La debacle electoral del PSOE el pasado 20 noviembre de 2011 y la fractura interna que ha supuesto para este partido tiene su efecto directo sobre la izquierda mediática. Los medios y periodistas afines al socialismo toman ahora postura ante la lucha de poder que se ha abierto en el seno del partido todavía liderado, solo nominalmente, por Zapatero. En líneas generales, el frente mediático será el más duro para Rubalcaba en la lucha por hacerse con la secretaría general del PSOE. No cuenta con apoyos claros.
Pero el mayor problema de Rubalcaba en los medios de izquierdas no es sólo la ausencia de apoyos claros. Más grave para él es el rechazo que por su figura muestran algunos. Iñaki Gabilondo decía el 25 de junio en su videoblog —¿Rubalcaba?–:
Aunque, en efecto, la crisis jugó un papel determinante, un tren que atropelló al Partido Socialista y al Gobierno, hacía tiempo que el PSOE venía vagando por las vías desnortado ideológicamente, enfrentado generacionalmente y muy desconectado de la sociedad, sobre todo en sus capas más urbanas, en sus capas más jóvenes. Quienes así piensan, interpretan que el cambio en el PSOE ha de ser más profundo, más radical. Y en este caso no podría ser Rubalcaba la persona que habría de abanderarlo. Esta es la cuestión que yo sostengo. Este es mi punto de vista.
EL PAÍS, POR UNA TERCERA OPCIÓN
No es una voz aislada dentro del Grupo Prisa. El diario El País publicaba el 27 de noviembre de 2011 un editorial en el que se criticaba al conjunto de la dirección del PSOE —Diario ‘El País’: ¿Nadie es responsable?— y se mostraba especialmente duro con el todavía presidente del Gobierno en funciones:
La gestión y la forma de gobernar del presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha colocado al Partido Socialista al borde de la catástrofe.
Pero esto sólo era la puesta en contexto. El editorial del diario de Prisa corresponsabilizaba de la derrota electoral a Rubalcaba y Carme Chacón. En esto se diferenciaba de Gabilondo, que tan sólo ponía su foco en el ex ministro del Interior. La solución, para el periódico de la calle Miguel Yuste, pasa por alguna tercera persona:
Confinado en el menor grupo parlamentario del que ha dispuesto en democracia, y carente de poder autonómico y municipal, el Partido Socialista sigue siendo una fuerza imprescindible en el sistema político español. El Comité Federal de ayer no pareció ser consciente de esto, ni de la sima en la que se encuentra su partido.
Cabe desear, sin embargo, que el congreso del que ha de salir el nuevo liderazgo socialista sirva para sentar las bases sobre las que recuperar esta centralidad del PSOE en la democracia española.
¿Sería esta persona José Bono? En cualquier caso, parece que no sería alguien próximo del entorno del socialismo catalán. El 25 de noviembre de 2011 publicaba una ‘tribuna’ de un histórico del PSOE que se ha destacado por sus posturas contrarias al ‘alma catalanista’ del PSC, Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
En el texto, titulado PSOE: ¿y ahora qué?, donde defiende que el Congreso Ordinario de febrero no puede ser organizado por la misma dirigencia socialista que ha conducido al partido a la derrota. Aunque, para aquella cita deja bien claro que Chacón, aunque no cita el nombre, no puede convertirse en la nueva secretaria general:
Ese congreso deberá culminar el debate de ideas, propuestas y proyectos, y deberá trabajar intensamente para que la dirección que resulte elegida no sea la consecuencia de intereses localistas, sino la representación de la diversidad que existe en el partido socialista.
SOPENA, CON CHACÓN Y CONTRA BONO
Con quien sí cuenta de forma evidente Carme Chacón es con El Plural.com y su director, Enric Sopena. El periodista catalán el pega un palo suave, pero un ‘recadito’ al fin y al cabo, a José Bono por anteponer la españolidad del futuro secretario general del PSOE a cualquier otro condicionante.
