Es la inevitable mentalidad de la izquierda, esa de que el personal tiene que pagarles sus cosas
Basta, a veces, una cuestión de orden. Quiero decir, a quién pones encima y a quién debajo. No en ‘El País‘, que tiene que mantener el tipo, ya saben, diario de referencia. Y global.
Pero ‘Público‘ no tiene esas pretensiones, lo que es un alivio para sus lectores, que pueden ver en primera cómo ponen primera a su chica, Carmen (antes Carme) Chacón, debajo a Rubalcaba, todo englobado en el titular «Dirigentes del PSOE quieren el debate».
Debajo -insisto: debajo-, «Chacón apela a la ‘libertad’ de los militantes».
‘El País’, que no condesciende a sacar sus obsesiones a primera, cae, sin embargo, en idéntica maniobra en páginas interiores:
Lo mismo creen ser muy sutiles…
Sobre el mismo asunto, Iñaki Gabilondo delata que ya tiene una edad: esto va muy deprisa. Nos pasa a muchos: van como van, y luego pasa lo que pasa.
Me refiero a su prédica en la Cadena SER, «¿Es esto?», donde el veterano mandarín de la progresía asegura que «lo que el PSOE se está jugando trasciende del propio partido» porque, según Iñaki, «España necesita un Partido Socialista fuerte y sólido».
«El camino hacia el Congreso va demasiado rápido y no lo suficientemente profundo».
Chicos, que Iñaki no os sigue, id más despacito.
Gabilondo sostiene una tesis no por repetida menos risible, a saber: lo que el PSOE se está jugando trasciende del propio partido porque, según Iñaki, España necesita un Partido Socialista fuerte y sólido.
El camino hacia el Congreso va demasiado rápido y no lo suficientemente profundo. Es curioso que nunca hayamos oído eso mismo con respecto a la derecha.
Yo ya tengo dicho que España necesita «un Partido Socialista fuerte» tanto como una epidemia de viruela.
Aunque tampoco ese es el gran tema. No: el titular de primera de los rouresíes es «La banca gana» («Las entidades compran deuda española a más del 3,5% con dinero prestado por el BCE al 1%»).
Hay una melancólica satisfacción en cada declaración izquierdista de que ‘la Banca siempre gana’.
Para los funcionarios de ‘El País’, la noticia está en las palabras de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, según el cual «El Gobierno no va a permitir que ninguna autonomía quiebre».
Teniendo en cuenta que la mayoría de las autonomías están en manos del PP, tampoco nos parece tan extraordinaria la declaración.
Una de cal, una de arena. ‘El País’ sigue haciendo equilibrios, y los palos al PP y las injerencias en el debate de liderazgo en el PSOE hay que combinarlos con críticas al partido que nos ha gobernado hasta hace unos días. Editorial:
«Elecciones con ERE»:
«La denuncia de un ex chófer añade surrealismo al fraude de las jubilaciones en Andalucía».
Hay algo más que surrealismo. Ya dijimos ayer que si Nacho Escolar encontraba diferencias a favor de las corrupciones ‘made in PSOE’, a nosotros no nos cuesta encontrarlas en contra.
Quiero decir: ¿quién que conozca algo del mundo y de los hombres puede creerse que se llegue a manejar subvenciones con esa frivolidad, repartirla entre amigos del chófer, sin que exista una cultura de chalaneo y satrapía irresponsable?
Uno no llega a ese extremo sin pasar por las fases intermedias.
Igual que Iñaki defiende un «PSOE fuerte», una tribuna en ‘El País’ sale «En defensa de la Fundación Pablo Iglesias«, que ya es.
Se trata de Andrés de Blas y Santos Juliá, quienes aseguran que «no estamos sobrados en nuestra vida cultural de instituciones tan sólidas y rentables».
Oh, bueno, si es rentable no hay problema, ¿no? Aunque probablemente se refieran a ‘rentabilidad social’ o alguna otra pamema por el estilo para mantener una fuente de prebendas y sustanciosos salarios bajo la égida de uno de los personajes más funestos de la Historia de España.
«La necesaria austeridad en relación al dinero de los contribuyentes no puede implicar el desmantelamiento de una infraestructura cultural que nuestro país necesita para garantizar su vida como sociedad, como nación y como Estado».
No me entusiasma la austeridad, pero tiene estas enormes compensaciones.
Es la inevitable mentalidad de la izquierda, esa de que el personal tiene que pagarles sus cosas, que son todas muy sociales y tal. Es parecida a la que lleva a Escolar El Chico, don Ignacio, a empezar así su columna de última en el diario de Roures, «Nuestra Grecia»:
«En el País Valencià no ha dinero para la ciencia».
Nacho se refiere, naturalmente, al Gobierno, sin el que, al parecer, es imposible hacer ciencia, algo que ignoraban desde Ptolomeo a Lavoisier.
Lo que quiere Nacho -y, oye, que le entiendo- es meterse con la Comunidad Valenciana porque la gobierna el PP.
Es Valencia nuestra Grecia, no Andalucía, por ejemplo, aunque bien podría haber dicho que nuestra Grecia es el sistema autonómico ‘in toto‘.
Pero entonces no tendría tanta gracia.
NOTA.- leer el artículo original en La Gaceta.
