Digitales como Tercera Información, Diario Progresista o la del niño Berlín presenten representar el izquierdismo mediático

La diversidad informativa goza de excelente salud, muchas gracias, incluso muerto Público

Tercera Información denunca que le den una medalla a la Virgen en Granada

¿Cómo era todo eso de una tragedia para la pluralidad informativa, esos tópicos absurdos del se apagó una voz y todas esas piadosas memeces que solemos decir cuando se cierra un periódico? Público ha arriado velas, pero la diversidad goza de excelente salud, gracias.

Los periódicos son una gran cosa, qué les voy a decir desde esta casa de papel. Es donde suelen estar los periodistas, son cómodos de leer y no dejan de funcionar si se va la luz, se acaban las baterías ni se rompen si se caen al suelo. Pero sería estúpido seguir hablando como si aún fuéramos en diligencia a Barcelona o, lo que es lo mismo, como si no existieran la televisión y, sobre todo, Internet. La voz supuestamente ahogada, muerta y silenciada goza de una excelente salud en la red de redes, e incluso con los mismos protagonistas en muchas ocasiones.

El diario de los mercados

No, no voy a dejar de lado al prepotente diario de referencia, aunque sólo sea para burlarme de las pomposas pretensiones izquierdistas de ese diario propiedad de un fondo americano de capital riesgo.

No es que a nadie parezca importarle: la izquierda, para la mayoría de sus seguidores, es una cuestión de pose, de etiqueta, de identificación. Las contradicciones no se registran, igual que los soldados de a pie de Público aguantaron hasta el final y despotricaron contra todo menos contra el patrón, un multimillonario que seguirá con su fortuna (y con sus pretensiones trotskyistas) mientras los que se han batido el cobre se buscan la vida. Qué digo: los chicos sólo tienen que echar un vistazo a las cuentas de Mediapubli, la editora de su diario, y ver lo que cobraban los directivos para preguntarse con qué cara hablaban estos de la creciente sima entre ricos y pobres en España y cómo (al igual que el Gobierno, lo siento) no tenían de dónde recortar. No es que haga falta ser rojo para indignarse, pero ya que lo son, que se note, caramba.

Pescados en la red

El País es el prototipo de diario que no va a ninguna parte en estos tiempos. Sí, puede contratar grandes nombres de la vida nacional para que escriban en sus páginas pero, de verdad, ¿a quién le importa? Comprar un periódico es identificarse con él, izar una bandera. ¿La información? Está por todas partes. Uno quiere papeles con alma, que es justo lo que no es el diario de PRISA, y lo que explica que acumule un descenso de venta en quiosco de 80.000 ejemplares desde Enero de 2011.

La noticia me la da Tercera Información, un diario online de los varios que, sospechos, nos van a dar grandes alegrías en el futuro. Este titular de su página de inicio, por ejemplo, promete: «Granada Laica» denuncia la concesión de la medalla de la ciudad a la Virgen de las Angustias. Sólo un diario de progreso puede tratar a bombo y platillo un tema que no daría ni para un breve en un país con los problemas del nuestro.

Tampoco creo que me decepcione, a la larga, Diario Progresista, una publicación online que lleva la gastada etiqueta en el nombre. Escribe en él un veterano como Carlos Carnicero, que fulmina contra todo tipo de tiranías, frecuentemente desde Cuba, donde goza del beneplácito de ese ejemplar régimen de libertades. Promete, ¿no les parece?

De Diario Crítico también espero grandes cosas, aunque apenas le he dedicado un rápido repaso. Y para los días difíciles, cuando la seriedad de la situación exija alivios cómicos y tengan ustedes el capricho de visitar esa parada de los monstruos que es la extrema izquierda, la que no se ha reciclado tras la caída del Muro de Berlín y alimenta las disparatadas consignas indignadas, la oferta es variada. Kaosenlared es una verdadera Disneylandia para revolucionarios de los de iPhone en una mano y antorcha en la otra. Lo suyo sería reservarlo para Carnaval, pero la tentación es demasiado fuerte.

El niño Berlín

Fernando Berlín, también conocido como el Niño Berlín, es uno de estos periodistas-bien que han encontrado una mina en la chusma indignada y sus rimas tontorronas. Les da carnaza desde una página web llamada radiocable. No dejaremos de echarle un vistazo de vez en cuando.

Una de las indiscutibles estrellas de esta sección, Escolar el Chico, don Ignacio, no se nos va con Público. Tiene su propio chiringo online desde el que imparte recta doctrina a un número nada despreciable de víctimas de la LOGSE. Sólo en Twitter supera los 160.000 seguidores (ya serán muchos más cuando lo lea), un número que para sí querrían muchos diarios nacionales.

Y, por supuesto, Público.es sigue, con cinco millones de usuarios únicos, si hemos de creer a nuestro nuevo amigo Tercera Información. El otro día me tuvo hasta las tantas porque anunciaba que publicaría una transcendental exclusiva internacional. Al final, la cosa iba del sedoso pelo de Aznar según espías norteamericanos según Wikileaks. Que paren las máquinas.

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Autor

Juan F. Lamata Molina

Apasionado por la historia en general y la de los partidos políticos y los medios de comunicación en particular.

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