No le ha gustado eso de que el político castellano-manchego arremeta contra el PSC, aunque lo hace de una forma disimulada, sin hacer demasiada sangre. Es más, opta por esa táctica del palo y la zanahoria.
Expone Sopena en la parte crítica de su artículo del 29 de noviembre de 2011 —Muchos catalanes, Sr. Bono, somos a la vez españoles y al revés— que:
Bono se aferra a España como si nuestro país fuera un dogma, pide que se la defienda «sin complejos» -dos palabras que, por cierto, acostumbra a utilizar Aznar- y proclama que al elegido o elegida líder del partido «no le dé vergüenza gritar ¡Viva España!». En la dimensión nacionalista, Bono se asemeja cada vez más a un nacionalista español. Al respecto, tenemos que decir que ciertamente tiene todo el derecho a manifestar lo que piensa, como lo hacen los nacionalistas vascos, gallegos y catalanes, básicamente.
Pero hay nacionalismos incluyentes y otros que son excluyentes. Los excluyentes, todos, tienden a ser inquietantes y en ocasiones se convierten en un riesgo muy alto de xenofobia. Pero mezclar -como Bono hace con frecuencia- el nacionalismo periférico con sentimientos, lenguas y culturas catalanas, gallegas o vascas sólo contribuye a malos rollos y a relaciones tirantes entre unos y otros.
Para Sopena, Bono se equivoca porque:
Carme Chacón, siendo ministra de Defensa -como lo fue Bono-, ha gritado a menudo y ante las tropas españolas «¡Viva España!» Y, sin duda, tampoco parece que le produzca ninguna urticaria el «¡Viva España!» a Alfredo Pérez Rubalcaba. Bono se está equivocando. Le rogaríamos que no echara más leña al fuego de las tensiones. ¿Por qué no analiza los vínculos que señalan hacia la España plural o, si se prefiere, la España autonómica o la España federal?
Somos muchos los que nos sentimos catalanes y, en paralelo, españoles. O al revés. Chacón es un ejemplo más en este sentido. Si apuntaba Bono a ella -la mayoría de los observadores así lo han interpretado- se ha vuelto a equivocar. Le aconsejamos que se modere y que no convierta un «¡Viva España!» en un dogma de fe. A España no se la fortifica, señor Bono, con dogmas -eso es para el PP y no para los progresistas- y sí defendiendo ante los mercados y las agencias de calificación las libertades y la cohesión social. En la actualidad tan maltrechas.
PÚBLICO, VOCES DESDE LA SOCIALDEMOCRACIA A LA ULTRA-IZQUIERDA
Aunque cabría esperar que Chacón contara con el apoyo abierto de Público, medio que siempre ha sido considerado como el más próximo a ella, este no aparece, al menos por el momento. El diario de Roures no ha entrado a tomar una postura clara dentro de la batalla que se vive en el PSOE. Al contrario, parece buscar convertirse en el soporte del debate de las distintas posturas existentes dentro del PSOE, y en el conjunto de la izquierda española.
En su columna del 29 de noviembre de 2011 —El PSOE quiere cambiar, pero necesita ayuda–, el articulista Antonio Avendaño pone su mirada en la estrategia de la izquierda frente a las elecciones autonómicas andaluzas de marzo de 2011. Apuesta por un acercamiento entre el PSOE e IU con el objetivo de impedir una mayoría absoluta del PP y conseguir después una coalición que haga imposible un Gobierno de Javier Arenas. El mensaje es claro:
El PSOE es como ciertos fumadores empedernidos: quiere cambiar, pero no puede hacerlo solo. Necesita ayuda externa para desembarazarse de algunos de sus vicios. Necesita a alguien que le ponga deberes y lo someta a estrecha vigilancia para asegurarse de que dedica tiempo, inteligencia y voluntad a hacer esos deberes que le permitirán renovar su licenciatura de izquierdas, bastante desacreditada últimamente. Ese alguien sólo puede ser Izquierda Unida, cuyo único cuidado ha de ser que los deberes que imponga a los socialistas no sean tareas humillantes o imposibles de cumplir.
