Susanne Eman se ha propuesto llegar a los 361 kilos y luego duplicar ese peso

20.000 calorías diarias para ser la mujer más gorda del planeta

Sólo en el desayuno ingiere cerca de 5.000 calorías y a veces tarda 8 horas en hacer la compra

La estupidez humana no parece tener límites. En el caso de Susanne Eman, la frase cobra todo su sentido porque pretende saltarse todas las barreras de lo cardiosaludable logrando un récord cuyo precio a pagar por alcanzarlo es perder la vida. Esta mujer, norteamericana de nacimiento, pretende llegar a los 361 kilos de peso y, una vez logrado, sopesaría la opción de llegar al doble, es decir a más de 700. Para que se hagan una idea, esta dama engulle nada más y nada menos de una cantidad cercana a las 5.000 calorías…¡¡¡en el desayuno!!! y casi 20.000 a lo largo de toda la jornada, diez veces más que lo que puede ingerir un varón con una actividad física moderada.

Cuenta La Razón –Objetivo: ser la persona más gorda de la historia– que:

Susanne Eman se despierta cada día con un solo objetivo: ser la mujer más gorda del mundo y alcanzar un día los 361 kilos. Para ello, no escatima en gastos, ni mucho menos en calorías, desde primera hora de la mañana. Desayuna seis huevos con mantequilla, cuatro patatas, batidos, dos litros de refresco y tres sándwiches de jamón y queso. Una bomba de 4.676 calorías que apenas compone la cuarta parte de su dieta diaria.

A sus 32 años, Eman apunta a los 361 kilos para poder ostentar el dudoso record de obesidad, un registro para el que sólo le faltan 30 kilos. Aunque no se quedará ahí, si lo logra, y apunta al doble de peso como su sueño. «El récord anterior es de 331 kilogramos, así que primero tengo que alcanzar por lo menos eso», dijo Eman, quien está sin trabajo a causa de su sobrepeso.

El objetivo de esta mujer es hacer creer a la sociedad que la obesidad es salud:

Su meta es demostrar a todos que se puede aumentar de peso y ser «saludable». No piensan lo mismo sus médicos, que deben controlarle constantemente el azúcar en la sangre y los niveles de oxígeno y la presión arterial. A pesar de sus advertencias, no pueden obligarla a adelgazar contra su voluntad ya que es una persona adulta. «Realmente es como jugar a la ruleta rusa con su vida. Hay diversas complicaciones asociadas con la obesidad mórbida», le advierten en vano.

La aspirante al nuevo registro es tajante en su respuesta: «Cuanto más tenga, mejor me siento. Me siento más segura y sexy. ¿Por qué no traspasar los límites?», se pregunta. Una cena normal para ella se compone de 12 tacos, seguido de hasta 12 copas de helado con brownie.

OCHO HORAS EN EL SÚPER

La devoradora de comida ya ha sido madre dos veces:

Eman tiene dos hijos de dieciséis y doce años, Gabriel y Brendina. Con ellos acude al supermercado a hacer la compra mensual, para lo que tarda a veces tarda ocho horas. «Es como un día de trabajo», dice.

Y no tiene miedo a los precedentes de personas que se lanzaron por esa deriva de la gordura mórbida por batir una marca:

En su empeño por convertirse en la mujer más gorda del mundo estuvo otra compatriota, Donna Simpson, de Nueva Jersey, y que este verano decidió dejar el reto aconsejada por sus médicos, que le han advertido que morirá si no adelgaza. La obesidad mórbida es la forma más temible del exceso de peso pues además de disminuir la expectativa de vida causa discapacidad, minusvalía y problemas de exclusión social.

Jon Brower Minnoch es el ciudadano estadounidense a quien se considera el hombre más obeso del que se tenga noticia en la historia, pues se estima que llegó a pesar cerca de los 635 kg. Murió a la edad de 42 años, con un peso de 362 kg.

 

 

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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