Las medidas para reducir el paro conforman el eje central de su programa

El día de Rajoy

En el balcón de Génova prometió gobernar para todos, y la mejor manera de hacerlo es solucionar las diversas crisis sociales que sufrimos

El día de Rajoy
Mariano Rajoy. TAREK

El discurso de investidura que hoy pronunciará Rajoy en el Congreso de los Diputados ha despertado una inusitada expectación. Aunque no avanzará los nombres de su primer Gobierno, el interés no decae porque todos esperan como agua de mayo conocer las líneas maestras y las posibles reformas que guiarán durante los próximos cuatro años a su Gobierno, según cuenta La Gaceta en su editorial del 19 de diciembre de 2011 –El día de Rajoy-.

Lo que está claro es que si bien el cielo puede esperar, la economía española no. España necesita una acción gubernamental rápida e inteligente. Rajoy debe ponerse manos a la obra (en teoría ya lo está), de manera urgente ya que todas las alarmas –los datos– han saltado y avisan del grave peligro que corremos. Las medidas para reducir el paro –con una verdadera y sensata reforma laboral– y otras para crear empleo, junto a estabilizar las cuentas públicas para cumplir los objetivos de déficit, serán los primeros pasos del Gobierno Rajoy. El tercer movimiento debe encaminarse a sanear el sistema financiero. Sin embargo, las reformas no deben ser sólo económicas, sino que han de tener un fondo político y social. Y este debe aflorar en las decisiones y en la acción de Gobierno, para contrarrestar el daño causado por Zapatero y sus nefastos Gobiernos.

Rajoy tiene estilo propio, y su manera de hacer no se parecerá ni siquiera a la de Aznar. Se ha comprometido a decir siempre la verdad –cómo estará el patio para hacer esta promesa–, y a no dejarse influir por poderes ajenos –financieros, mediáticos, empresariales, ideológicos,…– que no antepongan como eje principal el bien común y los intereses de España. Rajoy sabe que no ha llegado al poder para hacer amigos, sino para ayudar a todos los españoles gobernando con inteligencia y honradez, rodeado de los mejores hombres y mujeres que estén dispuestos a servir a su país y no a servirse de él.

El arduo trabajo que tiene por delante se quedará en nada si no trata de cambiar la política dominante. Su empeño y sus cambios no deben quedarse en la economía, tienen que profundizar en la regeneración y en las reformas, principalmente en las que afectan a la estructura del Estado. Hay que sanear también las otras crisis que padece la sociedad española, y la mayoría absoluta que goza el PP debe otorgarle la autoridad y la confianza suficiente. Sería lamentable recuperar la prosperidad económica y no la regeneración moral de una sociedad democrática que lleva años en declive. Los españoles no quieren experimentos ideológicos, sino un modelo de sociedad cohesionado que devuelva a España al lugar que le corresponde.

Una inteligente política autonómica es fundamental, no sólo para reducir los enormes déficit, sino para replantearse mejoras. Revisar lo hecho en estos últimos 30 años, no es anular el modelo de Estado que tenemos, sino mejorarlo viendo dónde falla y por qué. Rajoy debe demostrar que no es Zapatero, un iluminado que se guía por la ideología por encima del bien común. En el balcón de Génova prometió gobernar para todos, y la mejor manera de hacerlo es solucionar las diversas crisis sociales que sufrimos. Es bueno que busque consensos con las demás fuerzas políticas, pero por encima del provecho partidista está el interés nacional. La enseñanza, la sanidad, la justicia, las duplicidades administrativas, las trabas autonómicas, los separatismos, etc., también pondrán a prueba la capacidad de buen gobernante de Mariano Rajoy. No será fácil, pero la oportunidad es única.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

Lo más leído