierno y un Constitucional «secuestrado» -como dice Gay- le han regalado un balón de oxígeno con los 123 consistorios controlados por Bildu, a la que se suma la orwelliana facultad de controlar los datos fiscales de todos los españoles.

El periódico próximo a Rubalcaba habla de «la derrota de ETA de Txeroki», como si la banda hubiera renunciado a sus objetivos de autodeterminación y territorialidad, y a imponer el totalitarismo a través de la violencia. No se puede hablar de «derrota» mientras no haya entrega de las armas y rendición de los asesinos.

La prueba de que no es así es que hace sólo dos días fue detenido el etarra Iñaki Domínguez con material explosivo. No se puede hablar de «derrota» sin que suene a insulto a las víctimas o a los ediles acosados por Bildu, como el de Elorrio.

No se puede hablar de fin del terrorismo, sin incurrir en sarcasmo, cuando el terror sigue siendo el arma con la que juega Bildu cuando retira los escoltas a los concejales amenazados por la banda. Pero el Gobierno tiene prisa y Rubalcaba tiene a Prisa para difundir el mensaje de que los más sanguinarios han cambiado la metralleta por una rama de olivo.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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