El mismo día, dentro de esa línea de dar cabida a distinta posturas de izquierdas, la columna ‘Dominio Público’ lleva por título Hoja de ruta para la izquierda y está firmada por Juan Carlos Monedero. Este profesor de la Universidad Complutense, tradicionalmente situado en IU pero que ha derivado hacia posturas más radicales que las mayoritarias en la coalición y ha sido asesor de Hugo Chávez, se muestra especialmente duro con el PSOE, pero critica también a la formación de Cayo Lara:
La pelea entre Chacón y Rubalcaba puede entretener al PSOE, aunque ¿representan en verdad algo diferente? Dos ministros del mismo Gobierno que prometió una cosa e hizo otra. Nuestra democracia está madura para enfrentar una pregunta: ¿a qué espera la izquierda del PSOE para avanzar en la creación de una nueva formación emancipadora?
La respuesta, sin embargo, no es sencilla. IU no posee atractivo suficiente. No lo ha tenido para invitar al 15-M a reinventar la política. ¿Tendrá ahora la generosidad que no tuvo para abrirse a cambios reales? ¿Aprovechará su crecimiento para tener la benevolencia que le faltó y hacer de la refundación una práctica? ¿Será la brecha del sistema dentro del sistema?
Llega a plantear la ruptura con el actual sistema al defender la necesitad de un poder constituyente no parlamentario:
Es el momento de poner en marcha mesas populares constituyentes que discutan las claves del nuevo modelo. Mesas donde quepa cualquiera que comparta la necesidad de sentar nuevas bases para la convivencia en un momento de agotamiento de la democracia representativa y del capitalismo neoliberal, agravado por la llegada al modelo de otros países -China, Brasil o Rusia- y en un momento de crisis ecológica.
Una postura muy diferente era, sin embargo, la mostrada en otra pieza publicada en ‘Dominio Público’ tres días antes. El 26 de noviembre de 2011 firmaba David Lizoain la columna Recuperar la ambición, en la que mostraba posturas inscritas dentro de la socialdemocracia clásica. En esta línea, y sin dar nombres de posibles líderes, apuesta por una renovación del PSOE y su proyecto.
Si el partido aspira a vertebrar la oposición a un PP que castigará el Estado del bienestar, que manipulará a los medios públicos y que interferirá en la Justicia, también tendrá que construir una alternativa. Eso supone no sólo enfrentarse a los duros recortes que nos esperan, sino también la elaboración de un nuevo proyecto. Es demasiado modesto aspirar a copiar a Suecia en los setenta. Hay que diseñar nuevas utopías y trabajar para que luego se materialicen.
Carme Chacón tiene pocas voces que la defiendan en los medios de izquierdas, pero algunas tiene. Rubalcaba no puede decir lo mismo, el panorama mediático para él es el más duro y estéril de los desiertos.
DAVID GISTAU SE MOFA DE GUERRA
En la derecha mediática la descomposición del PSOE tiene muy divertidos a sus plumas más destacadas. Es el caso de David Gistau que en El Mundo le apunta en una columna titulada ‘Apuntes al natural’- a Alfonso Guerra por querer establecer una gerontocracia en el partido socialista:
Pero, de momento, con lo que más he disfrutado es con Alfonso Guerra remedando esos documentales del National Geographic en los que los viejos leones devoran a sus cachorros para no darles tiempo de crecer y hacerse fuertes.
Guerra quiere atornillar una gerontocracia que ya se creía superada y que, como un hechizo vudú, fue devuelta a la vida por Rubalcaba, durante la campaña, para controlar el partido y devolverlo, terminadas las aventuras, al cauce felipista. Renovación, lo llaman.
Y ese Bono, en inmersión durante la catástrofe, que ya asoma el periscopio desde Colombey diciendo que el líder del PSOE ha de gritar «¡Viva España!», ser moderado y no tener «complejos de territorio». Hombre, por si ha resultado ambiguo para alguien, y aún puede colarse Chacón, añada usted que ha de tener hecho un injerto capilar y ser consuegro de un cantante.


