En el artículo "De lo que el País Vasco debe a ETA"

Martxelo Otamendi, director de Berria, reclama un homenaje público a los fundadores de ETA

Martxelo Otamendi, director de Berria, reclama un homenaje público a los fundadores de ETA
Martxelo Otamendi. Captura de laSexta, 23 de octubre de 2011 PD

«Berria no sólo es sólo el diario en euskera en el que ETA hace públicos, junto con Gara, sus comunicados y que ha recibido 3,4 millones de euros en subvenciones del gobierno de Patxi López —Patxi López otorgó subvenciones por casi 3,4 millones de euros al periódico batasuno Berria–. Es también el periódico cuyo director, Martxelo Otamendi, ha escrito un artículo dedicado a glosar las aportaciones que, según él, la banda terrorista ha hecho al País Vasco. En su columna titulada Euskal Herriak ETAri zor dionaz (De lo que el País Vasco debe a ETA, traducción publicada en Rebelión.org), Otamendi llega a reclamar que se celebre un acto público de homenaje a los fundadores del grupo criminal.

Refiriéndose a la fundación de ETA en 1959, Otamendi dice:

¿Qué ambiente había en el País Vasco Sur cuando unos estudiantes decidieron constituir esa ‘organización separatista y subversiva’? El franquismo estaba en pleno apogeo, la oposición en el exilio y, en el interior, apenas había movimiento.

En desacuerdo con la actitud pasiva del PNV y con el objetivo de dar la vuelta a esa situación, Txillardegi, Benito del Valle, Julen Madariaga y pocos más crearon la organización ETA. ¿Puede decirse, sin matiz de tipo alguno, que el País Vasco no debe nada a esos jóvenes valientes, agitadores de la conciencia y del renacimiento del país?

Después del surgimiento de ETA y, en algunos casos, como consecuencia de éste, nació en nuestro país una canción nueva, se renovó la literatura, el teatro, la conciencia nacional, la reivindicación obrera, las ikastola, la euskaldunización y la alfabetización… Tan erróneo como decir que no le debemos nada a ETA es asegurar que ese renacimiento lo creó ETA.

Repasa, en forma de listado y sin valorar, algunas de las «estaciones» de ETA a lo largo de su historia. Incluye asesinatos individuales como los de Carrero Blanco, Yoyes y Miguel Ángel Blanco, atentados con bomba como los de Hipercor o la T4, negociaciones como la de Argel y episodios históricos que no son producto de la acción de la banda terrorista, como la muerte de Franco o la aprobación de la Constitución Española.

A modo de conclusión, termina el artículo:

¿Acaso carecemos de sangre en las venas para hacer el gran homenaje, como se merecen, en el Kursaal o en Euskalduna, a Txillardegi, Madariaga, Del Valle y demás, que, en pleno franquismo, en 1959, tuvieron la fuerza de crear aquel valiente movimiento, en un momento en que el abertzalismo tradicional estaba aletargado?

 

Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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