Hablar de crímenes sin contrastar versiones

Escolar aprovecha la muerte de Fraga para recordar viejas cuentas

Actualización: En un cordial diálogo con el autor de esta nota, Ignacio Escolar aclara que él no estaba imputando ninguna responsabilidad directa de Fraga en los crímenes a los que alude sino su responsabilidad política, una crítica que – explica – ya había realizado contra Fraga en vida. Por otro lado PD ha desactivado los comentarios, dado que varios de ellos atentaban contra su integridad.

El periodista Nacho Escolar, en un heroico alarde de valentía antifranquista arremete contra el difunto Manuel Fraga Iribarne en su artículo de Público del 17 de enero de 2012 –El respeto a los muertos-. Lo hace, precisamente, cuando Fraga acaba de morir y ya no puede responder y lo hace hablando de unos hechos que pasaron antes de que él naciera (1975) o cuando tenía 1 año de edad. Y, naturalmente, no pone la versión de Fraga sobre aquellos hechos, porque eso sería contrastar una noticia.

Contrastando un poco los hechos a los que alude Escolar – sin pretender desmerecer la gran valentía antifranquista del ex director de Público – con las versiones del acusado y con el contexto de los hechos a los que alude, se encuentran ciertas discrepancias.

¿FRAGA, ASESINO DE CINCO OBREROS EN VITORIA?

Lo que dice Escolar:Pedro María Martínez, 27 años. Francisco Aznar, 17 años. Romual Barroso, 19 años. José Castillo, 32 años. Bienvenido Pereda, 30 años. Murieron el 3 de marzo de 1976 en Vitoria, cuando la policía disolvió a tiros una asamblea de trabajadores en huelga que se celebraba en una iglesia. Fraga era ministro de Gobernación, el máximo responsable político de la policía que abrió fuego. La calle era suya. Ninguno de estos crímenes fue juzgado jamás.

Las pruebas que aporta: El testimonio del difunto periodista y ex miembro del Partido Comunista, Javier Ortiz en un artículo de El Mundo, en 1999.

Para ser sinceros, el relato de Ortiz se limita a explicar que Fraga era ministro en aquel momento no de que diera la orden de disparar. Por cierto Ortiz en su artículo no se limitaba a lanzar puyas a Fraga, sino también a Rodolfo Martín Villa (entonces ministro de Relaciones Sindicales) al que Escolar no cita. Imagino que esperará a que se muera para hacerlo.

Intentando contrastar los hechos: Atacar a Fraga por los sucesos de Vitoria o los de Montejurra no tiene una especial novedad. En 1985 cuando Fraga lideraba la oposición el director de Informativos de TVE, Enric Sopena, emitió un reportaje sobre aquello. Pero a diferencia de Escolar, Sopena al menos lo hizo cuando Fraga podía defenderse y eso hizo: “Durante los sucesos de Vitoria y de Montejurra, en 1976, me encontraba en visita oficial a la República Federal de Alemania y Venezuela. Todos saben quién era el que me sustituía” (Manuel Fraga, 21-6-1985)

Fraga, en efecto, estaba en otro país durante aquellos sucesos, y el ministro que había asumido sus funciones, el “responsable”, era Adolfo Suárez González. En el caso de que asumiéramos la poco probable idea de que un ministro dirigía personalmente la operación policial, esta recaería en Suárez. O Ignacio Escolar no conoce el dato o, como con el caso de Martín Villa, simplemente, espera a que Suárez se muera para relatarlo en su blog.

¿FRAGA, ASESINO DE ENRIQUE RUANO?

Lo que dice Escolar: Enrique Ruano, 21 años. Fue un estudiante de derecho asesinado en 1969 por la Brigada Político Social, la policía política de la dictadura. ¿Su delito? Repartir pasquines antifranquistas. Según la versión del régimen, Ruano se suicidó lanzándose por una ventana. Según quedó claro hace unos años, Ruano fue torturado durante cuatro días y después ejecutado de un disparo. (…) Fue Fraga, ministro de Información, quien se ocupó de filtrar al ABC una carta de la víctima que lo presentaba como un suicida. (…) llamó al padre de Ruano (…) para amenazarle, para decirle que se callara.

Las pruebas que aporta: Un artículo de El País firmado por Natalia Junquera, el 21 de enero de 2009.

