Algún editorialista del diario de Liberty mantenía la mente fría y despejada para advertir de una dura travesía en el desierto para el PSOE

El exceso dominical de ‘Alfredo’ produce algunas resacas en El País

Desde Público se reclama una investigación de Cultura, presidido por una socia de la SGAE, al chiringuito de Teddy Bautista

El exceso dominical de 'Alfredo' produce algunas resacas en El País
Alfredo Pérez Rubalcaba. EFE

¿Serán los calores del verano? ¿O quizá que los vapores de Freddy ‘El Químico’ exhalados desde las páginas de ‘El País’ producen síntomas? El caso es que la resaca de las cinco páginas dominicales de propaganda gratuita en el diario de Liberty todavía se hacía patente el lunes en algunas de las firmas del Grupo Prisa. “El exceso siempre es ridículo y en él caen quienes juegan tan tontamente a esa baza”, comentaba en su blog el ex director adjunto de ‘El País’ José María Izquierdo. ¿Autocrítica, quizá, por casi media docena de páginas a mayor gloria del Verbo socialista hecho carne, el milagro de P. Rubalcaba, aquel que, como el personaje de ‘Moby Dick’, podría decir aquello de “llamadme Alfredo”? Para nada. “¿Pero qué tipo de periodismo es este?”, se preguntaba indignado Izquierdo. Sus afirmaciones, dirigidas hacia LA GACETA, podían aplicarse al medio que le paga el sueldo.

Tras el segundo episodio de “Resacón en ‘El País’ con P. Rubalcaba –el primero, en junio de 2010, en su suplemento dominical, con Juan José Millás ejerciendo de notario del buenhacer del ministro de Interior–, Iñaki Gabilondo no se iba a quedar de brazos cruzados. Por eso le recomendaba al presidente-ministro-candidato, en plena “euforia del eterno segundo que de pronto se encuentra, no como telonero, sino como estrella”, que busque “munición que no sea de fogueo”. Y para compensar, también un caramelito para José Luis Rodríguez Zapatero, “elogiado por el FMI, la UE y Hillary Clinton”. ¡Casi nada!

HOMBRE DE MODA

Alfredo P. Rubalcaba es el hombre del momento, y también el “hombre-puente del PSOE con el grupo Prisa desde hace décadas”, según el semanario ‘El Siglo’, donde Enric Sopena se derretía por sus huesitos: “El ‘crack’ rutilante de la política progresista, el hombre más ‘castigado’ por la ‘caverna mediática’ y por la cúpula del PP, el tenido por el más hábil y peligroso ariete –entre Messi y el mencionado Cristiano Ronaldo– saltará al césped dentro de poco”. Y añadía don Enric: “Este país no se merece que lo gobierne Rajoy. Y se merece que su presidente sea Rubalcaba”.

Tal vez por lo acostumbrado a mandar que está. Contaba José García Abad, director de la revista citada, en uno de sus libros que el hoy vicepresidente había inventado el “cierre Rubalcaba” en ‘El País’, donde era capaz de levantar una primera plana a golpe de llamada telefónica. Así que a saber cómo se habrán cocinado las cinco páginas del domingo…

EL DILEMA

Sin embargo, algún editorialista del diario de Liberty no ha perdido del todo el Norte. “Dilema socialista”, titulaba el editorial del lunes, y ahí se expresaban unas cuantas preocupaciones porque “el intento de prolongar el protagonismo político de Rubalcaba en el Ejecutivo acabe obligándole a asumir, en contrapartida, mayores cotas de responsabilidad en una gestión que los ciudadanos valoran con dureza, y de ahí que el momento de su dimisión se haya convertido en una pieza esencial del rompecabezas”. Optimismo a tope que no falte: “El Partido Socialista se enfrenta a la necesidad de decidir el liderazgo para los próximos años, que podrían ser lo de una dura travesía del desierto”.

ERRORES E INSTINTOS PRIMARIOS

Aquí no se libra nadie, y hasta el todavía habitante de La Moncloa recibía desde las páginas de su diario más cercano, ‘Público’, cuyo jefe de ‘Opinión’, Marco Schwartz, estimaba que “Zapatero cometió el primer error nada más llegar a La Moncloa, al elogiar la herencia económica de Aznar”. Porque “el mayor reproche que se le puede formular a Zapatero no concierne a lo que está haciendo ahora, sino a lo que no hizo antes”. La culpa, como de costumbre, es de Aznar. El día menos pensado nos enteraremos de su implicación en el asesinato de JFK o en la muerte de Manolete.

El periódico del magnate Jaume Roures también aportaba una entrevista a Guillermo Fernández Vara, que, tras ser desalojado de la Junta de Extremadura, pulula como alma en pena rumiando la pinza PP-IU. Porque la coalición se ha dejado llevar por sus “instintos primarios” apoyando a los populares y no a él. Aun así, con quien Fernández Vara parece andar ‘contento’ es con las políticas de Zapatero: “Las suyas no han sido políticas para ganar las elecciones”. Y que lo sepa toda España: “No lo he dicho nunca, pero quizá nos faltó un debate interno: ¿estamos dispuestos a hacer determinadas cosas aunque nos cuesten las elecciones?”. Estaba Zapatero para debatir en mayo de 2010…

DIMISIÓN PREVENTIVA

La ‘operación Saga’ en la SGAE también era motivo recurrente para Manuel Rico: “Estaría bien que, además de reclamar la presunción de inocencia para los suyos, la SGAE aplicara la presunción de veracidad en sus comunicados: afirmar que no se han adoptado medidas preventivas contra los detenidos, cuando el juez les ha retirado el pasaporte, no contribuye precisamente a mejorar la credibilidad de la Sociedad de Autores”. Interesante la propuesta de Rico: “No es aceptable que el presidente de una organización como la SGAE, que en parte se nutre de fondos procedentes de un canon aprobado por el Gobierno, se encuentre bajo sospecha de haber cometido graves delitos”. Por lo que pedía su dimisión y una “investigación oficial” del Ministerio de Cultura, donde manda una socia de la SGAE, por cierto.

Para finalizar, pregunta de Ignacio Escolar en el mismo papel: “¿Qué lleva a tantos autores a defender una gestión que hoy está en los tribunales, que ha hundido la imagen de la SGAE y que les ha enfrentado de esta manera con sus teóricos clientes, con el resto de los ciudadanos?” .

Lea el artículo en La Gaceta

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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