Dicen que la distancia es el olvido, pero Garzón -y Público- no conciben esta razón.
Ustedes disculpen que comience a ritmo de bolero, pero es que los rouresíes han decidido informarnos exhaustivamente de lo que ocurrió hace un porrón de años, que es lo que realmente quiere conocer el español de hoy.
Bueno, para ser totalmente sincero, de PARTE de lo que ocurrió, que tampoco hay que pasarse.
«Desmemoria» es su titular de primera, aunque sería injusto e incompleto dejarlo así para el lector que no vaya a verlo: la palabra se desgrana en cuatro líneas (Des-me-mo-ria) de tamaño descendente, cada una acompañada de un caso de amnesia forzada por los populares (Juicio a Garzón-Fraga-Valle de los Caídos–23-F).
El progreso es mirar hacia atrás, como en la Oceanía de Orwell la paz es la guerra y la esclavitud es la libertad. Cosas de la izquierda.
Hay muchas, muchísimas cosas de las que ocuparse hoy. El País, por no salir del ala zurda, abre con que «Grecia negocia a la desesperada con la UE para evitar la quiebra». Es importante, nuestra Europa se juega su futuro y está sucediendo ahora mismo. Gallardón está con un pasito pa’lante, María, un pasito pa’trás. Esperable en él, pero es del día, algo que se solía considerar relevante para un diario. Lo lleva el nombre, vamos.
No quiero pensar que es fruto de la desesperación, de lo que se dice de aquellos a los que les queda poco de estar en el convento. Pero lo parece. Marco Schwartz presta su verbo florido a la pantomima en su billete «Mal día para la memoria«, donde habla de «una reconciliación basada en la amnesia forzosa y en un torbellino de interpretaciones históricas que, en el mejor de los casos, establecen equidistancias inaceptables entre los que participaron en el régimen y los que, en consonancia con las exigencias éticas que planteara Hanna Arendt, tuvieron el coraje de decir no».
DICTADORES EN YOUTUBE
La cosa llega a tal esperpento que si me dijeran que Público se hace últimamente en un refugio nuclear bajo tierra, aislado de la actualidad, me lo creería. Leo que «Franco tiene su propio canal en YouTube». Uno entendería algo así de un anciano gruñón que hubiera vivido en una cueva en los últimos 20 años. ¿Franco tiene su propio canal en YouTube?
¡Naturalmente! El final es estupefaciente: «Franco no es el único dictador que aparece como tema en YouTube Topics: Benito Mussolini también tiene otro para él. Sin embargo, Hitler no, aunque su mujer Eva Braun, sí».
Oh, vaya. O los chicos de Público buscan fatal, o no tienen conexión a Internet o tienen una idea, digamos, pintoresca de lo que es un dictador.
Este Trasgo no ha hecho más que entrar y, en unos pocos segundos, se ha encontrado con el canal canal de allpowertothesoviets (todo el poder para los soviets) y Socialism and Communism, con vídeos tan entrañables como «¡Stalin, padre de la URSSS! El gran camarada Stalin fue el padre de la URSS y el mayor líder de la Historia. Camarada Stalin… Gracias». Pero Stalin no era un dictador, ¿verdad?
La verdad, no entiendo bien esa obsesión de la izquierda por revolver en el basurero de la historia, porque el día nos pongamos a ello les van a caer -metafóricamente, sr. Izquierdo- bofetadas hasta en el cielo de la boca. En serio, no tienen nada que hacer. Si empezamos a apilar muertos, ganamos por goleada. En muertos por purgas políticas, arrasan (cien millones, tirando por lo bajo); en masacres -incluyendo los viriles milicianos de Almudena Grandes- se llevan la palma; en opresión y control, son los amos, y en promoción de la miseria no tienen rival.
No somos tan viejos, y ya vimos en su día caer el Muro y exhalar un colectivo suspiro de alivio a la Europa encadenada por el comunismo. Pero mientras la izquierda tiene que exhumar viejas dictaduras, las suyas están frescas, con el dinosaurio castrista -en Cuba no hay riesgo de canales ofensivos de YouTube-, la ya asentada dinastía marxista Kim en Corea del Norte o, en fase incipiente, el bolivariabo Chávez, por criticar al cual ha sido despedido un redactor rouresí recientemente. Sólo puedo entender este rostro pétreo de la Memoria Histórica a partir del dicho de que la fortuna ayuda a los audaces.
El País hace algo parecido con la Iglesia, otra que podría empezar a hablar de los laicistas en activo y no parar. En primera: «Abusó de mí quien me daba la comunión«. Patético. ¿Se imaginan una historia así de una mujer arrepentida de haber abortado, que las hay para aburrir? Pero no hace falta irse tan lejos. Todo el mundo sabe que hay pedófilos y pedófilos, y que Roman Polansky contó con la solidaridad activa del artisteo progresista en su huida de los tribunales por violación de una menor. Los delitos con progresía, ya se sabe, son siempre menos.
Lea ‘La Gaceta‘