Intentando contrastar los hechos: No cabe duda de que la muerte de Enrique Ruano es uno de los episodios más negros de la historia de España, pero aunque Escolar diga que “quedó claro hace unos años” que le ejecutaron de un disparo, hay que decir que al menos en el juicio, “no quedó tan claro”. El juicio se celebró en 1996, se sentaron en el banquillo los tres policías que le detuvieron y retuvieron: Francisco Colino, Celso Galván y Jesús Simón, y los tres fueron absueltos por falta de pruebas. “De cinco incertidumbres no, es posible inferir un juicio de certeza”, decía literalmente la sentencia. ¡

Para la mayoría de la sociedad ha supuesto siempre que fue asesinado, yo mismo lo puedo suponer, pero en un juicio las suposiciones y las incertidumbres no valen, pero en un artículo sí y esa es la ventaja que tiene Escolar, “no dejes que unos hechos sin probar te estropeen un buen artículo de acusación”. En todo caso el ministro responsable de la policía por aquella época, era Camilo Alonso Vega (también está muerto, pero a este no se le ataca porque es menos mediático que Fraga).

De la filtración a ABC, hay que recordar que los padres de Enrique Ruano sí ganaron un pleito a ABC que tuvo que publicar una rectificación el 30 de mayo de 1969. Escolar no dice en que se basa para decir que la filtración se la dio Manuel Fraga, pero dada la vinculación personal que había entre Torcuato Luca de Tena y Brunet y Manuel Fraga es lo más probable (en Internet hay páginas que aseguran que el propio Luca de Tena y Brunet lo reconoció en el juicio de 1996, pero no citan referencia ni día). En cuanto a la amenaza personal de Fraga al padre de Ruano, Escolar no cita cual es su fuente, si entrevistó al propio padre de Ruano, debería poner el enlace, ya que eso sí, sería una fuente de peso contra el difunto Fraga, salvo si la fuente fuera wikipedia o similar.

¿FRAGA, ASESINO DE JULIÁN GRIMAU?

Lo que dice Escolar: Julián Grimau, 52 años. Fue un líder comunista fusilado en 1963, después de varios días de torturas –según la versión oficial, también se había lanzado por la ventana–. Fraga participó en el Consejo de Ministros que condenó a “ese caballerete”, como lo despreció en rueda de prensa el entonces ministro de la propaganda de Franco.

Las pruebas que aporta: Aquí no hacía falta ninguna. Es un hecho en sí que Fraga era ministro en aquel momento y en sus propias memorias reconoce su apoyo a aquella medida.

Intentando contrastar los hechos: Escolar evita contrastar el tema con las palabras que el propio Fraga explicó su actuación en este tema, que eran que la acusación que había contra Julián Grimau no era por su militancia, sino por asesinato y tortura con sopletes. Concretamente, se acusaba a Grimau de haber asesinado a Ismael Alonso de Velasco, Francisco Cozar García, Miguel Daura Ramírez, Joaquín Serrano Rodríguez y Manuel Vara Colón, además de haber torturado a Sara Jordá y Joaquina Sol, después también asesinadas.

Escolar también insinúa que Julián Grimau fue tirado por la ventana, aquí en el contraste podemos aludir el libro de alguien tan poco sospechoso como Jorge Semprún (“Memorias de Federico Sánchez”), que era miembro del Comité de dirección del PCE precisamente en el momento en que Grimau – a quién conoció personalmente – asegurando que el propio Santiago Carrillo le comentó que creía que la caída de Grimau no había sido provocada sino que era él quien se habría intentando suicidar. Semprún también asegura que Grimau participó en el proceso de liquidación del POUM.

El debate en el caso Grimau (bien diferente al caso de Enrique Ruano, que nunca ejerció violencia contra nadie), es el debate sobre la pena de muerte, pena que por desgracia en los años sesenta aún estaba vigente en demasiados países para los casos de asesinato. Afortunadamente hoy ya no es así, aunque vergonzosamente algunos países como Estados Unidos la mantienen.

En todo caso cabría preguntarse quién es nuestra generación para juzgar los crímenes de Julián Grimau o del propio Fraga. Ya que el tema de fondo es ese deseo de la juventud actual de erigirse en juzgadores supremos de hechos que no vivieron. Nuestra recomendación, en todo caso, es que si se quiere “juzgar” aquellos hechos, parece lógico por lo menos contrastarlo con sus versiones de los hechos, aunque hacerlo obligue a revivir aquello de “las dos Españas”: los de izquierda darán más valor a los testimonios que dejen mal a los de derecha que al revés y los de derecha contraatacarán sacando los testimonios que dejen mal a los de la izquierda, y podremos seguir viviendo del trincherismo mediático durante años.

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