García Abadillo sobre la acusación de que habían presionado a testigos con camisetas del Madrid

El Mundo responde: «Nosotros investigamos la verdad, El País nos investiga a nosotros»

Como hace quince años, los dos periódicos mantienen una guerra brutal

El vicedirector del diario El Mundo, Casimiro García Abadillo, en un artículo publicado el 23 de marzo de 2012 ha puesto en su sitio a las acusaciones de la demanda del abogado Gonzalo Boye, de las que se hizo el diario El País el 22 de marzo.

El origen de la demanda era acusar a periodistas de El Mundo de «presionar» a dos de las testigos del 11-M para que cambiaran su declaración en la que habían señalado a Jamal Zougam como persona presente en los trenes del 11-M. Zougam fue condenado como «autor material» de la masacre.

En las notas de las testigos que El País recogía se citaban expresamente los nombres de «Casimiro» y «Joaquín», por lo que era fácil suponer que los aludidos eran Casimiro García Abadillo y Joaquín Manso, ya que ellos eran los que habían publicado en diciembre de 2011 varios artículos sobre irregularidades en torno a la identificación de Jamal Zougam como «autor material» de los atentados del 11-M. Hasta el momento las irregularidades puestas sobre la mesa por Manso y García Abadillo no han sido desestimadas.

Según la acusación de Boye los periodistas de El Mundo les pedían a las dos testigos (víctimas del 11-M) que cambiaran su declaración contra Zougam. Les regalaron unos camisetas del Real Madrid y ofrecieron ayudar a una de las mujeres con un problema en su vivienda.

El veterano periodista de investigación, García Abadillo,  explica en un artículo lo absurdo que supone insinuar que hubo presionen cuando la propia nota de las testigos deja claro que las ayudas que El Mundo ofrecía, se iban a hacer igualmente tanto si  estas cambiaba su declaración como si no, así que dificilmente puede considerarse aquella oferta de ayuda como «una presión».

El Mundo publicó un editorial el 23 de marzo en respuesta de lo publicado por El País que, por su interés, reproducimos íntegramente:

Difama que algo queda. Esto es lo que hizo ayer El País al publicar el contenido de una denuncia en la que las dos testigos rumanas que identificaron a Jamal Zougam en los trenes del 11-M acusan a nuestro periódico de haberlas presionado y ofrecido prebendas para que cambiaran su testimonio judicial. Ello es sencillamente mentira.

Pero El País ni siquiera se molestó en llamar a nuestro periódico para contrastar los hechos, faltando a una elemental obligación profesional. Esas acusaciones son total y absolutamente falsas como lo prueba el propio escrito de una de ellas, en el que dice: Me van a ayudar por ser víctima, da igual si yo no les ayudo.

La gestión que realizó el vicedirector de este periódico fue de carácter humanitario y se limitó a pedir que no embargaran la nómina a una mujer con graves problemas. La única finalidad de esta nueva maniobra de intoxicación es apuntalar la endeble versión oficial del 11-M, lo que exige que Zougam sea culpable.

Y para ello es necesario que la Audiencia de Madrid no acepte que se investigue la denuncia de los familiares del marroquí contra esas dos testigos. Lo cierto y verdad -y eso lo oculta el diario de PRISA- es que la testigo C-65 modificó su versión en varias ocasiones y que la testigo J-70 tardó un año en declarar y lo hizo tras ser rechazada como falsa víctima dos veces. Una vez más, se cumple la pauta de estos años: El Mundo investiga la verdad y El País investiga a El Mundo.

Ciertamente el diario El País, a lo largo de los años, ha dedicado muchos reportajes a cuestionar los métodos del diario El Mundo: tanto en el caso GAL (cuando se hizo de las reuniones del director de ese periódico con los abogados de Amedo y Domínguez, el juez Garzón y el político del PP Álvarez Cascos, dando pie a la teoría de la conspiración), como en el caso CESID (haciéndose eco de la teoría de que era una filtración vía Mario Conde).

En un debate entre distintos directores de periódico el 22 de mayo de 1997, el director de El Mundo, Pedrojota Ramírez, ironizó ante el director de El País: «¿Es que el periodismo de investigación del diario El País sigue basándose en investigar a El Mundo?»

A juicio del editorial del El Mundo del 23 de marzo, aquella teoría sigue siendo aplicable quince años después.

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Autor

Juan F. Lamata Molina

Apasionado por la historia en general y la de los partidos políticos y los medios de comunicación en particular.

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