Un paseo por la prensa de izquierdas española

Usted nunca tiene la culpa

La izquierda es como las segundas nupcias para Johnson: el triunfo de la esperanza sobre la experiencia

¿Alguien imaginaría durante un segundo una oferta similar de compartir el poder con el PP planteada a un PSOE con mayoría absoluta a menos de medio año de la victoria?

La izquierda es como las segundas nupcias para Samuel Johnson: el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.

La experiencia la conocemos todos, y es invariablemente desoladora, tan previsible en su fracaso como un modelo físico que prescindiera de la Ley de la Gravedad.

¿De dónde, entonces, viene el atractivo de una ideología que siempre empobrece y resta libertad? Una de las razones es que la izquierda dice a la gente lo que más les gusta oír: que la culpa nunca es suya.

Son los mercados, Merkozy, el capitalismo, el Patriarcado, el paradigma heterosexista, el colonialismo… No importa de quién, pero nunca tuya, querido lector.

Todo el mundo sabe que la responsabilidad es intolerablemente fascista y que un jovenzano que ha vivido gastos pagados toda la vida sin contribuir un tanto así a la riqueza común puede pasearse muy indignado gritando que los bancos ‘le roban‘, aunque no diga qué.

De ahí que, por un momento, leyera con incredulidad la columna de Elvira Lindo en ‘El País’, «El castigo».

Por un momento sólo, naturalmente, este:

«Puede, puede que nos mereciéramos una reprimenda, puede que no hubiéramos sabido transmitir a nuestros hijos que la generación de nuestros padres fue la del hambre, puede que con tanto empeño en la recuperación de la Memoria Histórica se nos hubiera olvidado lo esencial, que España era, en esencia, un país humilde en el que la gente no gastaba más allá de lo que tenía».

Pero doña Elvira es demasiado exquisita para dar tamaño paso en falso, no:

«España se va manteniendo gracias a la unión de muchos esfuerzos anónimos e individuales. Eso es lo que de momento contiene el cabreo que produce el ver que los responsables de esta pesadilla nunca serán castigados».

Los culpable de todo lo que nos pasa, como el infierno para Sartre, son siempre los otros. Qué suerte, quememos otro contenedor.

«Francia se niega a firmar el Pacto Fiscal si no se introducen serios cambios», exulta el ‘Diario Progresista’, aclarando:

«El fanatismo con el recorte del déficit a cualquier costa, que caracterizó el directorio franco-alemán dirigido por Merkozy está pasando rápidamente a la historia. Nuevos vientos refrescan las ideas del Palacio del Elíseo y, por ende, de toda Europa».

Ya ven: nada por aquí, nada por allá, y ya hemos salvado el Estado del Bienestar con sólo que ese funcionario de la política, François Hollande, se plante ante Merkel.

¿Alguien de la Prensa roja me aceptaría una apuesta? La izquierda está profundamente incómoda fuera del poder, algo no encaja si está la derecha en La Moncloa, eso usurpación, y debe durar lo menos posible.

‘El País’ necesita colocar a su chico, y la crisis la pintan calva, de ahí su editorial «La hora del acuerdo».

«En esta situación, lo conveniente para el país hubiera sido que Rajoy acogiese con interés, incluso con entusiasmo, la oferta del primer partido de la oposición. Así, el Gobierno habría capitalizado el apoyo del PSOE como un logro político propio y presentaría ante los inversores un frente político unido, que es de lo que se trata, contra la desconfianza de Europa y los inversores sobre la solvencia de la Banca española».

¿Alguien imaginaría durante un segundo una oferta similar de compartir el poder con el PP planteada a un PSOE con mayoría absoluta a menos de medio año de la victoria?

«En una posición tan delicada, ningunear la oferta de diálogo con la oposición sería un grave error político; es una de las escasas decisiones que podrían restaurar el ánimo ciudadano».

Oh, vale.

¿Se acuerdan de lo del vaso medio lleno o medio vacío, según? Pues parece que también pasa con la izquierda y la derecha, y mientras este su diario abría ayer con que «Rajoy y Montoro se hartan de las presiones externas sobre España», para ‘El Periódico’ «España se resigna a la tutela europea».

A ver, en un sentido hartarse es lo contrario de resignarse, pero en otro uno puede conformarse a la fuerza con algo que le tiene más que harto, y ese podría ser el caso. Claro que también podemos mandar el vaso a tomar viento y titular como hace el ‘Diario Progresista’:

«Un Rajoy superado por los acontecimientos, pide ayuda a Europa para defender la sostenibilidad de la deuda pública ‘de todos».

Antonio Miguel Carmona hace un delicioso despliegue de esa superioridad moral que justifica la tortura intelectual de ser de izquierdas en «Cincuenta mil dípticos«, en ‘Diario Progresista’.

Desprecia Carmona -«critica» sería un verbo suave e inexacto- que Basagoiti quiera que se aprovechen de no sé qué prestaciones sociales primeramente los de allí:

«El individualismo pedestre de la derecha española no es más que la defensa de unos privilegios que se manifiestan en la defensa de la tierra como posesión, el capital como propiedad y lo propio como mito».

Sugiero a Carmona que apoye una campaña electoral sobre la base de que cualquier ciudadano del mundo, de Antofagasta a Bombay, tiene tanto derecho a su dinero, contribuyente, como usted mismo.

Eso sería ser perfectamente coherente.

NOTA.- leer artículo original en ‘La Gaceta’

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