El anticapitalista Insurgente.org celebra el fin del diario de Roures

El proletariado de Público está más activo que nunca en las redes

"Los periódicos no son más que dos tendencias internas (PSOE y PP) del Partido Único del Capital"

«¿De verdad era tan importante leer a Ignacio Escolar o al Gran Wyoming defendiendo al PSOE? ¿De verdad los multimillonarios de Mediapro podían difundir líneas editoriales que le hicieran el menor daño al sistema? ¿De verdad la desaparición de un panfleto del PSOE puede afectar a cualquier otra tendencia política que no sea esa, la del PSOE?» (Manuel M. Naverrete).

¿Otro farcista haciendo leña del árbol caído? Para nada, pero la solución tendrá que esperar. Antes quiero plantearles una pregunta: ¿por qué la derecha es tan patética? Después de todo, y pese a su multitud de pecados, tiene a su favor un factor no por desdeñado desdeñable, a saber, la realidad. Y la izquierda, cada vez que se le ha dejado a los mandos y en manos libres, nos ha conducido con desesperante regularidad al mayor de los desastres en lo que se refiere a violencia de Estado, miseria y opresión. ¿Entonces, cuál es el problema?

El problema es que, mientras que una de las ideas fuerza del conservadurismo es que la política no es tan importante en la vida de la gente y que la perfección no es alcanzable a este lado de la Luna, por contra, la izquierda ha marcado a su gusto los términos del debate, es coherente y su vara de medir es la siempre inalcanzable Idea, nunca algo tan prosaico como los hechos.

Quien a hierro mata…

El único defecto que tiene este inatacable esquema es que siempre surge uno más puro que tú, y eso puede ser la muerte del gurú izquierdista. Por ejemplo, en todos estos meses de leer diariamente el manuscrito rouresí hubiera jurado que estaba exponiéndome a la izquierda tóxica y radical de toda la vida de Dios, a un muestrario de proguerías en prosa y una antología de lugares comunes de la zurda radical.

Cómo me engañaba. Mis nuevos amigos, los fascinantes órganos de la izquierda cañí que he ido descubriendo en Internet, me han abierto los ojos: el diario Público no era más que un «cepo de la burguesía».

Entra Navarrete el Puro

¿Sorprendidos? Pues imagínense yo. Lo cuenta, en un diario online que hay que verlo para creerlo, una auténtica Disneylandia para trasgos conocida como Insurgente.org, Manuel M. Navarrete, conocido en estos círculos como Navarrete El Puro. Aunque yo no me alegré, antes al contrario, de la muerte de Público, varios en esta Casa, por muy buenas razones y en uso de su libertad, sí lo hicieron.

Les llamaron de todo menos bonitos. Navarrete, en cambio, no recibirá tantas bofetadas virtuales por decir lo mismo, porque lo dice desde la otra orilla — Público, cepo de la burguesía — : «Porque yo no lamento, en absoluto, la desaparición del diario Público. Y no lo hago porque, obviamente, el diario Público es del PSOE. Si estamos contra el PSOE y Público es del PSOE, entonces estamos también contra Público». Impecable, camarada.

Sigamos con Navarrete, que nos hace el gasto: «Leo y conozco a la perfección el diario Público. Por eso sé que no tiene sentido que lamentemos la desaparición de un periódico que defiende al sistema capitalista de producción y, por tanto, la sociedad de clases; alaba a Obama y, en consecuencia, al imperialismo estadounidense; publicita a Zapatero y todos sus recortes sociales, alaba a la Unión Europea y a la OTAN, difunde la mitología de la transición democrática española, silenciando el continuismo realmente existente; calumnia a los comunistas consecuentes y los acusa de hacer la pinza con el PP; justifica las guerras imperialistas de Afganistán y Libia, pintándolas como humanitarias; y justifica, en última instancia, el colonialismo sionista (a pesar de ciertas críticas superficiales)».

Hay más, pero estamos en Cuaresma y el placer está siendo demasiado intenso. ¿Entienden, los seguidores habituales de esta sección, hasta qué punto el camarada Navarrete es la respuesta a las más fervientes oraciones del Trasgo?

El rojo vive de la fe. Cada vez lo tengo más claro. Público, por poner un ejemplo que ya añoro, fue la publicación diaria que más fulminó contra la creciente sima entre pobres y ricos y recuerdo alguna discusión por Twitter con Escolar El Chico sobre la igualdad como valor. Bueno, yo trato con algunos redactores de Público y me dicen que estaban bien pagados, pero sospecho que su sueldo estaba lejos de los 132.000 euros de media que cobraban los directivos. Si me equivoco, que lo digan y rectifico inmediatamente. De hecho, es llamativo lo activos que siguen estando los redactores de Público en la Red y lo calladitos que están sus directores. Manuel Rico, subdirector, cuyo símbolo en Público online es un airado puño proletario (en fortísimo contraste con su salario), lleva días que no asoma la cabeza por su cuenta de Twitter. Vale que crean lo que creen; lo que no me explico es que crean en quienes han creído.

Al final, tiene razón Navarrete: «La «libertad de prensa» burguesa es la dictadura mediática de los que (como Jaume Roures) dispongan de un millón de euros para montar un periódico.»

[El artículo de Insurgente terminaba diciendo: Porque El País o La Razón, Público o El Mundo no son más que periódicos de dos tendencías internas (llamadas PSOE y PP) del partido único del Capital]«.

Lea La Gaceta

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Autor

Juan F. Lamata Molina

Apasionado por la historia en general y la de los partidos políticos y los medios de comunicación en particular.

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